One Piece ha pasado por prácticamente todos los géneros que podemos imaginar. Desde los combates multitudinarios de Pirate Warriors hasta la aventura RPG de Odyssey, Bandai Namco lleva años intentando trasladar el universo de Eiichiro Oda al videojuego, con resultados bastante dispares. Lo que seguramente pocos esperábamos era terminar gestionando un restaurante junto a Luffy y Sanji, preocupándonos más por los ingredientes y la decoración que por los Marines.
En resumen
- Kairosoft desarrolla One Piece: Grand Gourmet, un simulador de gestión de restaurantes ambientado en el universo de One Piece con Luffy y Sanji como protagonistas.
- El juego cuenta con más de 400 personajes de One Piece y más de 200 elementos de decoración para personalizar el restaurante Baratie Segundo.
- One Piece: Grand Gourmet cuesta 19,99 euros en Nintendo eShop y está limitado a 30 FPS tanto en Switch 2 como en Switch original.
Detrás de esta nueva propuesta encontramos a Kairosoft, un estudio japonés que lleva décadas especializado en juegos de gestión. Sus títulos tienen un estilo fácilmente reconocible: gráficos pixel art, mecánicas accesibles y una progresión que nos mantiene ocupados ampliando instalaciones, desbloqueando mejoras y buscando nuevas formas de ganar dinero. Con One Piece: Grand Gourmet ha aprovechado esa experiencia para crear un simulador de restaurantes ambientado en uno de los universos más conocidos del manga y el anime.
Nosotros hemos tenido la oportunidad de jugar a la versión de Nintendo Switch 2, una plataforma que, por sus características portátiles y la posibilidad de disfrutar de partidas relativamente cortas, encaja bien con esta propuesta. El resultado conserva prácticamente todas las señas de identidad de Kairosoft, tanto las buenas como las que llevan años acompañando a sus juegos.
Historia: salvar la reputación del Baratie
La historia comienza con una situación bastante peculiar. Un restaurante que se hace pasar por el famoso Baratie está perjudicando la reputación del establecimiento original. Patty y Carne, indignados con lo ocurrido, intentan solucionar el problema, pero un contratiempo les obliga a abandonar sus planes.
Por suerte, terminan encontrándose con Luffy y Sanji, que deciden ayudarles poniendo en marcha un nuevo restaurante flotante, el Baratie Segundo. Nosotros participamos en esta aventura como un nuevo empleado al que, prácticamente nada más llegar, le encargan organizar el negocio.
El argumento no tiene demasiada complicación ni pretende continuar la historia principal de One Piece. De hecho, utiliza una interpretación alternativa de su universo para reunir personajes que, por diferentes motivos, difícilmente podrían coincidir en la obra original. Esto permite recuperar tanto a protagonistas importantes como a secundarios que llevaban muchísimo tiempo sin aparecer.
Aunque existe una historia que acompaña al crecimiento del restaurante, la mayor parte de nuestro tiempo la dedicaremos a trabajar y mejorar las instalaciones. Las conversaciones y los acontecimientos especiales sirven para introducir nuevos personajes y dar algo de contexto a las tareas que vamos realizando.
Nos ha parecido acertado que Kairosoft haya elegido una historia tan desenfadada. One Piece tiene material de sobra para construir aventuras bastante más ambiciosas, pero aquí habría resultado extraño introducir una trama demasiado seria en mitad de un simulador de hostelería. Además, el humor de Luffy, el carácter de Sanji y las reacciones de algunos visitantes ayudan a que las conversaciones resulten entretenidas, especialmente si conocemos bien la serie.
Jugabilidad: gestionar el Baratie Segundo
Grand Gourmet sigue la estructura habitual de los juegos de Kairosoft. Empezamos con un restaurante bastante modesto, unos cuantos recursos y pocas posibilidades de personalización. A partir de ahí tendremos que aumentar los ingresos, mejorar nuestras instalaciones y ampliar la oferta gastronómica para atraer nuevos clientes.
Buena parte de la gestión se realiza mediante menús desde los que seleccionamos las mejoras, administramos el negocio y organizamos las diferentes actividades. Los clientes llegan automáticamente, consumen nuestros productos y generan ingresos que podemos reinvertir.
No es un juego de gestión especialmente exigente. Podemos quedarnos sin dinero después de una inversión poco acertada, pero basta con dejar que el restaurante siga funcionando para recuperar nuestros ahorros. Tampoco hay una presión constante por optimizar cada decisión ni grandes penalizaciones por equivocarnos.
Esto hace que resulte bastante accesible, aunque también elimina parte del interés que podría tener para quienes busquen un simulador económico más elaborado. Aquí las decisiones están orientadas principalmente a acelerar el crecimiento, no a garantizar la supervivencia del negocio.
La cocina es una de las partes más entretenidas
Uno de los aspectos que más personalidad aporta al juego es la elaboración de recetas. Sanji tiene un papel fundamental y podemos colaborar con él para desarrollar nuevos platos utilizando los ingredientes que vamos consiguiendo.
La variedad de comida es considerable y encontramos numerosas referencias al manga y al anime, desde platos relativamente convencionales hasta algunas de las elaboraciones más extravagantes que han aparecido en One Piece.
Las recetas se dividen en diferentes categorías, entre las que encontramos platos principales, acompañamientos, postres y bebidas. Podemos combinar estas elaboraciones para formar menús completos, añadiendo determinados elementos decorativos y aprovechando las bonificaciones que ofrecen algunas combinaciones.
No se trata simplemente de fabricar comida para llenar una barra de progreso. Los personajes tienen sus propias preferencias y determinadas peticiones requieren mejorar nuestras recetas o conseguir ingredientes específicos. También podemos salir de expedición para conseguir materiales y descubrir nuevas posibilidades culinarias.
La preparación de los menús termina convirtiéndose en una parte importante de la progresión. Siempre tenemos algún ingrediente pendiente, una receta que queremos mejorar o un cliente al que todavía no hemos conseguido satisfacer.
Aunque el sistema es sencillo, tiene suficiente variedad para resultar entretenido. Además, introducir referencias tan concretas a la gastronomía de One Piece consigue que esta actividad tenga bastante más personalidad que en otros simuladores similares.
Decoración, ampliaciones y nuevos trabajadores
El otro gran apartado jugable es la personalización del restaurante. Tenemos a nuestra disposición más de 200 elementos entre mobiliario, construcción y decoración, con los que podemos ampliar las instalaciones y darles un aspecto completamente diferente.
Una de las cosas que más nos ha gustado de su planteamiento es que no estamos limitados a construir un restaurante convencional. Podemos utilizar elementos inspirados en las diferentes islas de One Piece, incluyendo decoraciones relacionadas con Whole Cake Island, Egghead y otros escenarios reconocibles.
La disposición del mobiliario también tiene importancia. Una mesa situada cerca de determinados objetos puede resultar más atractiva para los clientes, mientras que algunos visitantes tienen preferencias concretas que debemos considerar si queremos convertirlos en habituales.
Conforme avanzamos, vamos desbloqueando nuevas posibilidades, incorporando trabajadores y consiguiendo que el establecimiento sea cada vez más grande. Los miembros de la tripulación también participan en distintas actividades, como expediciones para conseguir ingredientes o tareas destinadas a mejorar sus capacidades.
Aquí es donde encontramos esa sensación tan característica de los juegos de Kairosoft: terminamos una mejora y ya estamos pensando en la siguiente. A veces queremos conseguir una receta determinada, otras ampliar el comedor o incorporar un personaje que nos falta.
El problema es que la fórmula apenas se aleja de otros juegos del estudio. Si hemos dedicado bastantes horas a sus simuladores anteriores, reconoceremos inmediatamente buena parte de las mecánicas. Grand Gourmet tiene mucho contenido propio de One Piece, pero su gestión no supone una revolución respecto a lo que ya conocíamos.
Más de 400 personajes, aunque no todos tienen el mismo protagonismo
El juego presume de contar con más de 400 personajes de One Piece, una cifra bastante generosa que permite reunir a protagonistas y secundarios de prácticamente todas las etapas de la franquicia. Podemos encontrar antiguos conocidos conforme avanzamos y cumplimos determinadas condiciones. Algunos llegan como clientes, otros tienen conversaciones específicas y también hay personajes que pueden incorporarse a nuestro equipo.
Este componente de colección funciona especialmente bien. Cuando aparece alguien que llevábamos mucho tiempo sin ver, resulta divertido recordar su papel en la historia original y descubrir cómo se comporta dentro del restaurante.
Eso sí, conviene distinguir entre cantidad de personajes y profundidad de sus interacciones. La presencia de cientos de visitantes no significa que todos tengan largas historias propias o grandes acontecimientos asociados. Muchos forman parte de la actividad habitual del restaurante y su participación es bastante más sencilla.
También encontramos un pequeño problema con la forma de presentar las mecánicas. El tutorial insiste bastante en indicarnos qué debemos hacer y puede llegar a resultar pesado, especialmente durante los primeros compases. A esto se suma que, conforme desbloqueamos nuevas funciones, la cantidad de ventanas y opciones disponibles empieza a crecer.
No es especialmente complicado aprender a jugar, pero sí tenemos que acostumbrarnos a navegar continuamente por diferentes apartados. En ocasiones nos habría gustado disponer de una interfaz algo más directa. Un detalle como que al pulsar la B se volviera al menú anterior en vez de cerrarlo por completo, o que la tecla L de la consola hiciera algo que no fuera guardar la partida, hubiera mejorado esta jugabilidad.
Gráficos y apartado artístico: el pixel art vuelve a funcionar
Visualmente, One Piece: Grand Gourmet es un juego de Kairosoft de principio a fin. Los escenarios utilizan una perspectiva isométrica, los personajes están representados mediante pequeños sprites y las instalaciones se construyen utilizando elementos que encajan perfectamente en una cuadrícula.
La principal diferencia respecto a otros títulos del estudio está en los personajes. El trabajo de adaptación al pixel art está bastante conseguido y podemos reconocer sin demasiados problemas a buena parte del reparto de One Piece, incluso cuando aparecen representados con muy pocos detalles.
Los escenarios tienen bastante colorido y las diferentes decoraciones permiten construir restaurantes con ambientes muy distintos. También nos han gustado los diseños de los platos, que aprovechan las exageraciones habituales de la gastronomía de la serie para ofrecer elaboraciones bastante llamativas.
Evidentemente, no estamos ante un juego que pretenda sorprendernos por su tecnología gráfica. Las animaciones son sencillas, los escenarios utilizan elementos relativamente pequeños y la interfaz sigue el estilo de los simuladores clásicos de Kairosoft.
Aun así, todo ello tiene personalidad y encaja con el tono desenfadado de la aventura. Los personajes resultan simpáticos y, conforme ampliamos nuestro restaurante, empieza a ser bastante entretenido observar cómo se mueven los clientes por las instalaciones.
Rendimiento en Nintendo Switch 2: más resolución, pero seguimos limitados a 30 FPS
Para este análisis hemos jugado a la versión de Nintendo Switch 2, aunque One Piece: Grand Gourmet también se comercializa para la primera Switch. Y, aunque el juego utiliza el mismo estilo pixel art en ambas consolas, Bandai Namco ha aprovechado el hardware más reciente para aumentar considerablemente la resolución.
En Switch 2 podemos alcanzar los 3840 × 2160 píxeles cuando jugamos en el televisor, mientras que en portátil la resolución máxima anunciada es de 1920 × 1080 píxeles. Son cifras superiores a las de Switch original, que se queda en 1080p en el televisor y 720p en portátil. La diferencia tiene especial importancia en un juego como este, donde pasamos buena parte del tiempo consultando ventanas, leyendo conversaciones y manejando iconos bastante pequeños. Una imagen con mayor resolución ayuda a representar estos elementos con más nitidez, aunque la mejora no resulta tan llamativa como en un juego con gráficos tridimensionales.
En la versión de Switch 2 que hemos probado encontramos dos opciones gráficas, Calidad y Rendimiento, que permiten elegir cómo queremos ejecutar el juego. Sin embargo, aquí hay un detalle importante: el cambio de modo no afecta a los FPS, ya que el juego de base está limitado a 30. Lo que sí cambian son los efectos de imagen, como podemos ver en las siguientes capturas.
Dado que los juegos de Nintendo Switch 2 son mucho más cerrados en cuanto a opciones que los de PC, por ejemplo, no podemos saber exactamente qué cambia entre un modo u otro. Bandai Namco tampoco ha publicado las resoluciones internas de cada perfil ni qué parámetros gráficos se modifican al cambiar entre ellos. Por ello, nosotros hablamos de nuestra propia experiencia, y es que no hemos notado diferencia de rendimiento (ni stutter, ni caídas de frames… nada) entre los dos modos más allá del cambio en los efectos de imagen.
De todas formas, el límite de 30 FPS nos parece una decisión algo conservadora teniendo en cuenta las características gráficas del juego y la potencia de Switch 2. Es cierto que estamos ante un simulador de gestión, donde no necesitamos la respuesta inmediata de un juego de acción, pero tampoco habría estado de más disponer de una opción que aprovechara mejor el hardware de la consola. Especialmente cuando la propia versión de PC, según las especificaciones de Bandai Namco, comparte esa misma limitación.
Más allá de la resolución y los fotogramas, el diseño de la interfaz sigue siendo uno de los aspectos más discutibles. Kairosoft utiliza numerosos menús, ventanas emergentes y pequeños iconos que funcionan correctamente para organizar la información, pero que pueden resultar algo incómodos cuando acumulamos muchas opciones de gestión. La compatibilidad con la pantalla táctil ayuda a manejar determinadas acciones en portátil, aunque la navegación mediante botones continúa teniendo bastante protagonismo.
Banda sonora: música original, pero sin doblaje
El apartado sonoro mantiene un enfoque bastante discreto, acorde con el carácter relajado del juego. La música acompaña la actividad del restaurante, las conversaciones y los diferentes acontecimientos, sin ocupar el protagonismo que suele tener en otros videojuegos de One Piece.
La producción musical y los efectos de sonido, tal como se puede ver en los créditos del juego, han corrido a cargo de Kokoronobeat Entertainment, una compañía japonesa que ya ha trabajado en otros proyectos de Kairosoft. Es un detalle interesante porque confirma que el juego cuenta con un trabajo musical propio y no debemos dar por hecho que utiliza directamente la banda sonora del anime.
Lo que sí debemos tener en cuenta es que Grand Gourmet no incluye voces. Todos los diálogos se presentan mediante textos y las expresiones de los pequeños personajes, sin doblaje japonés ni en otros idiomas. Es una decisión bastante habitual en los juegos de Kairosoft y tampoco resulta especialmente problemática para un simulador de estas características. Aun así, tratándose de One Piece, habría estado bien escuchar algunas intervenciones de los actores originales, especialmente durante los acontecimientos protagonizados por Luffy, Sanji y el resto de los Sombrero de Paja.
Los textos están disponibles en español, de modo que no tendremos problemas para seguir las conversaciones ni entender las distintas mecánicas de gestión.
Precio: 19,99 euros por una buena cantidad de contenido
One Piece: Grand Gourmet tiene un precio anunciado de 19,99 euros en la Nintendo eShop española, el mismo que encontramos para su edición estándar de PC. Es una cifra bastante contenida para un juego que utiliza una licencia tan conocida y que cuenta con cientos de personajes y numerosas posibilidades de personalización. También nos parece importante señalar que se trata de un título de pago único, sin DLC de pago anunciado. No estamos ante un juego gratuito diseñado alrededor de compras de monedas o paquetes de recursos, algo que se agradece especialmente teniendo en cuenta que también llegará a dispositivos móviles.
Por ese precio tenemos una propuesta bastante completa, con recetas, personajes, mejoras y numerosas posibilidades para ampliar nuestro restaurante. La cantidad de contenido disponible parece más que suficiente para justificar el desembolso si disfrutamos de este tipo de simuladores.
Donde tenemos más dudas es en su capacidad para mantener el interés a largo plazo. La gestión es accesible y el juego nos facilita bastante las cosas, pero esa ausencia de riesgos puede provocar que algunos jugadores terminen realizando las mismas actividades sin encontrar demasiados desafíos nuevos.
En Switch también debemos tener cuidado con la edición que compramos. Las versiones de Switch y Switch 2 se venden por separado, no existe una actualización entre ellas y tampoco se pueden transferir las partidas guardadas de una edición a la otra. Es una limitación innecesariamente molesta para quienes tengan ambas consolas.
Conclusión: Kairosoft y One Piece forman una buena pareja
One Piece: Grand Gourmet es uno de esos juegos que, cuando se anuncian, parecen bastante extraños, pero que terminan teniendo mucho sentido. La cocina siempre ha formado parte del universo de Eiichiro Oda y utilizar el Baratie como escenario de un simulador de gestión permite aprovechar ese aspecto de la serie que normalmente queda en segundo plano.
Kairosoft no se ha complicado demasiado. Ha utilizado una fórmula que conoce perfectamente, ha introducido cientos de personajes y la ha rodeado de recetas, decoraciones y acontecimientos relacionados con One Piece. El resultado tiene mucho encanto, especialmente cuando empiezan a aparecer personajes secundarios que apenas recordábamos o conseguimos desarrollar alguno de los platos más conocidos del manga.
Pero también arrastra algunos de los problemas habituales del estudio. La gestión resulta bastante permisiva, los primeros tutoriales pueden hacerse pesados y la interfaz necesita demasiados pasos para determinadas tareas. Además, quienes hayan jugado a otros simuladores de Kairosoft encontrarán pocas novedades importantes en sus sistemas principales.
En el apartado técnico, la versión de Switch 2 aprovecha la mayor potencia de la consola para ofrecer una resolución superior a la de Switch original, especialmente cuando jugamos en el televisor. Sin embargo, resulta algo decepcionante que Bandai Namco haya mantenido el límite de 30 FPS incluso en el hardware más reciente. Para un simulador de estas características es suficiente, pero tampoco encontramos grandes motivos técnicos que justifiquen una limitación tan conservadora.
Por 19,99 euros, nos parece una compra recomendable para los aficionados a One Piece que también disfruten de los juegos de gestión. Tiene muchos detalles dedicados a los seguidores de la serie y una progresión fácil de entender que permite jugar sin prisas. Quienes busquen un simulador económico exigente o una aventura tradicional de los Sombrero de Paja probablemente encuentren propuestas más adecuadas en otros títulos.
Grand Gourmet no reinventa nada, pero sí aprovecha una licencia que encaja mejor de lo que parecía con la fórmula de Kairosoft. Y, aunque tenga sus limitaciones, construir un restaurante lleno de personajes de One Piece resulta una forma bastante agradable de pasar unas cuantas tardes.

