
China ha anunciado un ambicioso plan para convertirse en líder mundial de tecnología de chips cerebrales, desafiando a Elon Musk y sus iniciativas como Neuralink. Este plan estratégico, impulsado por siete ministerios del país, busca llevar las BCI (interfaces cerebro – computadora) del laboratorio al uso clínico y de consumo masivo en solo cinco años.








































