Diablo es una de las mayores sagas de ARPG que existen y, de alguna forma, podemos considerar el primer título de Blizzard como el que se sacó de la manga este tipo de juego. Y aunque la fórmula ha dado muchas alegrías a los jugadores en estos últimos (casi) 30 años, todavía tiene mucho recorrido para evolucionar y seguir cambiando la fórmula sin apartarse demasiado de lo que necesitan sus fans. Aunque hay un detalle que extraña no ver reflejado en el último Diablo 4.
Diablo 4 llegó en junio de 2023 y la recepción fue bastante destemplada respecto de otras ocasiones. Diablo III en 2012 fue un acontecimiento, al igual que el mítico Diablo II (aprovecha tu viejo PC para jugar con él) que ha contado con una remasterización recientemente. En los dos casos, los que estuvieron allí recuerdan sus lanzamientos como más impactantes, más definitivos y más trascendentales que lo ocurrido con la última entrega. ¿Y eso podría deberse a una ausencia que muchos siguen echando en cara a Blizzard?
El Paladín vuelve a la palestra de Diablo 4
Desde que se vieron los primeros vídeos de Diablo 4 antes de su lanzamiento y Blizzard comenzó a explicar las clases que podríamos manejar, muchos empezaron a echar en falta la figura del Paladín. Una clase muy especial para los norteamericanos y que siempre ha sido motivo de ciertos problemas. No porque nadie lo quisiera, al revés, sino porque sus apariciones en distintos juegos era sinónimo de overcharged. De muy poderoso. De desequilibrado casi siempre.
Solo hay que recordar los primeros tiempos del Paladín de World of Warcraft, que era una clase prácticamente indestructible, no había quien acabara con uno de ellos a poco que este supiera defenderse con aquellos poderes de sanación interminables. En Diablo no llegó a tanto la cosa, pero es cierto que tanto en la segunda como en la tercera entrega tuvimos un Paladín. En Diablo II se llamaba así y en Diablo III ese papel lo desempeñó el mítico Cruzado.
Claro, muchos esperaban que un Paladín volviera de nuevo a Diablo 4 con la primera expansión, al menos, pero al final eso no ocurrió y salvo que haya en el futuro una expansión que lo traiga, de momento nadie da un duro porque ocurra algo así. Por lo que muchos siguen preguntando a Blizzard qué está pasando. ¿Tendremos a un Paladín o un Cruzado campando a sus anchas por el territorio de Santuario? Ahora, desde la compañía, tenemos una explicación.
El jefe de Diablo 4 habla sobre el Paladín
Rod Fergusson ha sido preguntado en Windows Central al respecto y ha sido bastante claro. Para empezar ha explicado por qué se decidieron por una nueva clase como Spiritborn en vez del Paladín: «cuando miramos lo que teníamos antes, lo que lanzamos antes, queríamos asegurarnos de que estábamos honrando el pasado. Debido a que esencialmente pasaron 10 años o más entre [Diablo] 3 y 4, queríamos asegurarnos de tener algunas clases clásicas. […] Analizamos al Pícaro, al Bárbaro, al Hechicero, al Nigromante y al Druida. Cuando piensas en crear una nueva clase, estás considerando ambas cosas [encajar y crear algo nuevo]. ¿Cuáles son los diferentes estilos de juego que aún no tienes del todo?».
Es por eso que creyeron que, «por ejemplo, si hay cosas que quieres tener, que se juegan de formas diferentes, vas a mirar, ‘oh, probablemente podríamos apoyarnos en esta parte del estilo de juego y la forma en que la gente juega’. Pero también, sabiendo que debido a que hicimos tanto para honrar el pasado, queríamos hacer algo que fuera completamente diferente. Y eso es lo que se ve con Spiritborn. Es un reconocimiento de que vamos a un nuevo lugar con Nahantu, y queríamos tener una clase que fuera parte de ese diseño. La clase debe ser parte del lugar al que vas, sabes que todo es un mismo tema, y eso fue una gran parte de ello».
Por lo que al final dejaron de lado al Paladín porque «sabemos que la gente está emocionada con los Paladines. Pero también sabíamos que, como de nuevo, inyectamos mucha nostalgia en las primeras cinco [clases] y, por lo tanto, sentimos que al menos para la primera remesa teníamos que poder mirar más allá de la nostalgia y comenzar a abrir nuevos caminos en las clases y probar cosas nuevas». Y se acabó la discusión. ¿No?
