¿Vas a actualizar tu gráfica? Comprueba si es compatible con tu PC

¿Vas a actualizar tu gráfica? Comprueba si es compatible con tu PC

Rodrigo Alonso

Comprar una nueva tarjeta gráfica y simplemente conectarla a tu PC y que funcione es algo que puede suceder, pero si no te aseguras de que tu sistema es compatible puede ponerlo en grave peligro. ¿Por qué correr un riesgo innecesario cuando comprobar la compatibilidad de la tarjeta gráfica con tu hardware es tan sencillo como te vamos a contar a continuación?

La buena noticia es que la inmensa mayoría de GPU modernas son compatibles con casi cualquier placa base de la última década, pero como se suele decir, siempre es mejor prevenir que curar. Dejemos lo obvio fuera del camino: solo necesitas comprobar si la tarjeta gráfica es compatible si pretendes comprar una GPU dedicada. Si planeas jugar con la iGPU del procesador (lo cual es posible, aunque no muy recomendable) eso significa que es compatible, obviamente.

Tu nueva gráfica, ¿es compatible con los zócalos PCIe de la placa base?

Esta brillante tecnología es la razón por la que la mayoría de tarjetas gráficas modernas son compatibles con la mayoría de placas base modernas. Los zócalos PCIe x16 vienen con diferentes sufijos numerados, y seguramente ya sepas cuál es la diferencia, aunque en términos de compatibilidad realmente no hay mucha.

GPU PCIe

Por ejemplo, un zócalo PCIe 3.0 admite tarjetas gráficas PCIe 1.0 y viceversa, aunque debes saber que si por ejemplo utilizas una tarjeta gráfica que utiliza el estándar PCIe 4.0 en una placa base que tiene PCIe 3.0, puedes encontrarte con limitaciones en el ancho de banda. La práctica general ha sido que cada nueva versión de esta interfaz duplica el rendimiento de la versión anterior, de manera que si PCIe 2.0 tiene 4 GT/s de ancho de banda, PCIe 3.0 tiene 8 GT/s y así sucesivamente.

En el año 2021, PCIe 3.0 es la interfaz más utilizada a pesar de que la versión 4.0 ya está disponible y ganando fuerza. Lo que sí es cierto es que las gráficas de última generación ya utilizan interfaz PCIe 4.0, pero a pesar de eso las diferencias de rendimiento son marginales. Dicho de otra manera, por ejemplo una RTX 3080 que es PCIe 4.0 tiene el mismo rendimiento en una placa con esta interfaz que con una PCIe 3.0, por lo que en este momento no es algo que deba preocuparte en exceso, máxime cuando la versión PCIe 5.0 ya está en producción y PCIe 6.0 en etapa de prueba. En general, es mejor tener una placa base con un zócalo PCIe que coincida con la generación del de la tarjeta gráfica, pero realmente tampoco es algo preocupante.

Otro aspecto clave es que te fijes que, efectivamente, tu placa base tenga zócalos libres, especialmente si planeas configurar varias GPUs a través de SLI o NVLink de NVIDIA o CrossFire de AMD. No podrás hacerlo si tu placa tiene un único zócalo PCIe x16 disponible, aunque existen soluciones «alternativas» para aquellos que se inclinen por hacer ingeniería.

A este respecto, ten en cuenta que si pretendes tener un PC gaming actualmente ya no es recomendable contar con varias tarjetas gráficas: el soporte de controladores y juegos de esta tecnología está muriendo lentamente y las ganancias de rendimiento son mínimas.

Asegúrate de que tienes espacio físico suficiente en la caja

Esta es una peculiaridad que a veces olvidamos con facilidad pero que realmente también afecta a si una tarjeta gráfica es compatible o no con tu PC. Asegúrate de conocer las especificaciones de la caja de tu PC y las dimensiones de la tarjeta gráfica que pretendes comprar (generalmente es sencillo acceder a esta información en la web del fabricante) para evitar sorpresas desagradables, como comprar una gráfica nueva y que no quepa físicamente en la caja del PC.

Gráfica demasiado grande

Si las cosas se complican y olvidas el tipo de caja que tienes o no puedes identificarla (algo habitual si tu PC es OEM y no montado por piezas), siempre puedes medir manualmente el espacio interior con una cinta métrica. Asegúrate eso sí de que el PC está completamente apagado antes de «meter mano» a su interior para medir… aun así, no es el método más recomendado pero cumple su propósito como último recurso.

La mayoría de las veces deberás concentrarte en la longitud de la tarjeta gráfica, ya que suele ser el problema principal; sin embargo, también es bueno conocer el ancho y muy especialmente si tienes una caja de formato slim como la que ilustramos en la imagen de arriba, donde evidentemente no cabe una tarjeta gráfica de tamaño completo y deberás ir a por una de perfil bajo. Otro aspecto a considerar son las ranuras de la parte posterior, ya que pueden dar una falsa impresión ya que a menudo son más anchas que la GPU.

Si bien el que la tarjeta gráfica sea compatible con tu PC, también es importante que te asegures de que todos los cables de alimentación que necesita tu nueva GPU están disponibles, así como que no haya componentes cercanos al socket impidiendo su instalación. Medir el espacio en el interior del PC también es importante para determinar si el PC tendrá espacio suficiente para «respirar», es decir, que la GPU vaya a tener una buena ventilación.

¿Será suficiente tu fuente de alimentación?

Finalmente, otro aspecto importante que debes tener en cuenta para saber si la gráfica que pretendes comprar es compatible con tu PC es la fuente de alimentación. Dependiendo de la GPU que vayas a comprar necesitarás uno o varios conectores PCIe de 6 u 8 pines, y además el propio fabricante te recomendará una potencia mínima determinada en la fuente. Por ejemplo, una gráfica como la RTX 3080 a veces requerirá hasta tres conectores de 8 pines, mientras que una opción de presupuesto más bajo como una GTX 1050 Ti no requiere ninguno.

RTX 3080

Esto significa que si estás buscando una GPU moderna también debes tener una fuente moderna, ya que muchas de las más antiguas (anteriores a 2015) ni siquiera tendrán conectores de 8 pines. Los adaptadores pueden solucionar este problema, pero no tienen muy buena fiabilidad a decir verdad.

En lo que respecta a la potencia, una buena regla que debes tener en mente es que el TDP de la GPU en vatios debe ser como mucho la mitad de la potencia máxima de la fuente, siendo lo ideal un 40%. Por ejemplo, si la GPU que pretendes comprar tiene 250W de TDP necesitarás una fuente de, como poco, 500 vatios de potencia.