Llevar nuestros juegos de PC a cualquier parte resulta cada vez más atractivo, pero en un dispositivo de este tipo la potencia es solo una parte de la ecuación: la pantalla, la comodidad y la facilidad de uso tienen mucho que decir. Con esta idea llega la ASUS ROG Xbox Ally X20, una nueva integrante de la familia Ally que combina la versatilidad de Windows 11 con una interfaz de Xbox pensada para jugar con mando. Además, este modelo celebra el 20.º aniversario de ROG con una estética en negro y dorado y una carcasa semitransparente que deja entrever parte de su interior. En este artículo, la analizamos de primera mano.
Para entender cómo hemos llegado hasta aquí, hay recordar el camino recorrido por ASUS con esta familia. La ROG Ally original sentó las bases de su propuesta de juego portátil con Windows, mientras que la ROG Ally X introdujo mejoras en aspectos tan importantes como la autonomía y la potencia. Después llegaron la ROG Xbox Ally y la ROG Xbox Ally X, fruto de la colaboración con Microsoft, que apostaron por unos agarres más cercanos a los de un mando tradicional y una experiencia de software más orientada a jugar. Ahora, la ROG Xbox Ally X20 recoge esa evolución y añade sus propias novedades, que vamos a examinar a fondo en este análisis.
ASUS ROG Xbox Ally X20, especificaciones técnicas
| ASUS ROG Xbox Ally X20 | |
|---|---|
| Procesador | AMD Ryzen AI Z2 Extreme (2 GHz base, 5 GHz turbo, 24 MB caché, 8 núcleos, 16 hilos) TDP 7-35W |
| Procesador IA | AMD XDNA NPU con hasta 50 TOPS |
| Memoria | 24GB LPDDR5X-8000 dual-channel |
| Gráficos | AMD Radeon 890M integrada 8 GB VRAM asignados |
| Pantalla | ROG Nebula HDR Display 7,4 pulgadas Full HD (1920 x 1080) OLED táctil 120 Hz y 0.2ms de tiempo de respuesta FreeSync Premium Pro (30-120 Hz) HDR (hasta 1.400 Nits de pico) Cobertura del 100% del espacio de color DCI-P3 Gorilla Glass Victus y Gorilla Glass DXC |
| Almacenamiento | 1 TB SSD PCIe 4 (2280) |
| Conectividad | 1x USB-C (USB4, Thunderbolt 4, DisplayPort 2.1, Power Delivery 3.0) 1x USB-C (USB 3.2, DisplayPort 2.1, Power Delivery 3.0) 1x Lector de tarjetas microSD Express (soporta hasta PCIe Gen4 x1, UHS-I con modo DDR200) 1x Minijack combo de audio de 3.5 mm WiFi 6E de triple banda (2x2) Bluetooth 5.4 |
| Audio | Tecnología Smart Amp Certificación Hi-Res (para auriculares) Dolby Atmos Tecnología de cancelación de ruido por IA Matriz de micrófonos integrada Sistema de 2 altavoces estéreo |
| Controles | View button Menu button L & R Hall Effect analog triggers with impulse triggers L & R bumpers with improved tactility Command Center button Action button A B X Y buttons 2 x assignable grip buttons XBOX button LED Transforming D-pad TMR Joysticks with Aura RGB joystick light rings Haptics: HD haptics Gyro: 6-Axis IMU |
| Batería | 80 Wh Carga mediante USB-C hasta 68W |
| Dimensiones y peso | 30.0 x 12.1 x 2.75 ~ 5.13 cm 756 gramos |
| PVPR | 1.299 dólares (precio en euros por confirmar) |
La ASUS ROG Xbox Ally X20 tiene como núcleo el AMD Ryzen AI Z2 Extreme, un procesador de 8 núcleos y 16 hilos que alcanza los 5 GHz y que integra gráficos Radeon con arquitectura RDNA 3.5. Su margen de potencia configurable abarca desde los 7 hasta los 35 W, permitiendo ajustar el equilibrio entre rendimiento, consumo y autonomía. Los perfiles de funcionamiento predefinidos establecen 13 W en modo Silencioso y 17 W en Rendimiento, mientras que el modo Turbo alcanza los 25 W con batería y los 35 W cuando conectamos el dispositivo a la corriente. Estas cifras corresponden a la potencia sostenida del chip, no al consumo total del equipo. Este procesador también incorpora una NPU de hasta 50 TOPS, destinada a ejecutar tareas de inteligencia artificial.
Acompañando al procesador encontramos 24 GB de memoria LPDDR5X a 8.000 MT/s, compartidos entre la CPU y la gráfica integrada, que trae asignados 8 GB de VRAM de fábrica (por lo que se quedan 16 GB para el resto del equipo). Desde Armoury Crate SE podemos modificar la cantidad reservada como memoria de vídeo para adaptarla a las necesidades de cada juego. Por su parte, el almacenamiento corre a cargo de un SSD NVMe PCIe 4.0 de 1 TB, que utiliza el formato estándar M.2 2280 y puede sustituirse para ampliar la capacidad. También disponemos de un lector de tarjetas microSD Express.
Una de las novedades más destacadas de esta versión es su pantalla táctil OLED de 7,4 pulgadas, con resolución Full HD de 1920 × 1080 píxeles y una frecuencia de actualización de 120 Hz con 0,2ms de tiempo de respuesta. Este panel ROG Nebula HDR Display ofrece cobertura del 100 % del espacio DCI-P3 y un brillo de 600 nits en SDR, con picos de hasta 1.400 nits en HDR.
El panel cuenta además con AMD FreeSync Premium Pro, con un rango de refresco variable de 30 a 120 Hz y compensación de baja frecuencia de imágenes, o LFC. Esto permite acompasar la actualización de la pantalla con los fotogramas que genera la GPU para reducir los cortes de imagen y mejorar la presentación cuando el rendimiento fluctúa. A ello se suman la compatibilidad con Dolby Vision, un tratamiento antirreflejos y la protección Gorilla Glass Victus. ASUS también incorpora funciones de cuidado del OLED, como el desplazamiento de píxeles y un protector de pantalla, accesibles desde Armoury Crate SE.
Los controles reciben cambios relevantes, empezando por unos joysticks magnéticos TMR, que detectan el movimiento sin recurrir al contacto eléctrico propio de los potenciómetros tradicionales. La cruceta permite alternar entre un funcionamiento de cuatro y ocho direcciones, mientras que los botones ABXY adoptan un perfil más bajo y los agarres añaden una superficie de goma antideslizante. Completan el conjunto los gatillos analógicos con sensores Hall y vibración, dos botones traseros configurables y un sensor de movimiento de seis ejes. Se mantienen, además, los botones dedicados para acceder a Xbox y a las funciones de gestión del dispositivo.
Para refrigerar este hardware, ASUS ha rediseñado el sistema interno con ventiladores de 32 mm y una distribución del aire que también presta atención a la parte posterior del panel OLED. Según el fabricante, el conjunto proporciona un 20 % más de flujo de aire y un 11 % más de superficie de aletas respecto a la generación anterior. La batería mantiene una capacidad de 80 Wh, aunque la autonomía efectiva dependerá del juego, del perfil de potencia y de ajustes como el brillo de la pantalla, algo que comprobaremos durante nuestras pruebas.
En conectividad disponemos de dos puertos USB-C, ambos con salida de vídeo DisplayPort 2.1 y alimentación mediante Power Delivery 3.0. Uno de ellos ofrece USB4 y compatibilidad con dispositivos Thunderbolt 4, lo que amplía las opciones para conectar bases, almacenamiento externo o una GPU externa compatible; el otro funciona bajo el estándar USB 3.2 Gen 2. A estos puertos se añaden el conector combinado de audio de 3,5 mm y el mencionado lector microSD Express, mientras que la conectividad inalámbrica queda cubierta por Wi-Fi 6E y Bluetooth 5.4.
El apartado de sonido incluye dos altavoces frontales con amplificación Smart Amp y compatibilidad con Dolby Atmos, además de micrófonos integrados y cancelación de ruido mediante IA para las comunicaciones. Todo ello se integra en un chasis de 756 gramos, con unas dimensiones de 30 × 12,1 centímetros y un grosor que varía entre 2,75 y 5,13 centímetros según la zona.
Por último, la ROG Xbox Ally X20 utiliza Windows 11 con el modo Xbox, una interfaz adaptada al manejo con mando que reúne el acceso a los juegos instalados desde distintas tiendas. Esto permite combinar la biblioteca de Xbox para PC con plataformas como Steam, Epic Games Store o GOG, conservando el acceso al escritorio y a las aplicaciones habituales de Windows. Armoury Crate SE complementa esta experiencia con la configuración de los controles, los perfiles de potencia, las opciones de pantalla y las actualizaciones del dispositivo.
Unboxing y análisis externo
La ASUS ROG Xbox Ally X20 viene embalada en una caja rectangular de color negro, decorada con motivos dorados por el 20 aniversario de la familia ROG. En la cara principal, además de estos adornos, tenemos el nombre del producto y en pleno centro destacando el 20 aniversario con el logo en dorado.
En la parte trasera, totalmente de color negro y con adornos, viene una pegatina con el número de modelo y sus principales especificaciones. Además, otra pegatina nos indica que no trae adaptador de corriente, y recomienda utilizar uno de 45 a 100W de potencia.
En los laterales de la caja tenemos más material de marketing con logos y el nombre.
La caja, de cartón duro, se abre en forma de cofre y, al hacerlo, podemos ver la consola bajo un cartón que nos deja ver los mandos y nos da indicaciones sobre la alimentación y el encendido.
Aquí podéis verlo más de cerca.
En la parte superior, como en los modelos anteriores, hay una pequeña cajita que contiene un soporte de cartón para mantener la consola en vertical si se quiere.
Bajo la consola no hay accesorios, ya que como hemos mencionado antes no incluye cable ni adaptador de corriente. Lo que sí vienen son los habituales panfletos informativos.
La consola viene embalada en una estructura de plástico (bastante incómoda de quitar) que vamos a omitir porque no aporta nada, así que aquí tenéis por fin la flamante ASUS ROG Xbox Ally X20.
Es una consola que tiene detalles estéticos por todas partes. Por ejemplo, los botones en color dorado, y la carcasa semi transparente que permite ver el interior. En esta galería podéis ver el lado derecho de la consola.
Y en esta otra el lado izquierdo, donde además está ubicado el botón dedicado Xbox.
Los agarres laterales cuentan con una inserción de goma en la zona inferior para mejorar el agarre.
La parte trasera es similar a la de las versiones anteriores de la consola, pero evidentemente con la carcasa semi transparente.
En el lado izquierdo (o derecho si la estás cogiendo de frente) está la chapita dorada por el 20 aniversario de la familia ROG.
Los dos ventiladores de tipo blower son perfectamente visibles, ubicados tras sendas rejillas de ventilación. Absorben aire por la parte trasera y la expulsan por detrás. También podemos ver los botones M1 y M2 que son configurables desde el software.
Si vamos a la parte superior, además de los gatillos tenemos, en la imagen de izquierda a derecha, el botón de encendido con sensor de huella dactilar, el minijack de audio, lector de tarjetas microSD, botones de volumen, LEDs indicadores de estado y los dos USB-C. En diagonal, podéis ver las rejillas de salida de aire.
Los gatillos tienen un tamaño considerable, pero se adaptan muy bien a la mano. Tienen un dibujo estriado para fomentar el agarre.
Poco que destacar en la zona inferior, salvo las típicas pegatinas con el número de serie y demás.
Finalmente, un pequeño detalle estético con el nombre ROG en el marco inferior de la pantalla.
Probando la ASUS ROG Xbox Ally X20
Lo primero de todo, nada más encender la consola, nos recibe el logo de ASUS del 20 aniversario y se enciende la iluminación de los dos joysticks, así como del logo de Xbox.
Esta iluminación es perfectamente visible con buenas condiciones de luz, y por supuesto también a oscuras. Ambas se pueden desactivar desde el software.
La ASUS ROG Xbox Ally X20 viene con Windows 11 instalado de fábrica, así que lo primero es pasar por el trámite del asistente de configuración. Luego, nos aseguramos de actualizar el software, la BIOS, las propias actualizaciones de Windows e incluso la App de Xbox, que es con lo que nos recibe la consola al encender.
Una vez que tenemos la consola ya completamente actualizada, podemos comenzar a disfrutar de ella. Inicialmente solo viene con la App de Xbox y Armoury Crate SE instalados, así que si quieres más lanzadores como Steam deberás instalarlos por tu cuenta, si bien es fácil y no necesitas hacer virguerías porque tienes acceso directo a ello desde la App de Xbox.
Luego lo suyo es, claro, proceder a descargar juegos. Es bastante notable la velocidad de descarga por WiFi de esta consola, por cierto.
Pero antes de pasar a los juegos, vamos a comenzar viendo qué nos ofrece la consola.
Software y experiencia de uso
El software de ASUS, Armoury Crate SE, es tremendamente potente y completo, como ya os comentamos cuando analizamos la versión anterior de esta consola. Desde aquí podemos acceder a toda la configuración de la consola.
Además de darnos información sobre la consola, actualizarla o monitorizar el estado del hardware, podemos configurar multitud de parámetros, principalmente de la consola per se y de su control. Por ejemplo, podemos asignar funciones tanto en modo mando como en modo escritorio (si le conectas un teclado y un ratón).
También podemos configurar el comportamiento de los sticks, incluyendo sus zonas muertas.
Lo mismo con los gatillos, básicamente igual que en un mando Pro de consola o PC.
Se puede configurar la vibración.
Y multitud de opciones adicionales, como el modo de alimentación, la memoria asignada a la GPU, las opciones gráficas avanzadas como Radeon Super Resolution o Radeon Anti Lag, la mejora de rendimiento de la CPU, la iluminación tanto del botón Xbox como de los joysticks, podemos configurar «OLED Care» para que evitar el efecto quemado en la pantalla, etc. Las opciones son muy extensas y completas.
Además, casi todas las opciones de «acceso directo» las tenemos pulsando directamente el botón de Armoury Crate SE (al lado del botón Xbox), pudiendo cambiar cualquier cosa «on the go», incluyendo los perfiles de rendimiento.
En uso, la consola es relativamente pesada con sus casi 800 gramos, y no hablemos si pretendes utilizarla conectada a la corriente. Sin embargo, a pesar de su peso no se hace pesada para nada cuando la estás utilizando, no te cansas porque la ergonomía es excelente, como en los mandos de Xbox, y de hecho se puede sujetar con una mano sin ningún problema.
Otro apartado que nos ha dejado especialmente satisfechos es el audio. Los altavoces integrados ofrecen una calidad de sonido excelente y un volumen que sorprende en un dispositivo de este tamaño, permitiendo disfrutar de los juegos sin sentir la necesidad de recurrir a unos auriculares. Tanto los diálogos como la música y los efectos se escuchan con claridad y hacen que la experiencia resulte todavía más envolvente. Junto con la pantalla OLED, el sonido es uno de esos aspectos que se agradecen desde la primera partida y que contribuyen a que jugar en esta consola sea una auténtica gozada.
La ASUS ROG Xbox Ally X20 es una consola ergonómicamente excelente y con una extensísima capacidad de configuración. Pero llegados a este punto, lo que más nos interesa es el rendimiento, ¿verdad? Pues vamos a ello.
Ruido, temperatura y consumo
La ASUS ROG Xbox Ally X20 no es una consola para nada ruidosa, aunque cuando le estás dando caña sí que se escucha cómo el aire circula empujado por los dos ventiladores de tipo blower que tiene en el interior. No obstante, no molesta para nada en ningún momento, y menos todavía si estás jugando.
En cuanto al calor generado, según la propia monitorización integrada la APU de AMD llega a ponerse a 80ºC en algunos momentos puntuales, pero lo normal es que la temperatura oscile entre 55 y 70ºC. Por ejemplo, aquí podéis ver la consola en modo Turbo conectada a la corriente moviendo Cyberpunk 2077. En la parte de arriba podéis ver la barra de monitorización, donde se muestra que la APU está funcionando a 35W y está a 68ºC.
En cuanto al consumo real, como la consola no traía adaptador de corriente hemos aprovechado para comprar uno que tiene una pantalla LCD que te lo muestra en tiempo real. Jugando, el consumo total suele moverse entre 45 y 55 vatios.
Pero con la consola apagada y recargando la batería, se queda estable en 65W, aunque al principio tiene algunos picos puntuales y hemos llegado a ver 95W de consumo.
Pruebas de rendimiento sintético
Para comenzar, como siempre aquí tenéis la habitual captura de CPU-Z para ver el procesador y la memoria. Por cierto, que todas las pruebas de rendimiento sintético han sido realizadas con la consola conectada a la corriente y en perfil Turbo.
Y de GPU-Z para ver esa Radeon 890M integrada. Es el mismo procesador, RAM y gráfica que el modelo anterior, aquí no hay cambios.
Empezamos por Aida64 para ver el rendimiento de la memoria RAM y la caché del procesador.
Misma RAM y procesador, mismo rendimiento que la versión anterior, así que no hay mucho que decir aquí.
Pasamos a SuperPi, que como sabéis hace una prueba intensiva de CPU y RAM para ver cuánto tarda en calcular 32 millones de decimales del número Pi.
Aproximadamente lo que tardan unas DDR5 de PC de sobremesa, así que nada que objetar, especialmente porque monta una CPU AMD y suelen renquear en rendimiento de memoria.
Pasemos a Cinebench 2026 para ver la potencia de renderizado del procesador.
Pues un rendimiento dentro de lo esperable, pero en la parte alta, así que de nuevo nada que objetar aquí.
Pasamos a las pruebas de GeekBench, tanto de CPU como de GPU.
De nuevo, lo normal para el Ryzen AI Z2 Extreme que monta la consola. Para tenerlo como referencia, también hemos usado GeekBench AI.
Para ver el rendimiento global de la consola, hemos utilizado PCMark 10.
Aquí encontramos un dato curioso, y es que esta ROG Xbox Ally X20 ha logrado casi 1.100 puntos más que la anterior versión, especialmente en productividad. ¿Cómo? Pues con actualizaciones de firmware, básicamente.
Para terminar con las pruebas sintéticas nos queda ver por supuesto la suite 3DMark. Vamos a poner primero las capturas y luego las comentamos, empezando por Fire Strike.
Ahora Time Spy.
Y Speed Way para el Ray Tracing.
El resultado obtenido es más o menos equiparable a una RTX 3050 Laptop, lo esperable aproximadamente. Y desde luego más que suficiente para mover juegos con soltura en una consola, pues recordemos que además el hardware está optimizado para ello.
Rendimiento y experiencia de uso en juegos
Con las consolas portátiles, la experiencia en juegos depende mucho de cómo utilices la consola. Lo ideal es utilizar el perfil Turbo, con el que el consumo del procesador sube a un máximo de 35W y ofrece el máximo rendimiento, pero claro, en estas circunstancias de obliga a estar cerca de un enchufe de corriente y con el cable enchufado. En modo Rendimiento, la consola sigue moviendo los juegos de forma bastante decente, si bien es cierto que la batería dura entre 1:30h y 2:30h dependiendo del juego, y la consola se calienta más. En el perfil Silent, la consola reduce su rendimiento bastante, y solo lo recomendaríamos para juegos con poca carga gráfica. Eso sí, en este modo hemos llegado a estirar la batería hasta casi 4 horas jugando a títulos como Octopath Traveller 2 o Castlevania: Belmont’s Curse.
Así que, con las consolas portátiles no te queda más remedio que modificar el perfil de rendimiento y los ajustes gráficos del juego dependiendo tanto del juego que sea como de tu situación en ese momento, ya que no es lo mismo estar en casa en el sofá tranquilamente, con la consola conectada a la corriente, que a lo mejor viajando en el tren.
Dicho esto, vamos a poner algunos ejemplos de uso real. En un título muy exigente como es Cyberpunk 2077, con la consola conectada a la corriente y en modo Turbo es capaz de mover el juego a unos dignos 35-50 FPS sin demasiados problemas. Y esto está muy bien siendo una gráfica integrada de AMD. Por poner otro ejemplo, en Stellar Blade con el perfil Turbo, conectado a la corriente y con los gráficos en medio, la ASUS ROG Xbox Ally X20 mantiene unos 70 FPS de media (60-80 FPS aproximadamente todo el tiempo).
En otro juego exigente como puede ser 007: First Light, en modo rendimiento y sin conectar la consola a la corriente (es decir, para jugar en cualquier parte), con los gráficos al máximo el juego se mueve entre 20 y 30 FPS, algo que nos parece insuficiente para un juego de acción. Se hace necesario en este caso relajar un poco los ajustes gráficos, y con ponerlos en medio ya logramos 40-50 FPS que es bastante ideal para una portátil.
En títulos menos exigentes como los mencionados antes, Octopath Traveller 2 o Castlevania: Belmont’s Curse, en modo rendimiento y sin conectar la consola a la corriente se mueven perfectamente entre 90 y 120 FPS. En modo Silent los FPS obviamente bajan pero aun así mantiene 60-70 FPS sin problema.
En todos los casos, la experiencia de juego es siempre muy buena si te molestas en configurar el perfil de rendimiento adecuado y los ajustes de cada juego. En todos los casos puedes lograr de una forma u otra 60 FPS estables sin demasiados problemas, y en títulos sencillos y menos exigentes puedes incluso estar jugando en modo Silent a una buena tasa de FPS para alargar la duración de la batería.
Conclusión y veredicto: la mejor experiencia de la familia ROG Ally
La ASUS ROG Xbox Ally X20 mejora una fórmula que ya nos había convencido, con novedades que se aprecian cada vez que nos ponemos a jugar. La pantalla OLED es la gran protagonista, pero comparte protagonismo con un sonido excelente tanto en calidad como en volumen, formando una combinación que permite disfrutar plenamente de la imagen, la música y los efectos de nuestros juegos. A esto se suman unos controles renovados, una ergonomía sobresaliente y una estética de aniversario que le sienta francamente bien. Sus 756 gramos se notan al cogerla, pero el diseño de los agarres consigue que resulte muy cómoda durante las partidas.
En rendimiento encontramos prácticamente lo que ya ofrecía la ROG Xbox Ally X, con la que comparte procesador, gráfica y memoria. Sigue siendo una plataforma capaz de mover juegos exigentes de forma satisfactoria, siempre que adaptemos los ajustes gráficos y el perfil de potencia a cada situación. Además, la versatilidad de Windows 11 y las amplias opciones de Armoury Crate SE permiten personalizar la experiencia y acceder a nuestras bibliotecas de distintas tiendas. Requiere cierta configuración, pero a cambio tenemos mucha libertad para decidir a qué jugar y cómo hacerlo, con una refrigeración cuyo ruido tampoco supone una molestia durante el uso.
Hay, por supuesto, margen de mejora. La autonomía de entre una hora y media y dos horas y media en modo Rendimiento obliga a tener presente el enchufe en las sesiones largas, aunque con juegos menos exigentes y el perfil Silencioso hemos rozado las cuatro horas. También nos parece difícil de justificar la ausencia de cargador y cable USB-C, especialmente cuando necesitamos alimentación externa para alcanzar los 35 W del modo Turbo. Son limitaciones que conviene tener en cuenta, pero que no empañan lo mucho que hemos disfrutado jugando con ella.
En conjunto, la ROG Xbox Ally X20 es la Ally más completa y mejor resuelta que hemos probado. Quien ya tenga la anterior Xbox Ally X encontrará el principal atractivo en la pantalla y las mejoras de uso, más que en la potencia. Para quien dé el salto desde un modelo anterior o busque su primera portátil con Windows, esta propuesta tiene mucho que ofrecer. ASUS ha entendido que mejorar una consola también consiste en cuidar lo que vemos, lo que escuchamos y lo que sentimos al sostenerla, y esta X20 es un magnífico ejemplo de ello.

