
Por todos es sabido que Intel no atraviesa su mejor momento y que está sumido en las sombras. Pero tras la salida de Bob Swan y la llegada de Pat Gelsinger, parece que los cambios están muy claros dentro del gigante azul. El mal ambiente de trabajo en el seno de la compañía y la fuga de talentos parecen quedar atrás con la llegada del nuevo CEO, el cual está haciendo movimientos. Uno de ellos ha sido traer del exilio a Glenn Hinton, padre de las CPUs Nehalem.








































