La mayoría de los componentes de un PC, en mayor o menor medida, generan calor durante su funcionamiento. Mientras algunos necesitan de un sistema de refrigeración que esté constante movimiento, como es el caso del procesador, otro como la gráfica, la memoria RAM y el SSD únicamente elevan su temperatura cuando trabajan a pleno rendimiento.
Mientras que las tarjetas gráficas cuentan con su propio sistema de refrigeración en forma dos o tres ventiladores, la RAM y el SSD suelen carecer de estos, aunque eso no significa que no podamos utilizar uno. En el caso del SSD, utilizar un disipador permite ampliar su vida útil, aunque no debemos esperar milagros ya que depende, en gran medida del uso que le demos.
El problema de la temperatura
Dentro de un SSD encontramos dos elementos. Por un lado, se encuentra la controladora, el cerebro del SSD que se encarga de gestionar la información que proviene de la CPU. Este es el que más se caliente y si no controlamos su temperatura se degrada más rápido.
Por otro lado, se encuentra la memoria NAND, donde se almacenan los datos. Estas se calienten durante los procesos de escritura y, al igual que con la controladora, una temperatura elevada mantenida en el tiempo implica una degradación acelerada.
Utilizar un disipador en forma de bloque de cobre o aluminio o el ventilador que incluyen algunas placas base en la zona donde se instala, permite evitar que la temperatura se eleve más de lo recomendado afectando a su vida útil.
Cuando un SSD se caliente, al igual que sucede con cualquier otro componente de PC como una gráfica o un procesador, automáticamente se activa un mecanismo de defensa denominado thermal throttling. Su función es la de reducir la velocidad de funcionando para bajar su temperatura y evitar daños irreparables.
Utilizar un SSD sin disipador en tareas intensivas, ya sea juegos, edición de vídeo, renderizado, copias masivas de archivos y demás, se genera un estrés térmico al cambiar de temperatura constantemente, calentándose en los procesos y enfriándose en las pausas. Si utilizamos un SSD con disipador, la temperatura de este se mantiene estable en todo momento, por lo que ofrece un rendimiento constante al evitar cambios bruscos de temperatura.
¿Cuándo es realmente necesario?
Las unidades de almacenamiento SSD de 2,5 pulgadas no trabajan a la misma velocidad que las unidades NVMe, por lo que no alcanzan temperaturas críticas que puedan afectar a su funcionamiento. En las unidades PCIe 3.0 NVMe, utilizar o no un disipador es opcional, ya que su temperatura de rendimiento sostenida en el tiempo no es muy elevada.
Sin embargo, la cosa cambia y mucho cuando hablamos de unidades SSD PCIe 4.0 y PCIe 5.0. Mientras que las primeras pueden alcanzar velocidades superiores a 7.500 MB/s en tareas de escritura y lectura, las unidades PCIe 5.0, superan los 15.000 MB/s. Si no utilizamos un disipador con este tipo de unidades, estamos reduciendo su vida útil considerablemente.
| Tipo de SSD | Necesidad de Disipador | Justificación |
|---|---|---|
| SATA 2.5" | No necesario | Los SSD SATA generan poco calor durante su funcionamiento normal. Su velocidad de transferencia (hasta 550 MB/s) produce menos energía térmica que los modelos NVMe. |
| NVMe PCIe 3.0 | Opcional | Aunque generan más calor que SATA (alcanzan hasta 3.000 MB/s), la mayoría mantienen temperaturas aceptables en situaciones normales. Sin embargo, un disipador evita el thermal throttling en tareas sostenidas. |
| NVMe PCIe 4.0 | Recomendado | Estos SSD funcionan a velocidades significativamente mayores y generan más calor. La mayoría de placas base modernas incluyen disipadores pasivos integrados que son suficientes para mantener rendimiento estable. |
| NVMe PCIe 5.0 | Imprescindible | Alcanzan velocidades de hasta 15.000 MB/s y temperaturas de 80-85ºC sin refrigeración adequada. Se recomienda un disipador especializado (no solo el de la placa base) para mantener rendimiento óptimo y prolongar su vida útil. |
La mayoría de las unidades SSD PCIe 4.0 y PCIe 5.0 que podemos encontrar en el mercado, están disponible en versiones con y sin disipador. Si lo hemos comprado sin disipador, podemos comprar uno en Amazon por unos pocos euros.
