Razer Kraken Mercury White y Base Station Chroma, review: auriculares y base RGB con hub USB

Continuamos -y ya finalizamos de momento- con la nueva serie de periféricos Mercury White de Razer, y tras ver el ratón Basilisk y el teclado Huntsman, nos resta por ver la enésima versión de sus auriculares más galardonados: los Razer Kraken Mercury White. En este caso, además, acompañamos su análisis con el de la Base Station Mercury White Chroma, un acompañante ideal para poner los auriculares cuando no los estamos utilizando y que, además, nos proporciona un útil hub USB 3.0.

Poco hay que decir de los Razer Kraken, los más famosos y más vendidos del fabricante que tienen un incontable número de versiones y revisiones. Porque si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Lo que Razer se está limitando a hacer con los Kraken en los últimos tiempos es introducir pequeñas mejoras, como las orejeras híbridas de tela y piel sintética, o cambios estéticos como es este caso con estos Kraken Mercury White, de colores blanco y plateado.

Así mismo, también vamos a ver la nueva Base Station Chroma de la marca -ahora llamada Base Station Mercury White Chroma porque forma parte de la colección-, que es igual que la versión original pero ahora en color blanco y plateado, igual que el resto de periféricos de esta gama de productos Mercury White.

Índice

Características y especificaciones técnicas

Comenzamos viendo las características técnicas de los Razer Kraken Mercury White, de sobra conocidas porque son exactamente iguales que los del modelo 2019 que ya analizamos hace poco. Estamos ante unos auriculares con altavoces estéreo de imanes de neodimio de 50 mm de diámetro, que presentan una respuesta en frecuencia de 12 Hz a 28 KHz, bastante mejor que los 20-20.000 Hz habituales. Incorporan un micrófono unidireccional con cancelación pasiva de ruido con una respuesta en frecuencia de 100 Hz a 10 KHz, más que suficiente para una comunicación por voz cristalina.

A destacar el último cambio que Razer introdujo en estos Kraken, que personalmente pienso que es un grandísimo acierto, y son las nuevas almohadillas de las orejeras. Ahora están rellenas de gel viscoelástico -según el fabricante, refrescante- con un espacio especial por encima de la oreja para las patillas de las gafas que no se ve a simple vista, y que por la zona que hace contacto con la cabeza son de tela pero en los laterales son de piel sintética, lo que produce que aíslan bastante decentemente del ruido exterior y, a su vez, no provocan sudoración. Realmente son magníficos y, repito, es un grandísimo acierto por parte de Razer bajo mi punto de vista.

En este caso, por cierto, los Kraken Mercury White tienen conexión analógica mediante minijack de 3.5 mm, así que no hay iluminación ni software, pero a cambio los hace compatibles con PC, Mac, consolas y básicamente cualquier fuente de audio que tenga conector minijack estándar.

Pasamos al Base Station Mercury White Chroma, que básicamente es un stand para dejar los auriculares con goma anti deslizante en la base, iluminación RGB Razer Chroma y tres puertos USB 3.0 que siempre vienen bien para conectar periféricos, pendrives o lo que queramos.

Unboxing, análisis y primeras impresiones

Vamos a comenzar viendo el Kraken, que como el resto de Mercury White viene embalado en una caja de colores blanco y plata, con la parte de detrás en negro. En la cara frontal tenemos una imagen del dispositivo, dejando para la parte trasera sus características.

Como accesorios, tenemos los habituales panfletos con las instrucciones y demás, y en este caso un adaptador que es de doble uso: por un lado, es un alargador del cable ya que el cable que traen de serie es bastante corto para poder utilizarlo con el mando de las consolas. Por otro lado, es un duplicador, convirtiendo el minijack combo de 3.5 mm en dos minijacks de 3.5 mm separando micrófono y auriculares, de manera que podamos utilizarlo en PC o Mac.

Ya fuera de la caja, aquí está el Razer Kraken Mercury White.

Se trata de los auriculares de siempre, con las orejeras de forma ovalada que tan cómodas resultan, la diadema extensible y, en este caso, en colores blanco y plata.

El único punto flojo que personalmente le veo a la ergonomía de estos auriculares es la diadema, que si bien es relativamente blanda y cómoda, se echa de menos una pequeña almohadilla o bien un diseño en suspensión para que resultaran todavía más cómodos.

El micrófono, como siempre, viene escondido en la orejera izquierda, pudiendo sacarlo y meterlo dependiendo de si queremos utilizarlo o no. La varilla es endeble, lo que nos permite colocarlo en la posición que queramos.

Finalmente, aquí está el cable. De color blanco y terminado en un minijack combo acodado, tiene una longitud bastante corta para que resulte cómodo de utilizar en mandos de videoconsolas. Tiene, por cierto, una pequeña consola de control para modificar el volumen y silenciar el micrófono.

Vamos ahora a ver el Base Station Mercury White Chroma, que también viene en el mismo tipo de embajale.

Se trata de un dispositivo muy sencillo, que podemos montar y desmontar separando la base del cuerpo solo tirando de ellos.

El cable USB sale por la parte de detrás, y termina en un conector que en este caso es USB 3.0, dado que USB 3.0 es también el HUB de tres puertos que tenemos en su frontal. Por cierto que es bastante corto, así que cuidado con dónde queremos colocarlo.

Así queda el Base Station Mercury White Chroma con los Kraken Mercury White colocados, y de paso con la iluminación encendida.

Software y pruebas

Como decíamos antes, los Kraken Mercury White son analógicos y por lo tanto ni tienen ni necesitan software, pero la Base Station sí dado que se conecta por USB y tiene iluminación. Podemos conectarla, no obstante, a un USB de la videoconsola o la TV, en cuyo caso se iluminará cambiando de color gradualmente.

En Razer Synapse 3 podremos únicamente modificar la iluminación, pudiendo crear efectos avanzados con Chroma Studio si queremos.

Aquí tenéis algunos ejemplos de iluminación.

En uso, poco podemos decir de la Base Station: que aguanta bien los auriculares, sin moverse. Y que los puertos USB 3.0 dan el máximo de velocidad. No es que sea realmente un producto como para hacerle un análisis completo más allá de lo que ya hemos hecho: enseñároslo y que podáis ver que es un producto útil y bonito.

Pero lógicamente los Kraken Mercury White sí que nos permiten entrar en materia. Ya hemos analizado todos y cada uno de los modelos Razer Kraken anteriores, y estos son exactamente igual que el último modelo, el 2019, pero en color blanco y plata. No obstante hay que volver a destacar especialmente la ergonomía, para mi el punto fuerte de este producto, porque resultan comodísimos desde el primer momento y, a pesar de su peso y de que tengan cable, a los pocos minutos te olvidas de que los llevas puestos. Además, gracias al cambio que el fabricante hizo en las almohadillas, incluso ahora en verano con el calor no producen sudoración. Es maravillos. Una pena que no tengan una almohadilla adicional en la zona de la diadema, porque en ese caso serían un 10 como una casa.

En cuanto a la calidad de sonido, qué decir que no hayamos dicho ya. Son soberbios. No es que proporcionen audio Hi-Res (pero casi, dado su rango de respuesta en frecuencia), pero proporcionan un sonido estéreo excelente en cualquier tipo de uso, sea para juegos, música o películas. Proporcionan unos sonidos medios y agudos muy claros y nítidos, con un nivel de bajos bastante bueno, aunque no excelente, lo que los hace prácticamente unos auriculares todoterreno. Por algo son el top ventas de una marca como Razer.

Finalmente queda hablar de la comunicación por voz, que como siempre es muy buena. El hecho de que el micrófono sea unidireccional ya quita mucho ruido ambiente, y esto aunado a la cancelación de ruido pasiva hace que nuestra voz le llegue a nuestros interlocutores muy clara y sin distorsiones o ruidos.

Conclusión y opinión personal

Los Razer Kraken Mercury White son unos auriculares todoterreno, con una muy buena calidad de sonido estéreo que los hace idóneos para cualquier tipo de uso, y además dado que cuentan con conector analógico se reafirma esta frase dado que son compatibles con prácticamente cualquier fuente de audio que cuente con conector minijack de 3.5 mm.

A esto hay que sumarle el hecho de que Razer ha conseguido hacer unos de los auriculares más cómodos del mercado, por lo que podremos utilizarlos durante horas y horas sin cansarnos. Además, cuentan con un micrófono unidireccional con cancelación de ruido, así que también son ideales para programas de comunicación por voz como Discord, Skype o Team Speak.

En esta versión Mercury White, los tenemos con una paleta de colores blanca y plateada, haciendo que sean bastante elegantes e incluso minimalistas pero con la desventaja evidente de que el blanco es un color en el que en seguida se le nota la suciedad, así que habrá que afanarse en su limpieza si queremos que mantengan esta estética.

PROS:

  • Compatibles con casi cualquier fuente de audio (PC, Mac, Consolas…)
  • Auriculares muy sencillos. Conectar y listo.
  • Muy, muy cómodos.
  • Muy buen sonido estéreo, con gran respuesta en frecuencia.
  • Micrófono retráctil unidireccional con cancelación de ruido.
  • La Base Station nos proporciona tres puertos USB 3.0 y un sitio donde poner los auriculares.

CONTRAS:

  • Los graves podrían ser mejores.
  • Cable quizás demasiado corto.
  • Precio algo elevado (en torno a 80 euros cada uno de ellos).

Por todo ello, este conjunto de Razer Kraken y Base Station Chroma Mercury White se llevan nuestro galardón de Oro, así como nuestra recomendación por su diseño y su rendimiento.