
El principal quebradero de cabeza de los fabricantes de tarjetas gráficas no es curiosamente mantener a raya las temperaturas del chip de cada modelo, sino lograr disipar el calor que generan las memorias VRAM. Por ello, un intrépido usuario se ha hecho con una herramienta que logra reducir la temperatura de la memoria de las RTX en hasta un 20%, además sin tener que cambiar el disipador original como tal. ¿Cómo lo ha hecho?














































