Hay recopilaciones que sirven para recuperar juegos difíciles de encontrar, otras que aprovechan para remasterizarlos y algunas que simplemente vuelven a empaquetar material que ya teníamos disponible. KINGDOM HEARTS Collection [I~III] pertenece, en buena medida, a este último grupo, aunque en Nintendo Switch 2 tiene bastante más sentido que en el resto de plataformas. No porque Square Enix haya rehecho sus juegos ni porque nos encontremos ante una nueva remasterización, sino porque esta es la primera vez que podemos jugar a prácticamente toda la historia de Sora de forma nativa en una consola de Nintendo.
Square Enix llevó la saga a la primera Switch recurriendo al juego en la nube, incluida la recopilación 1.5+2.5, donde encontramos títulos procedentes originalmente de PS2 y PSP. Aquella solución nunca terminó de convencernos: necesitábamos conexión permanente, la calidad de imagen dependía de la red y aparecía una latencia que no tenía ninguna razón de ser en juegos con tantos años a sus espaldas. La compañía terminará cerrando esos servidores en junio de 2027, y todos los que lo compraron se quedarán sin los juegos para siempre. Por eso, el hecho de que las nuevas versiones para Switch 2 se ejecuten directamente en la consola es tan importante de cara al futuro.
Por este motivo hemos afrontado este análisis de una forma algo diferente. No vamos a descubrir ahora Kingdom Hearts, ni a dedicar páginas a explicar cómo funciona una llave espada. Lo que queremos comprobar es qué tal han llegado estos juegos a Switch 2, qué sacrificios existen respecto a otras plataformas y, sobre todo, si esta nueva colección arregla de una vez la asignatura pendiente que Square Enix tenía con Nintendo.
Una historia enorme que empezó de una forma bastante sencilla
Es curioso volver al primer Kingdom Hearts después de tantos años porque su punto de partida resulta mucho más sencillo de lo que posteriormente llegaría a ser la saga. Sora es un joven que vive en las Islas del Destino junto a Riku y Kairi hasta que la aparición de los Sincorazón lo separa de sus amigos. Por el camino se encuentra con Donald y Goofy, que buscan al rey Mickey, y juntos empiezan a recorrer diferentes mundos de Disney mientras intentan entender qué está ocurriendo.
Sobre esa idea relativamente simple, Square Enix fue levantando una historia cada vez más grande. Chain of Memories sirve de enlace con la segunda entrega y empieza a complicar las cosas con la Organización XIII y los recuerdos de Sora, mientras que Kingdom Hearts II recoge muchas de esas piezas y amplía considerablemente el conflicto entre la luz y la oscuridad.
A partir de ahí entran personajes como Roxas, Aqua, Terra y Ventus, las diferentes encarnaciones de Xehanort y una cantidad de acontecimientos que convierten los títulos aparentemente secundarios en piezas importantes para comprender la historia principal.
Ese es precisamente uno de los motivos por los que una recopilación como esta sigue teniendo sentido. Birth by Sleep, por ejemplo, no es simplemente un spin-off procedente de PSP, sino una precuela que explica buena parte de lo que ocurre después. Dream Drop Distance tampoco es un capítulo prescindible pese a haberse estrenado originalmente en Nintendo 3DS, ya que enlaza directamente con los acontecimientos de Kingdom Hearts III. Incluso 0.2 Birth by Sleep -A Fragmentary Passage- tiene importancia como pequeño puente narrativo y, de paso, anticipó el salto tecnológico que posteriormente veríamos en la tercera entrega numerada.
Todo desemboca en Kingdom Hearts III, donde Sora vuelve a viajar junto a Donald y Goofy mientras intenta recuperar el poder perdido y prepararse para el enfrentamiento definitivo con Xehanort y la Organización XIII. Es también el juego que termina de abrir la saga a los mundos de Pixar, con escenarios basados en Toy Story y Monstruos S.A., entre otros, y el que cierra el arco argumental que llevaba construyéndose desde el primer juego. Esta edición incorpora además Re Mind, por lo que no nos quedamos únicamente con la campaña original.
No vamos a entrar mucho más en la trama porque necesitaríamos un artículo dedicado exclusivamente a ordenar la cronología de Kingdom Hearts. Lo importante es que aquí tenemos material suficiente para seguir la historia desde sus primeros pasos hasta el final de esta etapa y, además, hacerlo en una misma máquina.
El verdadero cambio en Switch 2: ahora sí son juegos locales
Hasta ahora, jugar a Kingdom Hearts en una consola Nintendo tenía una contradicción bastante difícil de justificar. Switch parecía una plataforma perfecta para recuperar estas aventuras, especialmente las entregas antiguas, pero Square Enix decidió que prácticamente toda la colección funcionase mediante streaming. El resultado dependía completamente de nuestra conexión y perdíamos una de las mayores ventajas de una portátil: poder llevárnosla y jugar donde quisiéramos.
Switch 2 corrige ese problema de raíz. Las nuevas versiones son nativas, algo que Square Enix deja claro incluso al ofrecer un descuento del 50 % a quienes compraron anteriormente las Cloud Version. Además, también podemos transferir las partidas guardadas de aquellas ediciones a las nuevas versiones del juego.
Pero el cambio afecta a mucho más que a la posibilidad de jugar sin Internet. Al eliminar el streaming, desaparece también la compresión de vídeo. Lo que vemos en pantalla es la imagen generada directamente por la consola, de manera que los contornos son más limpios, no aparecen bloques ni pérdida de detalle cuando la escena se complica y la calidad deja de fluctuar dependiendo de nuestra red. En un juego con una dirección artística tan colorida, zonas con vegetación, partículas y combates en los que constantemente llenamos la pantalla de efectos, es una diferencia fácil de apreciar.
También desaparece la latencia adicional propia del juego remoto. Kingdom Hearts no necesita la precisión de un título competitivo, pero su sistema de combate se volvió mucho más rápido a medida que avanzaba la saga. Kingdom Hearts II es probablemente el mejor ejemplo: esquivas, bloqueos, reacciones y combos agradecen muchísimo una respuesta directa. Lo mismo ocurre con Kingdom Hearts III, donde la cantidad de movimientos y efectos aumenta considerablemente.
No estamos hablando, por tanto, de una simple mejora de resolución. En Switch 2 tenemos por fin la experiencia normal que estos juegos llevan años ofreciendo en otras máquinas.
Los Kingdom Hearts clásicos, las mejores adaptaciones para Switch 2
Dentro de una colección tan amplia encontramos juegos separados por muchos años y por varias generaciones de hardware, por lo que tampoco tendría sentido valorar técnicamente Kingdom Hearts Final Mix y Kingdom Hearts III de la misma forma.
Las entregas incluidas en HD 1.5+2.5 ReMIX parten de juegos desarrollados originalmente para PS2 y PSP, posteriormente remasterizados para sistemas mucho más modernos. Switch 2 tiene potencia más que suficiente para este material y eso se traduce en una presentación muy limpia y, sobre todo, estable.
Los títulos principales de este bloque funcionan a 60 FPS, algo que tiene bastante más importancia de la que puede parecer inicialmente. El primer Kingdom Hearts mantiene un combate algo más pausado y deja notar más su edad en determinados movimientos y animaciones, pero Kingdom Hearts II sigue siendo tremendamente ágil. Poder jugarlo a 60 imágenes por segundo y sin el retraso introducido anteriormente por el streaming cambia por completo las sensaciones respecto a la versión Cloud.
Visualmente no debemos esperar ningún milagro. Square Enix no ha reconstruido escenarios, modelados ni animaciones para Switch 2. Seguimos viendo la geometría relativamente sencilla de los juegos originales y texturas que, especialmente si jugamos en un televisor grande, recuerdan inmediatamente de qué época proceden. La remasterización mejora la presentación, pero no intenta ocultar el origen de estos juegos.
Curiosamente, eso nos ha molestado bastante menos jugando en portátil. El tamaño de la pantalla de Switch 2 favorece mucho a estas entregas antiguas: la imagen se percibe nítida, las limitaciones de las texturas llaman menos la atención y la dirección artística hace el resto. Los personajes de Disney tampoco han envejecido especialmente mal porque nunca pretendieron buscar un acabado realista.
Es, posiblemente, la parte de toda la colección que mejor casa con el concepto de Switch 2. Podemos avanzar un mundo, poner la consola en suspensión y continuar más tarde sin preocuparnos de mantener una sesión conectada a un servidor. Algo completamente normal en cualquier juego portátil y que, absurdamente, no podíamos hacer de esta forma con las anteriores versiones de Switch.
2.8 empieza a enseñar los dientes a Switch 2
HD 2.8 Final Chapter Prologue resulta bastante interesante desde el punto de vista técnico porque reúne contenidos de épocas muy diferentes. Dream Drop Distance procede originalmente de Nintendo 3DS y, como ocurre con los juegos anteriores, Switch 2 puede manejar su remasterización sin grandes problemas. Sin embargo, 0.2 Birth by Sleep -A Fragmentary Passage- es otra historia.
Este pequeño episodio protagonizado por Aqua fue desarrollado utilizando Unreal Engine 4 y funcionó en su momento casi como un adelanto técnico de Kingdom Hearts III. Aquí empezamos a ver escenarios más complejos, una iluminación mucho más moderna, materiales más elaborados y efectos que se alejan bastante de los juegos originales.
También sirve para apreciar perfectamente la transición que experimentó la saga. Pasamos de unos escenarios bastante simples, construidos alrededor de las limitaciones de PS2 y PSP, a una presentación mucho más cercana a una película de animación moderna. Switch 2 sigue desenvolviéndose bien, pero es aquí donde empezamos a abandonar esa enorme reserva de potencia que tenía con las primeras entregas.
Y entonces llegamos al verdadero examen de la colección.
Kingdom Hearts III es el que realmente pone a prueba la consola
Kingdom Hearts III juega en otra liga técnica. No solo porque sea mucho más moderno, sino porque aumentó considerablemente la escala de los escenarios, la cantidad de personajes, los efectos de partículas y la complejidad de la iluminación. Unreal Engine 4 permitió a Square Enix acercarse mucho más al aspecto de las películas de Disney y Pixar que visitamos, pero también convirtió esta entrega en un juego bastante más exigente.
Square Enix no ha detallado la resolución ni la tasa de fotogramas de Kingdom Hearts III en Switch 2, así que no podemos hablar de cifras oficiales. Lo que sí encontramos es una resolución dinámica, tanto al jugar en el dock como en portátil, que permite a la consola ajustar la carga gráfica según lo que ocurre en pantalla. En la partida, el resultado es bastante limpio para las características de la máquina, especialmente en su propia pantalla, donde las posibles variaciones de resolución pasan mucho más desapercibidas.
En movimiento, el resultado es convincente, especialmente, de nuevo, en la pantalla de la propia consola. La resolución dinámica resulta bastante menos evidente en ocho pulgadas que en un televisor grande y la dirección artística vuelve a jugar a favor del hardware. Los colores intensos, la iluminación y el aspecto de animación de personajes y escenarios esconden mejor la pérdida de resolución que un juego que buscase una imagen fotorrealista.
El punto más delicado está en el framerate. Kingdom Hearts III utiliza un rendimiento desbloqueado y no consigue mantener 60 FPS de forma constante. Dependiendo del escenario y de la carga podemos acercarnos bastante a esa cifra, mientras que en otros momentos aparecen caídas claramente perceptibles. El problema no es únicamente bajar de 60 FPS, sino la variación entre unas situaciones y otras, porque una tasa de imágenes irregular siempre se percibe peor que un objetivo inferior pero estable. Aquí sí echamos en falta alguna opción adicional. Switch 2 abre posibilidades interesantes con su pantalla de 120 Hz y un modo de rendimiento con un objetivo fijo podría haber proporcionado una experiencia más consistente.
Kingdom Hearts III sigue siendo perfectamente jugable, pero es el título donde más evidente resulta que no estamos ante una simple remasterización de hace dos generaciones, sino ante un juego que exige bastante más al hardware.
Los juegos en cinemática
También conviene aclarar que no todo el contenido de la colección llega en forma de juego. Kingdom Hearts 358/2 Days y Kingdom Hearts Re:coded están incluidos como recopilaciones de sus principales secuencias cinematográficas, remasterizadas en alta definición, por lo que no podemos jugar sus campañas originales. Algo parecido ocurre con Kingdom Hearts χ Back Cover, aunque en este caso hablamos directamente de una película creada para ampliar el trasfondo de la saga y explicar acontecimientos relacionados con los Foretellers y los orígenes de la Guerra de las Llaves Espada.
Es una diferencia importante si llegamos a la colección con intención de jugar absolutamente todos los capítulos. Podemos seguir la parte de la historia que aportan 358/2 Days y Re:coded, pero las versiones jugables originales de Nintendo DS no forman parte del paquete. En una recopilación tan completa se echan especialmente de menos, sobre todo 358/2 Days, cuyo desarrollo de Roxas, Axel y Xion tiene bastante peso dentro de la historia general.
Dock o portátil: dos experiencias bastante diferentes
Después de alternar entre ambas formas de jugar, tenemos bastante claro que esta colección gana especialmente en portátil. No porque el modo dock funcione mal, sino porque al conectarla a una televisión resulta inevitable comparar la imagen con PS5, Xbox Series o PC, plataformas donde tenemos mucha más potencia disponible.
Con los juegos clásicos, esto importa relativamente poco. Kingdom Hearts, Kingdom Hearts II o Birth by Sleep no van a transformarse por renderizarlos a una resolución todavía mayor porque la principal limitación se encuentra en los propios assets. Podemos ganar nitidez, pero seguimos teniendo los mismos escenarios, texturas y modelados procedentes de juegos bastante antiguos.
Kingdom Hearts III sí se beneficia más del modo dock. La consola puede trabajar con una resolución superior y la imagen resulta más definida, especialmente en elementos lejanos y en bordes finos. A cambio, cuanto más grande sea nuestro televisor, más sencillo resulta encontrar las concesiones de esta versión.
En portátil ocurre prácticamente lo contrario. La resolución interna puede ser inferior, pero la densidad de píxeles de la pantalla ayuda a disimularlo y el resultado subjetivo termina siendo muy bueno. Además, aquí sí tenemos una ventaja real frente a las versiones de sobremesa: llevarnos toda la saga en la consola y continuar jugando prácticamente en cualquier sitio. Y esto nos parece mucho más relevante que discutir si una determinada escena se está renderizando a 900p o a 1080p.
Los tiempos de carga también agradecen el cambio de generación
Hay otra mejora menos vistosa, pero que notamos continuamente: el almacenamiento de Switch 2. Los juegos antiguos ya cargaban razonablemente rápido en sus remasterizaciones modernas, pero Kingdom Hearts III sí puede beneficiarse bastante de una unidad más rápida.
Los cambios entre zonas y algunas cargas se reducen frente a las versiones originales de la generación de PS4 y Xbox One. No estamos ante una reconstrucción diseñada específicamente alrededor de un SSD como ocurre con determinados juegos actuales, por lo que tampoco debemos esperar cargas instantáneas, pero el ritmo general mejora.
En una colección que podemos jugar durante decenas y decenas de horas, estos pequeños segundos que desaparecen de cada espera terminan sumando. Es una mejora mucho menos evidente en una captura de pantalla que la resolución, pero probablemente sea una de las que más agradecemos jugando.
Una Game-Key Card de 128 GB es difícil de defender
Si hay algo que no nos ha gustado de esta edición para Switch 2 es su formato físico. Square Enix ha optado por una Game-Key Card, de manera que el cartucho no contiene los juegos: actúa como llave para descargarlos y posteriormente ejecutarlos. Nintendo explica que, después de realizar la descarga inicial, podemos jugar sin conexión, aunque debemos mantener la tarjeta insertada en la consola.
El problema adquiere otra dimensión cuando vemos el tamaño. Y es que necesitamos al menos 128 GB libres para instalar la colección, sin contar posibles actualizaciones posteriores. No es precisamente poco espacio. Switch 2 cuenta con 256 GB de almacenamiento interno, de los cuales no tenemos todo disponible para instalar juegos, así que KINGDOM HEARTS Collection [I~III] puede comerse una parte enorme de la memoria de la consola. Si tenemos una biblioteca relativamente grande, una microSD Express deja rápidamente de ser un accesorio opcional.
Y resulta especialmente irónico que ocurra precisamente con esta colección. Hemos pasado años criticando que Kingdom Hearts en Switch dependiese de Internet y ahora recibimos unas versiones nativas que solucionan por completo aquel problema, pero cuya edición física tampoco contiene los juegos.
Es mejor que la nube, sin ninguna duda. Una vez descargados, podemos jugar sin conexión y no dependemos de que Square Enix mantenga un servidor funcionando. Pero para quienes seguimos viendo el formato físico como una forma de conservar nuestros juegos, una Game-Key Card de una colección de este tipo sabe a oportunidad perdida.
Audio: pocas novedades y pocas cosas que arreglar
En el apartado sonoro encontramos esencialmente el material que ya conocíamos. Y tampoco hacía falta mucho más. La música de Yoko Shimomura sigue siendo una parte fundamental de la identidad de Kingdom Hearts, tanto en los temas creados específicamente para la saga como en la adaptación musical de los diferentes mundos de Disney.
El salto entre generaciones también se nota aquí, especialmente en la cantidad de efectos que acompañan al combate en las últimas entregas, aunque no estamos ante una revisión específica del audio para Switch 2. La colección mantiene textos en castellano y voces en inglés, junto con el resto de idiomas indicados por Square Enix y Nintendo para el mercado europeo.
Jugando en portátil, los altavoces de Switch 2 cumplen correctamente, aunque es uno de esos juegos donde merece bastante la pena utilizar auriculares. No solo por la música, sino porque buena parte de la historia se cuenta mediante largas secuencias de diálogo y es fácil perder detalles jugando con el volumen bajo.
Precio: mucho contenido, aunque no sea contenido nuevo
Square Enix comercializa la colección completa, pero también permite comprar sus tres bloques por separado. Esto es interesante porque no todos los jugadores llegan a esta versión desde el mismo punto. Quien quiera empezar desde cero tiene aquí prácticamente todo lo necesario para recorrer la historia de Sora hasta Kingdom Hearts III, mientras que quien ya haya jugado los primeros títulos puede saltar directamente a las colecciones posteriores.
KINGDOM HEARTS Collection [I~III] tiene un precio oficial de 79,99 euros, tanto en formato físico como a través de Nintendo eShop. No es precisamente una recopilación barata, especialmente teniendo en cuenta que hablamos de juegos que llevan años disponibles en otras plataformas y que esta edición no introduce nuevos contenidos ni supone una remasterización profunda de los títulos originales.
Aun así, por cantidad de contenido es difícil discutir lo que tenemos delante. Entre las diferentes entregas principales, Birth by Sleep, Dream Drop Distance, 0.2 Birth by Sleep, Kingdom Hearts III y su expansión Re Mind, tenemos fácilmente decenas y decenas de horas por delante. A ello se suman las recopilaciones cinematográficas de 358/2 Days y Re:coded, además de χ Back Cover. Para alguien que quiera entrar ahora en la saga, los 79,99 euros concentran prácticamente toda esta etapa de Kingdom Hearts en una única compra.
La valoración cambia bastante si ya tenemos estos juegos en PlayStation, Xbox o PC. Aquí estamos pagando principalmente por la posibilidad de tenerlos todos en Switch 2 y, sobre todo, de jugarlos en portátil de forma nativa. Y tampoco ayuda que la edición física cueste exactamente lo mismo y utilice una Game-Key Card, obligándonos a descargar más de 100 GB en lugar de incluir los juegos directamente en el cartucho.
Por tanto, 79,99 euros nos parece un precio razonable por la enorme cantidad de contenido, especialmente para quien vaya a descubrir la saga por primera vez o quiera recorrerla de nuevo en portátil. Para quienes ya tengan las recopilaciones anteriores, el atractivo depende casi exclusivamente de cuánto valoren esa posibilidad de jugar a Kingdom Hearts en Switch 2 sin recurrir a la nube. Además, los propietarios de las antiguas Cloud Version pueden comprar las nuevas versiones nativas con un descuento del 50 % (solo en la versión digital) y transferir sus partidas guardadas. Es una decisión razonable teniendo en cuenta que aquellas versiones dejarán de funcionar definitivamente cuando Square Enix cierre sus servidores en junio de 2027.
Conclusión: Switch 2 arregla por fin el gran problema de Kingdom Hearts en Nintendo
No creemos que tenga demasiado sentido valorar KINGDOM HEARTS Collection [I~III] como si estos juegos acabasen de aparecer. Sabemos desde hace muchos años cuáles son los mejores momentos de la saga, qué entregas han envejecido mejor y hasta qué punto su historia puede complicarse innecesariamente cuando empieza a mezclar organizaciones, recuerdos, corazones y diferentes versiones de sus personajes. Lo interesante de esta edición es comprobar qué aporta Switch 2. Y ahí el cambio respecto a la primera Switch es enorme.
Pasar de las Cloud Version a juegos ejecutados localmente transforma completamente la experiencia. Tenemos una imagen que ya no depende de la compresión de un vídeo, eliminamos la latencia de la conexión y podemos suspender la consola, guardarla en la mochila y continuar jugando después sin pensar siquiera en si tenemos Internet. Parece lo mínimo que deberíamos exigir a cualquier juego portátil, pero es exactamente lo que faltaba en las anteriores versiones.
Técnicamente hay que separar claramente dos mundos. Los juegos antiguos funcionan estupendamente en Switch 2 y los 60 FPS les sientan especialmente bien, hasta el punto de que Kingdom Hearts II sigue siendo una gozada pese a todos los años que lleva encima. Dream Drop Distance tampoco plantea demasiados problemas y 0.2 Birth by Sleep sirve como punto de transición hacia la parte realmente exigente de la colección.
Kingdom Hearts III es donde aparecen los compromisos. La resolución dinámica permite mantener una calidad visual bastante buena, especialmente jugando en portátil, pero el framerate variable deja claro que Switch 2 tiene que trabajar bastante más. En dock las diferencias frente a una PS5, Xbox Series o un PC son más fáciles de encontrar; en la pantalla de la consola, en cambio, el equilibrio entre calidad visual y portabilidad nos parece mucho más acertado.
Por eso creemos que esta colección tiene más sentido jugando en portátil que conectada permanentemente al televisor. Si nuestro objetivo es conseguir la mejor versión técnicamente posible de Kingdom Hearts III, existen plataformas mejores. Si queremos tener toda la historia de Sora en una sola máquina, jugar a 60 FPS a las entregas clásicas y continuar una partida prácticamente en cualquier sitio, Switch 2 tiene un argumento que ninguna consola de sobremesa puede igualar.
Nos queda la Game-Key Card como principal punto negativo. Necesitar alrededor de 128 GB de almacenamiento para una edición física resulta difícil de justificar y empaña precisamente uno de los mayores atractivos de esta nueva versión: haber dejado atrás la dependencia de la nube.
Aun así, después de lo que ocurrió con la primera Switch, esta es la versión de Kingdom Hearts que esperábamos encontrar en una consola Nintendo. No es una nueva remasterización ni pretende ser la edición técnicamente definitiva de la saga. Es algo bastante más sencillo: Kingdom Hearts funcionando de verdad en una portátil Nintendo. Y, aunque hayan hecho falta demasiados años para llegar hasta aquí, la diferencia merece la pena.

