¿Vas a comprar un monitor gaming? 7 características a tener en cuenta

Aunque hoy en día muchos componentes lleven el apelativo «gaming» en su nombre, no por ello están mejor cualificados para ser considerados como tal. Sin embargo, en el caso de un monitor gaming, hay una serie de características que un usuario ha de tener muy en cuenta a la hora de elegir el modelo. En este artículo vamos a hacer un resumen de todas ellas. Y de por qué son importantes a la hora de decidirse por un modelo u otro.

Los monitores gaming siempre han sido una especie bastante diferente al resto de componentes de nuestros PC. Así, no hay nada que haga a una placa base, una «placa base gaming«. Y una tarjeta gráfica, dependiendo de la serie que se adquiera, va a ser siempre gaming. Ponerle una serie de LED RGB a un componente no lo convierte en «gaming» de manera inmediata.

Monitor gaming

Sin embargo, un monitor gaming sí que debe de cumplir varios requisitos que realmente lo diferencian de un monitor normal.

Tamaño y resolución de la pantalla

A la hora de elegir nuestro nuevo monitor gaming, dos de las primeras cosas en las que nos vamos a fijar es en su tamaño y la resolución que emplee.

Generalmente, lo primero que miraremos será su tamaño. Es importante que el monitor quepa con holgura en nuestro escritorio y no se nos haga demasiado grande. Dado que el monitor deberíamos de mirarlo siempre de frente, su tamaño físico es importante. Sin embargo, lo habitual es elegir un monitor tan grande como nos quepa en él (y que nos podamos permitir, claro).

En el mercado podemos encontrar monitores que van desde las 19 hasta las 43 pulgadas de diagonal de pantalla. Sin embargo, los tamaños más extendidos entre los usuarios son los de 24 o 27 pulgadas. Aunque también tendríamos los monitores ultra panorámicos, que son equivalentes a tener dos monitores convencionales uno al lado del otro.

Una vez decidido el tamaño que creemos apropiado, lo siguiente será elegir la resolución del mismo. A este respecto, comentar que la resolución de pantalla tiene que ir de la mano de las capacidades de nuestra tarjeta gráfica. Si tenemos una tarjeta gráfica muy básica, no podrá mover juegos a resolución 4K, por mucho que les bajemos el nivel de detalle. Y viceversa, claro. Si tenemos una tarjeta gráfica muy potente y compramos un monitor con resolución 720p, estaremos malgastando el dinero.

Las resoluciones más empleadas en los monitores actuales son:

  • 1280 x 720 píxeles (720p) para la gama más baja.
  • 1920 x 1080 píxeles (1080p) para la gama media.
  • 2560 x 1440 píxeles (1440p) para la gama alta de entrada.
  • 3840 x 2160 píxeles (4K) para la gama más alta.

La resolución 8K en los monitores todavía no está muy extendida y no existen monitores gaming que la empleen. Ni tarjetas gráficas que permitan jugar en ella con fluidez.

Tipos de entradas de vídeo del monitor y frecuencia de refresco

Como norma, hoy en día casi todos los modelos suelen llevar una o varias entradas de vídeo HDMI. Algunos monitores de gama muy baja también usan el conector D-Sub15 (VGA). Un monitor gaming también podría incorporar una entrada DisplayPort y/o USB C. El primero, especialmente, si se trata de un monitor que emplea tecnologías de refresco variable de la imagen (VRR, Variable Refresh Rate). Y esto es algo que la mayoría de monitores gaming suelen emplear.

La frecuencia de refresco de un monitor también es una manera de diferenciar entre un auténtico monitor gaming, de uno que no lo es. Los monitores normales suelen emplear una tasa de refresco vertical de 60 Hz. Por su parte, podemos encontrar monitores gaming con tasas de refresco que van desde los 75 Hz hasta los 240 Hz hoy en día. La tasa de refresco más extendida entre los monitores gaming es la de 144 Hz, dado que la de 240 Hz queda más reservada para los gamers profesionales que sí necesitan una tasa de refresco tan elevada en sus equipos.

VRR en el monitor gaming

Como ya hemos comentado en el apartado anterior, las tecnologías de refresco variable de la imagen, sincronizan los FPS que renderiza la tarjeta gráfica con  los que se representan en la pantalla. Esto nos proporciona una mejor calidad de imagen en la pantalla, y es capaz de eliminar el tearing de las imágenes. Y, con ello, se mejora la experiencia de juego.

Ahora bien, esta experiencia de juego también va a depender bastante de la tarjeta gráfica que tengamos en nuestro ordenador personal. Si nuestro modelo no es capaz de dar más de 30 FPS a la resolución del monitor, por mucho que nos empeñemos, la experiencia de juego no será buena.

Hay dos tipos de tecnologías VRR en el mercado: AMD FreeSync y NVIDIA G-SYNC. AMD FreeSync es la más extendida, dado que es una tecnología libre, que no requiere el pago de licencias para que el monitor la use. Justo al contrario de lo que sucede con la versión de NVIDIA. Hasta hace poco, para poder usar cada una de estas tecnologías, el usuario debía de tener una tarjeta gráfica de la correspondiente compañía. Es decir, para usar AMD FreeSync el usuario debía de tener una tarjeta gráfica AMD Radeon. Y similar en el caso de NVIDIA G-SYNC.

Esto creaba la situación en que los monitores gaming más baratos se usaban con las tarjetas gráficas menos usadas/potentes. Sin embargo, hace poco tiempo, NVIDIA hizo compatibles sus drivers para sus tarjetas gráficas, de manera que pudieran ser usadas con monitores con tecnología AMD FreeSync.

También el VRR tiene incidencia en el input lag del monitor. De tal manera que, cuanto más alta es la tasa de refresco de monitor, menor es el input lag de este. O lo que es lo mismo, más rápido se registran en pantalla los cambios de movimiento que realiza el usuario. Y, por tanto, mayor precisión al jugar.

Tipo de panel y tiempo de respuesta

Actualmente hay tres tipos de panel en uso para un monitor gaming, cada uno con sus ventajas y desventajas:

  • Paneles TN: suelen tener la peor calidad de imagen pero suelen tener los tiempos de respuesta más rápidos. De hecho, suelen ser muy usados en los monitores gaming con muy elevadas tasas de refresco vertical.
  • Paneles VA: Son bastante mejores que los TN. Soportan una mejor reproducción del color y consiguen unos niveles de negro y de contraste excelentes.
  • Paneles IPS: Superan a los paneles VA en la calidad y la precisión del color, pero los niveles de contraste son bastante inferiores
  • Paneles OLED: Estos nuevos paneles son muy recientes en el mercado. Son muy superiores en características de calidad de imagen a los tres modelos anteriores. Sin embargo, todavía no está completamente resuelto el problema de los quemados de las pantallas que los usan.

El tiempo de respuesta de la matriz del monitor gaming suele ser también otro aspecto que el usuario no puede dejar de saber. Un monitor gaming ha de tener el menor tiempo de respuesta. Actualmente, los monitores más rápidos son aquellos que montan las matrices TN, que rondan 1 ms. Luego, los paneles VA suelen estar cerca de los 4 ms, al igual que los paneles IPS. Aunque de estos últimos se han desarrollado técnicas que permiten que este tiempo se reduzca hasta 1 ms.

Aun así, la palma se la llevan los paneles OLED, cuyo tiempo de respuesta es de tan solo 0,01 ms. Sí es cierto que hay usuarios que son capaces de detectar diferencias entre los tiempos de respuesta de los diferentes tipos de paneles. Pero, al final, todo tiene que ver con el tipo de gamer que seáis: si sois un gamer profesional, querréis tener el tiempo de respuesta más bajo; si lo sois casual, entre 4 y 6 ms es una buena cifra para vuestro monitor gaming.