Turtle Beach lleva varios años intentando hacerse un hueco en el segmento más premium del mercado gaming, un terreno dominado por modelos cada vez más completos y sofisticados. Con los nuevos Stealth Pro II, la compañía busca reforzar esa apuesta con una segunda generación que mejora prácticamente todos los aspectos del modelo original: sonido Hi-Res, conectividad multiplataforma avanzada, cancelación activa de ruido, baterías intercambiables y compatibilidad con Dolby Atmos. Un nuevo modelo listo para competir con las propuestas más ambiciosas del mercado profesional.
Los Turtle Beach Stealth Pro II representan la evolución natural de unos auriculares que ya destacaron por ofrecer una experiencia inalámbrica muy completa. En esta nueva generación, la marca ha querido ir un paso más allá incorporando nuevas tecnologías de conectividad, mejorando la autonomía y renovando parte de su diseño para hacerlos más cómodos durante sesiones prolongadas.
Vamos a ver en detalle todas sus especificaciones, y cómo son estos nuevos auriculares que, sin duda, van a dar mucho de qué hablar.
Características y especificaciones
| Modelo | Stealth Pro II |
|---|---|
| Conexión inalámbrica | 2.4 GHz de ultra baja latencia |
| Sistema de conexión múltiple | CrossPlay 2.0 (hasta 4 transmisores USB) |
| Bluetooth | Versión 5.3 (conexión simultánea) |
| Altavoces | Eclipse Dual Drivers de 60 mm |
| Certificación de audio | Hi-Res Audio (Japan Audio Society) |
| Resolución de audio inalámbrico | Hasta 24-bit/96 kHz |
| Respuesta en frecuencia (auriculares) | 10 Hz - 40 kHz |
| Sonido espacial | Dolby Atmos, Audio 3D de PS5 |
| Cancelación de ruido | ANC activa ajustable |
| Software de control | Swarm II |
| Construcción | Circumaural cerrada |
| Material de almohadillas | Memory foam de doble capa y tejido transpirable |
| Sistema para gafas | ProSpecs |
| Micrófono principal | Desmontable unidireccional de 9 mm con flip-to-mute |
| Tecnología de micrófono | Reducción de ruido por IA y micrófonos beamforming internos |
| Respuesta en frecuencia (micrófono) | 100 Hz - 16 kHz |
| Autonomía de batería | 40 horas por batería |
| Autonomía total combinada | 80 horas (incluye 2 baterías intercambiables) |
| Estación de carga | Base transmisora con carga integrada |
| Peso | 393 gramos (con micrófono) |
| Materiales de construcción | Acabados soft-touch, detalles metálicos anodizados y diadema de suspensión |
Si hay un apartado donde Turtle Beach ha querido marcar distancias con buena parte de sus rivales, es en la conectividad. Los Stealth Pro II no se limitan a ser unos auriculares inalámbricos gaming convencionales, sino que buscan ir un poco más allá con un conjunto más avanzado y flexible pensado para quienes juegan en varias plataformas al mismo tiempo.
La marca mantiene aquí su sistema inalámbrico de 2,4 GHz de ultra baja latencia, pero introduce además el nuevo sistema CrossPlay 2.0, una de las funciones más interesantes de estos nuevos cascos gaming. Gracias a este sistema, podemos conectar hasta cuatro transmisores USB distintos y alternar entre plataformas prácticamente al instante pulsando un botón, sin necesidad de desconectar dongles constantemente ni volver a sincronizar los auriculares cada vez que cambiamos de dispositivo. Esto significa que podemos tener conectados simultáneamente PC, PlayStation, Xbox o incluso otros dispositivos adicionales, cambiando entre ellos de forma mucho más cómoda que en generaciones anteriores. Además, Turtle Beach mantiene la conexión Bluetooth 5.3 simultánea, permitiendo usar el audio inalámbrico principal mientras seguimos conectados al móvil para llamadas, Discord, música o notificaciones. Es una solución especialmente útil para quienes juegan online y utilizan aplicaciones externas de comunicación mientras juegan.
Está claro que, en lo técnico, estamos ante unos auriculares claramente enfocados a la gama premium. Turtle Beach incorpora aquí sus nuevos drivers Eclipse Dual Drivers de 60 mm, una configuración dual diseñada para separar mejor graves y frecuencias medias/agudas, buscando ofrecer una mayor claridad entre graves, medios y agudos que la de unos drivers gaming tradicionales. Además, cuentan con certificación oficial Hi-Res Audio de la Japan Audio Society, permitiendo reproducción inalámbrica de hasta 24-bit/96 kHz mediante la conexión USB de 2,4 GHz de baja latencia. La respuesta en frecuencia declarada alcanza desde 10 Hz hasta 40 kHz, una cifra bastante superior a la habitual dentro del mercado gaming y que deja claro que Turtle Beach ha querido acercarse más a una experiencia multimedia premium que a un simple headset competitivo.
El sonido espacial también juega un papel importante en estos Stealth Pro II. Los auriculares son compatibles con Dolby Atmos Spatial Audio, permitiendo disfrutar de audio envolvente virtual tanto en PC como en Xbox, además de poder aprovechar las tecnologías de sonido espacial propias de PlayStation 5. Esto mejora bastante la sensación posicional en juegos competitivos y ayuda a generar una escena sonora mucho más inmersiva en títulos cinematográficos o experiencias single player.
Donde Turtle Beach también ha querido dar un salto importante es en cancelación de ruido. Los Stealth Pro II incorporan ANC ajustable mediante varios micrófonos internos capaces de reducir ruido ambiente de forma activa. Evidentemente, no buscan competir directamente con auriculares especializados de viaje como los Sony WH-1000XM o los Bose QuietComfort, pero dentro de los sistemas ANC de auriculares gaming, es de los más potentes. La marca ha apostado aquí por una solución configurable desde el software Swarm II, permitiendo adaptar el nivel de cancelación dependiendo del entorno o del tipo de uso.
A nivel de diseño acústico, Turtle Beach mantiene una construcción circumaural cerrada, algo lógico teniendo en cuenta la orientación gaming y multimedia del producto. Las almohadillas utilizan memory foam de doble capa junto a tejido transpirable tipo athletic weave fabric, buscando mejorar tanto el aislamiento pasivo como la comodidad durante sesiones largas. Además, la marca sigue utilizando su sistema ProSpecs para aliviar la presión sobre las gafas, un detalle que muchos usuarios valoran muchísimo en el día a día.
El apartado del micrófono también evoluciona respecto a generaciones anteriores. Turtle Beach utiliza aquí un micrófono desmontable unidireccional de 9 mm con sistema flip-to-mute y reducción de ruido asistida por IA. Además del micrófono principal flotante, los auriculares incorporan micrófonos beamforming internos adicionales que ayudan a mejorar la captación de voz y reducir vibraciones o ruido ambiente. La respuesta en frecuencia del micrófono se mueve entre 100 Hz y 16 kHz, unas cifras bastante habituales en auriculares premium gaming y más que suficientes para ofrecer buena claridad en chat de voz, streaming o partidas online. Además, los controles físicos integrados permiten ajustar volumen, silenciar el micrófono o gestionar distintos modos directamente desde los propios auriculares, algo que agradecemos, sobre todo, en consola para evitar depender constantemente de menús del sistema.
Otro de los grandes puntos fuertes de estos Stealth Pro II está en la batería. Turtle Beach mantiene el sistema de baterías intercambiables de la generación original, pero lo mejora considerablemente, elevando la autonomía hasta las 40 horas por batería. Como el pack incluye dos baterías intercambiables y la base transmisora actúa además como estación de carga, en la práctica podemos alcanzar hasta 80 horas combinadas de uso sin depender de cable ni tener que parar largas sesiones para recargar. Y lo mejor es que mientras utilizamos una batería dentro de los auriculares, la segunda permanece cargándose automáticamente en la base transmisora, permitiendo cambiarla en cuestión de segundos cuando se agota.
En diseño, Turtle Beach también ha mejorado bastante el enfoque respecto a los Stealth Pro originales. La estructura mezcla acabados soft-touch con detalles metálicos anodizados, controles metálicos moleteados y varios refuerzos que transmiten una sensación mucho más premium que la de muchos headsets gaming convencionales. A nivel visual, siguen siendo unos auriculares claramente orientados al gaming, pero ahora tienen una estética bastante más limpia, elegante y sobria. Las copas mantienen un tamaño generoso y el peso sigue siendo relativamente elevado para tratarse de unos auriculares inalámbricos, rondando los 393 gramos con micrófono instalado. Aun así, Turtle Beach parece haber trabajado especialmente la ergonomía gracias a su nueva diadema de suspensión con tela mallada y unas almohadillas más cómodas, intentando reducir la fatiga durante sesiones largas de juego.
Análisis externo
Estos auriculares vienen en una caja de cartón. Como en nuestro caso hemos analizado el modelo diseñado para Xbox, el packaging viene con los colores de un mando Elite, donde el negro y el gris son los principales protagonistas. En la parte delantera podemos ver una foto de los propios auriculares, mientras que por la parte trasera podemos conocer al detalle todas las características y especificaciones de los mismos.
Abrimos la caja, y lo primero que veremos será un estuche de transporte, algo que se está poniendo muy de moda cuando compramos periféricos de gama alta. El estuche es rígido, tiene una cremallera, y nos va a permitir llevar los auriculares siempre con nosotros cuando viajemos sin riesgo de que se rompan o dañen en el viaje.
Lo abrimos, y dentro de él nos encontramos ya con los propios auriculares bien protegidos por una espuma. Junto a los auriculares podemos encontrar el micrófono, la base de carga, una batería extra y un receptor USB extra. También un pequeño manual en la parte superior para explicarnos, sobre todo, cómo activar el Dolby Atmos en los auriculares.
Junto a los auriculares podemos encontrarnos con un cable USB tipo C, el cual servirá para conectar la base al ordenador, o para cargar los Stealth Pro II. Es un cable sencillo, con acabado en goma, resistente, y con el logotipo de Turtle Beach en uno de los extremos.
También tenemos el receptor auxiliar de estos auriculares. Este nos va a permitir conectar el conjunto a un segundo dispositivo (por ejemplo, a la Xbox) para poder llevarlos del PC a la consola sin tener que desconectarlos del primero. El receptor es relativamente pequeño, y se conecta a un puerto USB A.
El micrófono de estos Stealth Pro II es extraíble y abatible. Esto nos permite que, cuando no lo vamos a necesitar, lo tengamos quitado para que no nos moleste durante la partida y que, cuando lo conectamos, no tengamos que preocuparnos de ningún botón para silenciarlo, y basta con colocarlo en posición vertical para que ya no se oiga nada de lo que decimos. Algo muy cómodo que, a nosotros, nos parece muy útil cuando hablamos de auriculares de este tipo.
Llega el turno de la base receptora. Esta tiene forma redonda, con un LED alrededor, y cumple dos funciones al mismo tiempo: la primera de ellas es permitir a los auriculares conectarse de forma inalámbrica con su protocolo de ultra-baja latencia, al PC o a la consola donde conectemos la base, y la segunda es cargar la batería mientras estamos jugando. De esta forma, podemos tener la batería siempre lista para que, cuando nos suene el aviso de «batería baja» no tener que interrumpir la partida, poder cambiar la batería, y continuar jugando durante un buen puñado de horas más.
Lo único que debemos destacar de la base receptora es que, en la parte trasera, tenemos un interruptor que nos permite cambiar entre «modo Xbox» y «Modo PC» para aprovechar mejor la plataforma donde los vayamos a conectar.
La batería podemos sacarla pulsando el botón de la parte superior delantera, y, como podemos ver, tiene una capacidad de 1000 mAh.
Llegamos, por fin, a los propios auriculares como tal.
Nada más cogerlos llama la atención su tamaño. Son unos auriculares grandes, bastante más voluminosos que muchos modelos gaming convencionales, aunque una vez puestos el peso queda bastante bien repartido gracias a la nueva diadema suspendida.
La parte exterior de los mismos es elegante, con los colores que ya vimos en la caja del modelo de Xbox (plateado y negro).
Para cambiar la batería de los auriculares, es muy sencillo: lo que tenemos que hacer es quitar una de las tapas de estos laterales (que se sujetan de forma magnética) y reemplazar la batería gastada por la que ya tengamos llena. Volvemos a colocar la tapa y a seguir jugando.
Las almohadillas combinan espuma viscoelástica multicapa con un tejido transpirable tipo Athletic Weave, buscando mejorar tanto la comodidad como el aislamiento pasivo.
En la parte superior nos encontramos con una diadema con diseño de rejilla, la cual nos permite usarlos durante muchas horas seguidas sin las molestias ni el calor de las diademas normales.
En los auriculares tenemos los principales controles de los mismos: cambio de conexión, volumen, bluetooth, botón de encendido, balance entre modo de juego y chat, ganancia y cambio de modo.
Como podemos ver, aunque los auriculares son bastante amplios, se ajustan muy bien al contorno de la cabeza. El micrófono, cuando no lo vamos a usar, podemos tenerlo silenciado colocándolo en vertical, y queda en paralelo a la cabeza.
Por supuesto, podemos ajustar la altura de los auriculares para que se ajusten bien a nuestra cabeza y podamos explotar al máximo la cancelación de ruido activa, ANC, de este modelo.
Dejando a un lado el diseño, es momento de comprobar si toda esta tecnología se traduce realmente en una buena experiencia de uso.
Probando los Turtle Beach Stealth Pro II
Lo primero que hemos hecho nada más sacar los auriculares de la caja ha sido preparar todo el sistema para empezar a utilizarlos. A diferencia de otros auriculares inalámbricos que requieren procesos de emparejamiento o configuraciones iniciales más complejas, los Stealth Pro II llegan prácticamente listos para funcionar desde el primer momento.
La puesta en marcha es tan sencilla como conectar la base transmisora al ordenador mediante el cable USB incluido, encender los auriculares y esperar unos segundos. Tanto la base como los auriculares llegan ya sincronizados de fábrica, por lo que no es necesario realizar ningún proceso adicional de emparejamiento.
En nuestro caso hemos utilizado la versión para Xbox, que incorpora el característico interruptor trasero para alternar entre modo PC y modo Xbox. Basta con seleccionar la plataforma adecuada antes de conectar la base para que todo funcione correctamente.
Una vez conectados, Windows reconoce automáticamente los auriculares como dispositivo de reproducción de audio. Además, al tratarse de un modelo que incluye licencia para Dolby Atmos, lo primero que recomendamos es instalar la aplicación Dolby Access y activar la licencia incluida para aprovechar todas las funciones de sonido espacial disponibles.
También hemos descargado e instalado el software Swarm II, la nueva plataforma de configuración de Turtle Beach. Desde ella podemos acceder a prácticamente todos los parámetros importantes de los auriculares: ecualización, niveles de cancelación activa de ruido, monitorización del micrófono, intensidad del sidetone, perfiles de audio o gestión de las distintas conexiones inalámbricas.
La interfaz resulta bastante intuitiva y mucho más moderna que la que encontrábamos en generaciones anteriores. Aunque la mayoría de los usuarios probablemente no necesiten modificar demasiados parámetros, se agradece disponer de un nivel de personalización tan amplio para adaptar el comportamiento de los auriculares a nuestros gustos o al tipo de juego que estemos utilizando.
Uno de los aspectos que más nos ha llamado la atención durante los primeros minutos de uso ha sido el sistema CrossPlay 2.0. Poder tener varios receptores configurados y cambiar entre dispositivos mediante un simple botón resulta mucho más cómodo de lo que parece. Para quienes alternan habitualmente entre PC, Xbox, PlayStation o incluso varios equipos diferentes, supone una mejora importante frente a los sistemas tradicionales de emparejamiento.
En cuanto a ergonomía, los Stealth Pro II transmiten desde el primer momento una sensación claramente premium. Son unos auriculares grandes y relativamente pesados si los comparamos con otros modelos gaming convencionales, pero Turtle Beach ha trabajado bastante bien el reparto del peso. La nueva diadema suspendida ayuda a reducir la presión sobre la parte superior de la cabeza, mientras que las almohadillas de espuma viscoelástica ofrecen un apoyo cómodo incluso después de varias horas de uso continuado.
También hemos probado el sistema de baterías intercambiables incluido por la marca. La operación apenas lleva unos segundos: basta con retirar la tapa magnética del auricular izquierdo, sustituir la batería agotada por la que tenemos cargándose en la base y volver a colocar la cubierta. Es un sistema tremendamente práctico que elimina gran parte de la dependencia del cable de carga y que sigue siendo uno de los elementos diferenciadores de la familia Stealth Pro.
La cancelación activa de ruido también está disponible desde el primer momento y puede configurarse tanto desde los propios auriculares como desde el software. Dependiendo del entorno donde vayamos a utilizarlos podemos optar por distintos niveles de aislamiento o incluso activar los modos de transparencia para escuchar parcialmente lo que ocurre a nuestro alrededor sin necesidad de quitarnos los auriculares.
Tras varios días de uso alternando entre juegos, música, vídeos y trabajo diario, la experiencia general que transmiten estos Stealth Pro II es la de un producto muy bien diseñado. Turtle Beach ha mantenido los elementos que mejor funcionaban en la generación anterior y ha añadido nuevas funciones que aportan un valor real en el día a día.
Conclusión, ¿merecen la pena?
Turtle Beach tenía un reto complicado con estos Stealth Pro II. La primera generación ya era uno de los auriculares gaming inalámbricos más completos del mercado, por lo que mejorar una base tan sólida sin disparar aún más el precio no era una tarea sencilla. Sin embargo, después de analizar en detalle todo lo que ofrecen, la sensación que nos dejan es la de una evolución lógica y bien ejecutada.
La marca ha mantenido algunos de los elementos que más diferenciaban a los Stealth Pro originales, como el sistema de baterías intercambiables o la conectividad inalámbrica de baja latencia, pero al mismo tiempo ha aprovechado esta nueva generación para reforzar prácticamente todos los apartados importantes: la llegada de CrossPlay 2.0 facilita enormemente el uso en varios dispositivos, la autonomía sigue siendo una de las mejores de su categoría y la incorporación de los nuevos drivers Eclipse Dual Drivers eleva todavía más unas especificaciones que ya eran muy competitivas.
También nos ha gustado especialmente el trabajo realizado en ergonomía. Aunque siguen siendo unos auriculares relativamente grandes y pesados frente a otros modelos gaming, la nueva diadema suspendida y las almohadillas de espuma viscoelástica consiguen que resulten cómodos incluso durante sesiones prolongadas. A esto hay que sumar una construcción robusta, materiales de calidad y un diseño bastante más elegante y discreto que el de muchos de sus competidores directos.
Por supuesto, no son unos auriculares para todo el mundo. Su precio los sitúa directamente en la gama más alta del mercado, compitiendo frente a modelos muy consolidados de fabricantes como SteelSeries, Logitech o Razer. Quien simplemente busque unos auriculares inalámbricos para jugar ocasionalmente encontrará opciones mucho más económicas que cumplen perfectamente su función. Sin embargo, si buscamos un headset premium capaz de rendir al máximo en PC, Xbox, PlayStation y dispositivos móviles, con una calidad de sonido sobresaliente, cancelación activa de ruido, conectividad avanzada y una autonomía prácticamente inagotable gracias a su sistema de doble batería, los Turtle Beach Stealth Pro II se convierten en una de las propuestas más completas que podemos encontrar actualmente.
Por todo ello, hemos decidido darles a estos Turtle Beach Stealth Pro II nuestro galardón de oro, destacando, además, su sobresaliente calidad de sonido.

