Tras el cierre de BioWare, muchas personas recordarán con nostalgia varios de sus títulos, y es que durante 3 décadas nos ha ofrecido juegos que todos hemos probado alguna vez, y que nos hicieron pasar horas y horas delante de una pantalla intentando completarlos.
En el día de hoy, repasaremos la historia de esta empresa, fundada en 1995 y que ahora dice adiós. Neverwinter Nights, Baldur’s Gate, Dragon Age, Star Wars: Knights of the Old Republic y Mass Effect son algunos de los más conocidos y que analizaremos ahora.
Los juegos hicieron historia en BioWare y definieron su legado
Si hay algo que muchos recordamos de los juegos de BioWare son sus personajes. Seguro que más de uno todavía se acuerda de algún compañero de Mass Effect o de Dragon Age: Origins al que acabó cogiendo cariño después de pasar tantas horas con él. Buena parte de la gracia estaba en conocer sus historias y ver cómo reaccionaban a nuestras decisiones.
Y es que en estos juegos no todo consistía en avanzar, derrotar enemigos y completar misiones. También había que pensar qué decir, a quién ayudar y qué consecuencias podía tener cada elección. A veces salía bien y otras acabábamos metiéndonos en un buen lío, que, aunque era frustrante, también era lo que le daba la vidilla a este tipo de juegos, con la satisfacción doble al pasárnoslo.
Baldur’s Gate, Neverwinter Nights y Jade Empire: los orígenes de los RPG de BioWare
Para entender el éxito de BioWare hay que volver a 1998, cuando publicó Baldur’s Gate. Basado en Dungeons & Dragons, este juego nos permitía recorrer un mundo de fantasía, formar un grupo de aventureros y enfrentarnos a combates en los que pensar antes de actuar era fundamental.
Su secuela, Baldur’s Gate II: Shadows of Amn, llegó en el año 2000 y mejoró muchos aspectos del original. A día de hoy, sigue siendo uno de esos juegos que aparecen una y otra vez cuando se habla de los mejores RPG de la historia.
En 2002 llegó Neverwinter Nights, que tenía una característica muy interesante: podíamos crear nuestras propias aventuras y compartirlas con otros jugadores. Esto hizo que la comunidad tuviese mucho protagonismo y que el juego siguiese dando guerra durante años.
BioWare también quiso probar algo distinto con Jade Empire en 2005. En lugar de volver a los castillos y los dragones, nos llevó a un mundo inspirado en la mitología china y las artes marciales. Una apuesta diferente que demostró que el estudio podía salir de su zona de confort.
Knights of the Old Republic y The Old Republic: el legado de BioWare en Star Wars
En 2003, BioWare lanzó Star Wars: Knights of the Old Republic, un juego que todavía ocupa un lugar especial entre los aficionados a la saga. La historia transcurría miles de años antes de las películas, así que el estudio tenía libertad para presentar nuevos personajes y conflictos.
Una de las cosas más divertidas era decidir qué tipo de Jedi queríamos ser. Podíamos actuar siguiendo el lado luminoso de la Fuerza o tomar decisiones que nos acercasen al lado oscuro. Y, por supuesto, el juego tenía un giro argumental que muchos jugadores siguen recordando.
En 2004 llegó Knights of the Old Republic II: The Sith Lords, aunque esta vez el desarrollo corrió a cargo de Obsidian Entertainment. BioWare regresó al universo de Star Wars en 2011 con The Old Republic, un MMORPG que permitía vivir historias diferentes según la clase elegida.
Aunque no era la misma experiencia que el juego original, mantuvo la importancia de los diálogos y las decisiones. Para quienes querían seguir explorando este universo, había contenido para muchas horas.
La saga Mass Effect: la evolución del RPG hacia la ciencia ficción
Con Mass Effect, BioWare se lanzó a crear su propia saga de ciencia ficción. El primer juego salió en 2007 y nos presentó al comandante Shepard, que tenía por delante una misión nada sencilla: detener una amenaza capaz de destruir toda la galaxia.
Sin embargo, lo que hizo especial a la saga fue mucho más que su historia principal. Podíamos conocer a los compañeros de Shepard, descubrir sus problemas y tomar decisiones que afectaban a nuestras relaciones con ellos.
Mass Effect 2, publicado en 2010, es para muchos el mejor de la trilogía. Reclutar al equipo y completar las misiones personales de sus integrantes era fundamental para preparar la misión final. Cada personaje tenía su propia historia y era fácil acabar encariñándose con más de uno.
Mass Effect 3 cerró la historia de Shepard en 2012, aunque su final generó bastante polémica. Aun así, la trilogía quedó como una de las grandes aventuras de su generación.
La cosa cambió con Mass Effect: Andromeda, lanzado en 2017. La idea de explorar una nueva galaxia tenía potencial, pero los problemas técnicos de su lanzamiento y una historia que no terminó de enganchar hicieron que quedase bastante por debajo de las entregas anteriores.
La saga Dragon Age: la evolución de la fantasía de BioWare
En 2009, BioWare volvió a la fantasía medieval con Dragon Age: Origins. Nos tocaba enfrentarnos a los engendros tenebrosos mientras reuníamos aliados y tomábamos decisiones que podían tener consecuencias importantes. Era un juego exigente, con buenos personajes y situaciones en las que no siempre estaba claro cuál era la mejor opción.
Dragon Age II llegó en 2011 y se centró en la historia de Hawke y su vida en la ciudad de Kirkwall. El cambio de enfoque no gustó a todo el mundo, especialmente por la repetición de escenarios, aunque la historia tenía momentos interesantes.
En 2014, Dragon Age: Inquisition amplió considerablemente la escala de la aventura. Teníamos grandes zonas para explorar, muchos personajes con los que interactuar y la misión de detener una amenaza que ponía en peligro el mundo. El juego funcionó bien y ganó el premio a Juego del Año en The Game Awards.
Diez años después llegó Dragon Age: The Veilguard, con un combate mucho más centrado en la acción y una estructura más guiada. El cambio no convenció a buena parte de los seguidores, que esperaban algo más cercano a los primeros juegos. La recepción fue desigual y la entrega no consiguió el mismo impacto que Origins o Inquisition.
¿Qué futuro les espera a sus franquicias tras el cierre de BioWare?
Que BioWare cierre no significa que sus franquicias vayan a desaparecer. Baldur’s Gate ya ha demostrado que otros estudios pueden continuar una saga con éxito gracias al trabajo de Larian Studios, responsable de la tercera entrega.
Con Star Wars tampoco faltan posibilidades, ya que otros equipos pueden desarrollar nuevas aventuras dentro de la franquicia. Eso sí, conseguir un juego que se recuerde tanto como Knights of the Old Republic no será sencillo.
El futuro de Dragon Age es más incierto. Electronic Arts tendrá que decidir si continúa la saga después de la recepción de The Veilguard o si prefiere dejarla descansar durante unos años.
Por su parte, Mass Effect todavía tiene opciones de regresar con una nueva entrega. La cuestión es si conseguirá recuperar aquello que hizo tan especial a la trilogía original y convencer a los jugadores que se quedaron con ganas de más.
Al final, cuesta resumir 30 años de BioWare en unos pocos juegos. El estudio tuvo grandes éxitos, también cometió errores y no todas sus entregas estuvieron a la altura de las expectativas. Pero si alguna vez pasaste horas explorando la galaxia con Shepard, recorriendo Ferelden o intentando sobrevivir en los Reinos Olvidados, seguro que hay algún juego suyo que recuerdas con especial cariño. Y eso, al margen de lo que ocurra con el estudio, no va a cambiar.
