Instala tú mismo un disipador de refrigeración líquida AIO paso a paso

Instala tú mismo un disipador de refrigeración líquida AIO paso a paso

Rodrigo Alonso

Los sistemas de refrigeración líquida AIO son un tipo de disipador muy efectivo para mantener el procesador a una buena temperatura, y además proporcionan una estética interior del equipo más limpia y llamativa. Sin embargo, su complejidad de instalación puede echar para atrás a muchos usuarios, así que a continuación vamos a explicaros cómo instalar una refrigeración líquida AIO de manera sencilla y sin complicaciones.

La instalación de cualquier sistema de refrigeración líquida AIO es muy similar y, por norma general, solo cambiará el anclaje del socket, si bien todos son muy parecidos. Todo el proceso en manos expertas no llevará más de 10 minutos en condiciones normales, e incluso a usuarios que no lo hayan hecho nunca no debería de llevarles más de 30 minutos todo el proceso.

Comprobaciones previas a la instalación

Lo primero de todo es cerciorarnos de que la refrigeración líquida que vayamos a instalar es compatible con la caja del PC y con el socket del procesador. La mayoría de refrigeraciones líquidas vienen con anclajes para todos los procesadores de sobremesa modernos, salvo los Threadripper de AMD que, por su tamaño, requieren disipadores específicos. Más que eso, lo más importante es comprobar el tamaño del radiador, tanto por su longitud (que suele ser de 120, 140, 240, 280 ó 360 mm en su mayoría) como por su grosor, pero también hay que comprobar que algunos radiadores tienen el depósito incorporado, por lo que en realidad su longitud es mayor.

Una vez hechas las comprobaciones previas, tenemos que preparar el PC. Las refrigeraciones líquidas AIO se instalan con la placa base y el procesador ya instalados en la caja, a diferencia de los disipadores por aire que se pueden instalar con la placa base todavía sin montar. Debemos comprobar, por lo tanto, que la caja tiene un hueco por detrás del socket de la placa base para poder instalar el backplate. Aparte de esto, solo necesitaremos un destornillador de estrella.

Cómo instalar una refrigeración líquida AIO

Vamos con ello. Lo primero que debemos hacer es preparar el socket, y para ello debemos apartar el backplate y los tornillos de anclaje.

Colocamos el backplate por la parte de detrás del socket alineando los agujeros, y simplemente le ponemos los tornillos apretándolos con los dedos. En algunos modelos de refrigeración líquida AIO el backplate no quedará fijo del todo aunque los tornillos estén apretados; no os preocupéis, es normal y quedará totalmente fijo una vez que instalemos posteriormente el bloque de CPU.

 

El siguiente paso no es instalar el bloque de CPU sino el radiador. Es mejor hacerlo en este orden porque el radiador es más grande y pesado y se maneja peor, y si ancláramos primero el bloque de CPU tendríamos poco margen de maniobra. Para ello, lo colocamos contra la parte de la caja en la que vayamos a instalarlo alineando los agujeros de la caja con los del radiador, y le ponemos sus tornillos correspondientes.

Hay que tener cuidado con la orientación, y procurar que los tubos queden en el lado que nos interese para alinear luego el bloque de CPU. En la imagen de abajo, si pusiéramos los tubos al lado contrario, chocarían con el ventilador trasero de la caja.

Una vez hecho esto, podemos instalar ya los ventiladores si queremos. Éstos se anclan al radiador con tornillos largos. Aquí hay que procurar que los cables de los ventiladores queden orientados pegados a la placa base, para poder esconderlos y conectarlos luego cómodamente.

Ahora, si el bloque de CPU viene con pasta térmica preaplicada, ya podemos proceder a instalarlo. Si no, tendremos que aplicarle pasta térmica al procesador previamente.

Para instalarlo simplemente lo colocamos encima haciendo presión con los dedos levemente (sin apretar mucho, solo lo justo para que no se mueva) haciendo coincidir los agujeros de los anclajes con los soportes que instalamos previamente junto con el backplate. Colocaremos encima los tornillos y apretaremos con los dedos de manera alternativa, es decir, primero el de una esquina y luego el de la opuesta en diagonal, y después los otros dos tornillos.

Hecho esto, ya tendremos fijo tanto el radiador como el bloque de CPU.

El último paso es conectar todos los cables. Por norma general tendremos un mínimo de dos cables, uno que sale de la bomba y otro del ventilador (en el caso de radiadores de varios ventiladores como en este ejemplo, tendremos un cable por ventilador). Normalmente serán ventiladores PWM de 4 pines que tendremos que conectar directamente a la placa base, pero algunos sistemas de refrigeración líquida AIO tienen un conector que sale de la bomba al que conectar los ventiladores.

Tras seguir estos pasos ya tendrás tu kit de refrigeración líquida listo para funcionar. Eso sí, te recomendamos que después de hacerlo compruebes la temperatura del procesador para asegurarte de que todo está funcionando correctamente y que mantiene la CPU a buena temperatura, ya que a diferencia de los disipadores por aire a veces los kits AIO, al depender el motor de la bomba, podrían venir defectuosos de fábrica y no funcionar correctamente.