Cuando Moonlighter llegó en 2018, una de sus mayores virtudes fue conseguir que dos partes bastante diferentes de un mismo juego dependieran constantemente la una de la otra. Nos metíamos en mazmorras para conseguir objetos, regresábamos a Rynoka cargados con todo lo que habíamos podido recoger y después abríamos nuestra tienda para vender el botín. El dinero terminaba invertido en equipo y mejoras que nos permitían volver a las mazmorras mejor preparados, conseguir objetos más valiosos y repetir el proceso. Era una idea relativamente sencilla, pero funcionaba tan bien que Digital Sun no ha querido desmontarla para Moonlighter 2: The Endless Vault.
La secuela mantiene esa estructura, aunque prácticamente todo lo que hacemos fuera de la tienda ha ganado profundidad. El combate es bastante más entretenido, las expediciones tienen más variedad y hasta organizar la mochila se ha convertido en una parte importante de cada salida.
Para este análisis hemos jugado a la versión de Nintendo Switch 2, principalmente en portátil, y la experiencia ha sido buena. El juego se mueve bien en términos generales y visualmente luce especialmente bien en la pantalla de la consola. Es cierto que no está completamente libre de problemas, ya que hemos encontrado algún pequeño tirón y, sobre todo, tiempos de carga más largos de lo que nos gustaría. Pero ninguno de estos problemas nos ha impedido disfrutar de las expediciones (aunque las cargas sí terminan haciéndose notar debido a la propia estructura del juego).
Historia: Will vuelve a quedarse sin nada
La historia de Moonlighter 2 continúa los acontecimientos del primer juego y vuelve a colocar a Will como protagonista. Las cosas no han ido precisamente bien en Rynoka: Moloch, un poderoso coleccionista, ha obligado a sus habitantes a abandonar su hogar y nuestro protagonista termina junto a otros supervivientes en Tresna, un peculiar asentamiento interdimensional que sirve como nueva base de operaciones.
Will vuelve a encontrarse casi en el mismo punto del que partía en el primer Moonlighter, sin demasiados recursos y con la necesidad de ganarse la vida. Como ya sabemos cuál es su especialidad, no tarda demasiado en volver a compaginar su faceta de aventurero con la de comerciante. Salimos a explorar, conseguimos reliquias y regresamos a Tresna para vender todo aquello que hemos logrado sacar de las expediciones.
Buena parte de la progresión gira alrededor de la Cámara Infinita, que va reclamando cantidades cada vez mayores de dinero. Cumplir sus objetivos permite avanzar, desbloquear nuevas posibilidades y seguir desarrollando tanto a Will como el propio asentamiento. Es una excusa argumental bastante apropiada para un juego en el que prácticamente todo termina pasando, de una forma u otra, por nuestra cartera.
La historia acompaña bien a la aventura, aunque tampoco pretende convertirse en su principal atractivo. Tresna tiene personajes agradables, conversaciones que ayudan a conocer mejor el lugar y suficiente contexto para que nuestras expediciones tengan un propósito, pero la mayor parte del tiempo estaremos pensando en qué podemos mejorar, dónde queremos ir a continuación o cuánto dinero podemos sacar de las reliquias que acabamos de conseguir.
Jugabilidad: Moonlighter sigue teniendo una fórmula difícil de soltar
Quien haya jugado al original entenderá rápidamente cómo funciona esta secuela. Desde Tresna salimos hacia diferentes zonas, recorremos habitaciones llenas de enemigos, conseguimos reliquias y tratamos de regresar con la mochila lo más llena posible. Después ponemos a la venta lo conseguido y utilizamos nuestros beneficios para mejorar el equipo y prepararnos para la siguiente salida.
Digital Sun ha conservado esta estructura porque sigue siendo la parte que da personalidad a Moonlighter. Lo importante es que ahora hay bastantes más cosas ocurriendo dentro de ella y, especialmente durante las expediciones, tenemos más decisiones que tomar.
También continúa presente esa tensión tan característica del primer juego cuando llevamos encima una mochila cargada de objetos valiosos. Podemos seguir avanzando e intentar conseguir algo todavía mejor o conformarnos con lo que tenemos y regresar a salvo. La avaricia vuelve a jugar malas pasadas y perder una expedición especialmente buena por haber querido avanzar un poco más sigue doliendo. La diferencia está en que llegar hasta ese punto resulta ahora bastante más entretenido.
El combate ha mejorado muchísimo
El sistema de combate era funcional en el primer Moonlighter, pero pocas veces era el motivo por el que queríamos iniciar otra expedición. En Moonlighter 2 la situación cambia bastante. Digital Sun ha conseguido que pelear resulte más dinámico y que las diferentes armas tengan suficiente personalidad como para modificar nuestra manera de afrontar los enfrentamientos.
Podemos encadenar ataques, esquivar, utilizar opciones a distancia y aprovechar el estado de los enemigos para abrir nuevas oportunidades. Además, las armas disponibles tienen comportamientos diferentes, así que cambiar de una a otra no consiste simplemente en sustituir unas estadísticas por otras. Hay que acostumbrarse a sus ritmos, alcance y posibilidades.
Una de las incorporaciones que más nos ha gustado está relacionada con la propia mochila. Cuando conseguimos dejar vulnerable a un enemigo podemos golpearlo con ella para lanzarlo por el escenario, estamparlo contra otro rival o aprovechar la distribución de la habitación. Es una mecánica sencilla, pero encaja muy bien con el tono del juego y hace que tengamos más alternativas que limitarnos a atacar y esquivar.
A medida que avanzamos aparecen además mejoras y bonificaciones capaces de alterar considerablemente nuestra forma de combatir. Algunas combinaciones funcionan mejor con determinados estilos y poco a poco vamos encontrando una configuración con la que nos sentimos cómodos. Esto también ayuda a que las expediciones no sean una simple sucesión de habitaciones en las que repetimos exactamente los mismos movimientos.
Organizar la mochila importa tanto como llenarla
El inventario era una parte importante del primer juego, pero en Moonlighter 2 ha ganado bastante protagonismo. Ya no basta con recoger las reliquias más caras que encontramos y llenar todos los huecos disponibles. Muchos objetos tienen propiedades que afectan a las reliquias situadas alrededor, y la posición que ocupa cada una puede cambiar considerablemente el resultado de una expedición.
Algunas permiten aumentar el valor o la rareza de otras reliquias, mientras que determinados efectos pueden modificar, proteger, duplicar o destruir objetos dependiendo de cómo hayamos organizado el espacio. Esto convierte la mochila en un pequeño puzle que vamos resolviendo constantemente mientras avanzamos.
Nos ha gustado especialmente porque evita que la recogida de objetos sea automática. Cada vez que encontramos algo interesante tenemos que mirar qué llevamos, valorar si merece la pena conservarlo y comprobar dónde podemos colocarlo para aprovechar sus propiedades. A veces interesa incluso reorganizar prácticamente toda la mochila porque una nueva reliquia permite mejorar varias de las que ya llevábamos.
Además, esta mecánica encaja perfectamente con el componente comercial. No estamos optimizando un inventario porque sí: cada decisión puede determinar cuánto dinero conseguiremos cuando volvamos a Tresna. Una buena expedición no es necesariamente aquella en la que hemos recogido más objetos, sino aquella en la que hemos conseguido sacar el máximo partido a lo encontrado.
Volvemos a casa y toca hacer caja
La tienda conserva buena parte del funcionamiento que ya conocíamos. Después de regresar de una expedición podemos colocar nuestras reliquias a la venta y decidir cuánto queremos cobrar por ellas. Las reacciones de los clientes sirven para comprobar si hemos acertado con el precio, si estamos intentando sacar demasiado dinero o si acabamos de vender algo por bastante menos de lo que podríamos haber conseguido.
Continúa siendo una parte entretenida del juego porque representa la recompensa de todo lo que hemos hecho anteriormente. Una mochila bien aprovechada se traduce en una buena caja y ese dinero termina permitiéndonos comprar mejoras que tendrán un efecto directo durante las siguientes expediciones.
Es, sin embargo, una de las partes en las que menos hemos notado el salto respecto al original. Digital Sun ha dedicado mucho esfuerzo a enriquecer los combates, la exploración y la gestión de las reliquias, mientras que atender el negocio resulta bastante más familiar. Funciona y sigue siendo imprescindible dentro de la fórmula, pero después de comprobar cuánto han evolucionado otros sistemas esperábamos alguna novedad más importante en la faceta comercial.
No llega a resultar aburrida porque tampoco nos obliga a pasar eternidades detrás del mostrador. Las sesiones de tienda sirven para romper el ritmo entre expediciones, conseguir dinero y decidir en qué vamos a gastarlo antes de volver a salir.
Gráficos y apartado artístico: el cambio al 3D le sienta mejor de lo esperado
Una de las decisiones más arriesgadas de Moonlighter 2 estaba en algo tan evidente como su aspecto. El pixel art era una parte importante de la identidad del original y Digital Sun ha decidido abandonarlo para construir esta secuela completamente en 3D, aunque manteniendo la perspectiva isométrica. Y el resultado nos ha convencido.
Moonlighter 2 conserva una estética reconocible pese al cambio y aprovecha la nueva presentación para crear escenarios con bastante más profundidad, personajes más expresivos y combates visualmente más espectaculares. Las animaciones también han ganado mucho y los ataques tienen más fuerza gracias a la combinación de efectos, movimiento y respuesta de los enemigos.
Las distintas zonas tienen suficiente personalidad para que sepamos perfectamente dónde estamos nada más comenzar una expedición. Cambian la ambientación, los enemigos y la composición de los escenarios, algo importante en un juego que nos invita constantemente a recorrer una y otra vez sus diferentes áreas.
En Nintendo Switch 2 nos ha gustado especialmente el resultado en portátil. La perspectiva isométrica funciona bien en la pantalla de la consola y tanto los personajes como los elementos importantes de los escenarios se distinguen sin problemas. Tampoco hemos encontrado que el aumento de efectos durante los combates convierta la acción en un caos difícil de seguir.
Switch 2 cumple bien, aunque toca tener paciencia con algunas cargas
La versión que hemos probado se comporta correctamente durante la mayor parte del tiempo. Hemos jugado principalmente en modo portátil y el rendimiento general ha sido… aceptable, sobre todo cuando los enfrentamientos empiezan a juntar varios enemigos y efectos en pantalla. Eso no significa que sea un desastre, pero tampoco una versión completamente perfecta. Hemos encontrado algún stutter puntual y pequeños tirones, aunque en nuestra experiencia no han sido frecuentes ni suficientemente importantes como para afectar seriamente a los combates. No hemos tenido una sensación de mal rendimiento general, sino momentos concretos en los que el juego pierde durante un instante la fluidez que mantiene normalmente.
Más molestos nos han resultado los tiempos de carga. Algunas transiciones tardan bastante más de lo que esperaríamos y es un problema que se hace especialmente visible por la cantidad de veces que vamos a movernos entre las diferentes partes del juego. Moonlighter 2 está construido alrededor de un ciclo en el que exploramos, regresamos a Tresna, gestionamos nuestras cosas y volvemos a salir, por lo que cualquier espera adicional acaba acumulándose.
Es precisamente el aspecto técnico de Switch 2 que más nos gustaría ver mejorado mediante actualizaciones. Los pequeños tirones apenas han condicionado nuestra partida, pero reducir las cargas haría que todo el proceso entre una expedición y la siguiente fuese bastante más ágil. Un detalle: cargar de una fase a otra tarda en cargar casi lo mismo que un viaje rápido de Elden Ring (analizado hace unas semanas, en Switch 2). Es decir, unos 8 segundos de media.
Por lo demás, nuestra experiencia en portátil ha sido buena. Moonlighter 2 es además un juego que se adapta especialmente bien a esta forma de jugar, ya que podemos completar una expedición, gestionar la tienda o avanzar un poco en nuestras mejoras sin necesitar una sesión demasiado larga.
Audio: una banda sonora que acompaña muy bien las expediciones
El apartado sonoro también cambia respecto al primer juego. Christopher Larkin, compositor conocido especialmente por su trabajo en Hollow Knight, firma la música de esta secuela y consigue acompañar bien tanto los momentos tranquilos de Tresna como las expediciones.
La variedad entre regiones ayuda a que la música no termine convirtiéndose en un simple acompañamiento que dejamos de escuchar después de varias horas. Cada zona tiene su propia ambientación y las composiciones encajan con el carácter de los escenarios sin intentar imponerse constantemente a lo que ocurre en pantalla. Los efectos de sonido también tienen bastante importancia en el nuevo sistema de combate. Los impactos transmiten bien los golpes, podemos identificar determinados ataques por el sonido y utilizar la mochila para mandar a un enemigo volando tiene una respuesta audiovisual bastante satisfactoria.
Jugando en portátil y con auriculares es un apartado que se disfruta especialmente. No pretende robar protagonismo al resto del juego, pero cumple perfectamente su función y acompaña durante unas expediciones que vamos a repetir muchas veces.
Precio: 29,99 euros muy fáciles de amortizar
Moonlighter 2: The Endless Vault tiene un precio de 29,99 euros. Teniendo en cuenta su estructura y la cantidad de sistemas que tenemos para desarrollar, nos parece una cifra bastante ajustada.
Es uno de esos juegos en los que resulta difícil medir el contenido únicamente por la duración de la historia. Buena parte del atractivo está precisamente en repetir expediciones, probar otras armas, mejorar a Will, desarrollar diferentes elementos de Tresna y conseguir reliquias cada vez mejores. Si su fórmula nos engancha, hay juego para rato. También encontramos suficientes cambios respecto al primer Moonlighter como para que la secuela tenga sentido por sí misma. El nuevo apartado gráfico es la diferencia más evidente, pero son las mejoras en los combates, la estructura de las expediciones y la gestión de la mochila las que terminan justificando realmente el salto.
La edición física de Nintendo Switch 2 está prevista para el 13 de noviembre y tendrá un precio superior, por lo que quien simplemente quiera jugar encontrará en la edición digital la opción más económica.
Conclusión: Moonlighter necesitaba evolucionar, no convertirse en otro juego
Después de pasar por muchas expediciones, vender una buena cantidad de reliquias y gastar todavía más dinero en mejoras, tenemos bastante claro que Digital Sun ha acertado con la dirección de Moonlighter 2. El estudio no ha intentado complicar innecesariamente una fórmula que ya funcionaba, pero tampoco se ha limitado a repetir el juego de 2018 con gráficos nuevos.
La mejora del combate era probablemente lo que más necesitaba Moonlighter y es donde encontramos una de las diferencias más importantes. Pelear resulta ahora mucho más entretenido y las armas, las mejoras y la posibilidad de utilizar la mochila durante los enfrentamientos hacen que tengamos bastantes más opciones. A esto se suma una gestión del inventario mucho más interesante, que consigue convertir cada reliquia nueva en una pequeña decisión en lugar de otro objeto que recogemos automáticamente.
Nos habría gustado encontrar una evolución similar en la tienda. Sigue siendo divertida y continúa encajando perfectamente entre las expediciones, pero es la parte que más recuerda al juego original y también la que antes puede empezar a resultar rutinaria.
El cambio al 3D, por su parte, nos ha terminado convenciendo. Moonlighter tenía una estética pixel art con mucha personalidad y era lógico tener dudas con un cambio tan grande, pero Digital Sun ha conseguido que la secuela mantenga identidad propia. En Switch 2, además, se ve especialmente bien en portátil y es precisamente así como más hemos disfrutado de nuestra partida.
La adaptación todavía tiene margen de mejora. Algún stutter ocasional entra dentro de lo que podemos tolerar sin demasiado problema, pero los tiempos de carga deberían ser menores, especialmente en un juego en el que entramos y salimos constantemente de expediciones y establecimientos. No llega a estropear la experiencia, aunque sí es el punto que más claramente penaliza esta versión.
Con todo, Moonlighter 2: The Endless Vault nos parece una secuela muy bien planteada. Mantiene aquello que hacía diferente al original, mejora considerablemente la parte que más lo necesitaba y añade nuevas mecánicas sin convertir cada expedición en una sucesión de sistemas innecesariamente complicados. Si disfrutamos del primer Moonlighter, aquí tenemos prácticamente todo lo que podíamos pedir a una continuación. Y si nunca hemos llevado la doble vida de aventurero y tendero de Will, esta segunda entrega también es un estupendo lugar para descubrir por qué resulta tan fácil salir a por unas cuantas reliquias y acabar queriendo hacer otra expedición más.

