Si sufres stuttering en los juegos, así puedes solucionarlo

Estar en medio de una partida, y que el juego de repente comience a sufrir de stuttering, puede ser algo que nos desconcentre mucho. Dado que, este problema visual, puede llegar a convertir un juego en una experiencia injugable. Es por ello que en este artículo veremos que es el stuttering en los juegos, cuál puede ser la causa del mismo. Así como posibles soluciones que evitarán que se vuelva a producir cuando juguéis.

Es de recibo que antes de entrar en materia, empecemos por el principio que es explicar qué es este fenómeno que sucede demasiado frecuentemente para lo que nos gustaría, especialmente a los aficionados a los videojuegos ya que como supondréis es algo que sucede, precisamente, mientras jugamos.

¿Qué es el stuttering en un juego?

Se denomina stuttering en un juego, a una caída repentina de los FPS en un juego. Con esta caída no nos referimos a que el juego no sea capaz de producir un nivel de FPS decentes para jugar. Hablamos que estas caídas son puntuales. Pueden producirse en un punto determinado. O a lo largo de toda la partida. Y, muchas veces son agnósticas de la potencia bruta de la tarjeta gráfica que se esté usando para ejecutar el juego.

Como es lógico, este tipo de artefacto en el comportamiento del equipo suele desconcentrar bastante al usuario. Y, si se repite con una cierta frecuencia, puede arruinar por completo la experiencia de juego.

¿Cuál es la causa del stuttering en los juegos?

La realidad es que no existe una única causa que genere stuttering en juegos. Así que vamos a ver algunas de las causas más comunes.

Exceso de temperatura en los componentes

Una posible causa del stuttering es un exceso de temperatura en tus componentes. Especialmente, en el procesador y/o la tarjeta gráfica. Todos sabemos que, si cualquiera de esos dos componentes se sobre calienta, inmediatamente baja sus frecuencias para proteger sus núcleos. Esta técnica se denomina throttling. Y, como es normal, trae aparejado un descenso severo de las prestaciones del juego.

Insuficiente memoria RAM o VRAM

Si nuestro ordenador posee poca memoria RAM. O si tenemos muchos procesos en segundo plano consumiendo mucha RAM. Cuando el sistema se quede sin RAM, el sistema operativo volcará el exceso a nuestro disco duro. Al menos, hasta liberar la suficiente RAM para seguir funcionando.

En este caso, lo mejor que podemos hacer es asegurarnos que no hay ningún proceso ejecutándose en segundo plano que pueda consumir la RAM. Y, por supuesto, estar seguro que nuestro PC cumple con las recomendaciones mínimas del desarrollador del juego.

Insuficiente número de núcleos/hilos

Al igual que en el caso de la RAM. Si nuestro sistema no tiene el número de hilos de proceso necesarios para ejecutar el juego. Este va a sufrir de stuttering. También lo sufrirá si tenemos procesos en segundo plano que están consumiendo recursos del procesador.

Cuellos de botella en el sistema

Esta situación se genera cuando tenemos un componente capaz de rendir mucho más que el resto de componentes del sistema. Dado que habrá un desarreglo entre la frecuencia en que enviará sus operaciones terminadas con el resto de componentes, esto producirá este problema.

Por ejemplo, imagina que tienes una tarjeta gráfica moderna que es capaz de ejecutar sin problemas los últimos juegos al máximo, pero en cambio la emparejas con un procesador de gama baja. Esto implicará que la gráfica no pueda funcionar al máximo de sus facultades y, mientras tanto, la CPU esté siempre al 100% y completamente ahogada, provocando parones («lagazos») y, por supuesto, stuttering en el juego.

Drivers gráficos no actualizados

Como bien sabéis, cada vez que un desarrollador lanza un juego al mercado. Tanto AMD Radeon como NVIDIA suelen lanzar nuevos drivers donde se da soporte específico para este juego. No es que con drivers antiguos no vayáis a poder jugar. Pero con un driver actualizado, es mucho menos frecuente encontrar problemas como el stuttering.

En este caso, lo que debéis de hacer es, como es lógico, mantener actualizados los drivers de nuestra tarjeta gráfica.

Problemas con el motor gráfico del juego

Algunos desarrolladores, como RockStar, suelen tener problemas con el motor gráfico de sus juegos en PC. Generalmente, cuanto más nos acercamos al límite superior de FPS del juego, más stuttering se produce en él. En este caso, la única solución posible es disminuir el rendimiento de nuestro sistema, para que no se den las circunstancias que generan el stuttering.

Si todo lo anterior falla, es probable que debáis de esperar a que el desarrollador del juego lance una actualización para este.

Cómo solucionar los problemas de stuttering en los juegos

En el apartado anterior ya te hemos dado algunas pistas de cómo solucionar el stuttering según cuál sea la causa, pero al final este fenómeno siempre depende de lo mismo: la tasa de cuadros por segundo que envía la gráfica al monitor no coincide con la frecuencia de refresco de éste. Por lo tanto, existen dos maneras principales de solucionarlo y es de lo que os vamos a hablar a continuación.

La principal y más sencilla es tener un monitor con frecuencia de refresco adaptable (tecnologías AMD FreeSync o NVIDIA G-Sync), ya que de esta manera la tarjeta gráfica es capaz de sincronizar la tasa de FPS con la frecuencia de refresco del monitor para que siempre coincidan, eliminando por completo este fenómeno y entregando una experiencia de juego mucho más fluida y sin inconvenientes visuales.

G-Sync-vs-FreeSync

La segunda manera de eliminar el stuttering es, esencialmente, activar la sincronización vertical en los juegos. Esto limitará la tasa de FPS de manera que siempre sea la misma que la frecuencia de refresco de tu monitor, pero tiene un problema fundamental y es que este límite de FPS siempre es hacia arriba, pero nunca hacia abajo. Así, lo que sucede es que volverás a tener stuttering si tu gráfica no es capaz de mantener los FPS por encima de la cifra establecida.

Por ejemplo, imagina que tienes un monitor de 60 Hz y activas la sincronización vertical, de manera que los FPS en los juegos estarán limitados a 60. El problema radica en que si tu gráfica no es capaz de mantener los 60 FPS en los juegos, volverás a tener los mismos problemas (cosa que puedes arreglar generalmente relajando los ajustes gráficos, eso sí). En todo caso, no es tampoco una solución definitiva que termine con todos los males, aunque desde luego puede ayudar y mucho.

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