¿Se ha estancado el rendimiento de los SoCs de muy bajo consumo?

¿Se ha estancado el rendimiento de los SoCs de muy bajo consumo?

Rodrigo Alonso

Reducir el consumo al mismo tiempo que se aumenta el rendimiento es el objetivo prioritario en los procesadores desde hace muchos años, y esto se está consiguiendo gracias a muchos métodos diferentes. Sin embargo, cuando hablamos de los SoC de muy bajo consumo, si bien se ha mejorado su eficiencia en realidad el rendimiento bruto parece estancado, ¿se ha llegado ya al límite de este tipo de dispositivos?

Un SoC (System on a Chip) no es un procesador en sí mismo, sino que se trata de un chip que incluye todas las funciones necesarias para que un dispositivo funcione como por ejemplo lo que tenemos en los smartphones o tablets, además de PCs de bajo consumo (especialmente mini PCs o Compute Sticks). Esto implica que el consumo es un factor vital en su funcionamiento y por ello los fabricantes están focalizando sus esfuerzos en reducirlo, pero en ocasiones esto conlleva el no poder aumentar el rendimiento.

¿Cuál es el límite de rendimiento de los SoC?

Nos encontramos en un momento en el que, como hemos mencionado ya, los fabricantes están más enfocados en mejorar la eficiencia y el consumo de los SoC que el rendimiento. ¿Por qué? Porque con el rendimiento que tienen actualmente es más que suficiente para dar servicio a los propósitos para los que han sido diseñados: smartphones (de alta o baja gama, da igual), Compute Sticks y poco más. Dicho de otra manera, no mejoran su rendimiento porque no lo necesitan.

Hace algún tiempo, cuando los requisitos de rendimiento de este tipo de dispositivos se vio aumentado (por ejemplo para poder dar servicio a las pantallas de alta resolución de los smartphones o al contenido en resolución 4K en el caso de los Compute Sticks), el rendimiento efectivo de los SoC también se aumentó y además muy fácilmente. Tecnologías como big.Little o el incorporar la nueva generación de memoria RAM hizo que su rendimiento se viera disparado, aunque eso sí, con cierto coste en términos de consumo.

Entonces viene de nuevo la pescadilla que se muerde la cola: es hora de seguir trabajando en reducir el consumo hasta que una nueva tecnología vuelva a requerir un salto de prestaciones, momento en el que fácilmente volverán a hacerlo a coste de un mayor consumo para volver de nuevo a trabajar en reducir éste. Como entenderéis, no es que los SoC hayan llegado a su límite de rendimiento, es que como son dispositivos para un fin concreto no es necesario seguir aumentándolo y los fabricantes pueden centrarse en mejorar su consumo, simple y llanamente.

¿Qué podemos esperar de los SoC del futuro?

Además de enfocar sus esfuerzos en reducir el consumo de estos chips, los desarrolladores están centrándose en integrar cada vez más cosas, por lo que no será raro que veamos SoC en el futuro que son cada vez más grandes. Esto tiene su parte buena y su parte mala; la parte buena es que al ir todo integrado habrá un mayor rendimiento y al mismo tiempo será más sencillo disipar el calor que producen, pero la parte mala es que se limitará bastante las opciones que ofrecen, su versatilidad.

SoC APU

En todo caso, esto tampoco es una desventaja en sí misma porque repetimos el hecho de que un SoC es un chip con un propósito específico, no es un procesador, y por lo tanto tendrá toda la versatilidad que los diseñadores quieran darle. Es posible por lo tanto que en el futuro veamos dispositivos que no son sino un SoC con una pantalla y que no necesiten nada más porque lo tendrán todo integrado, quién sabe.