
Phil Spencer es de esos directivos que prefieren cultivar su imagen de tío tolerante, integrador, que no quiere guerras para un mundo en el que preferiría que todas las consolas compartieran las mismas sagas pero, por desgracia para él, Starfield ha venido a confirmarle que sus sueños no coinciden con la realidad. Y los exclusivos son el camino más corto para hacer crecer Xbox.















































