¿La tinta de tu impresora se seca? Sigue estos consejos para evitarlo

¿La tinta de tu impresora se seca? Sigue estos consejos para evitarlo

Juan Diego de Usera

Si hay algo que molesta especialmente a los propietarios de impresora de chorro de tinta, es que ésta se suele secar con cierta rapidez, lo cual obliga a estar cambiando cartuchos que no habían sido prácticamente usados, por otros nuevos. Y el ciclo se vuelve a repetir. Dado que el precio de los cartuchos de tinta suele ser muy elevado, lo ideal sería que no tuviéramos que hacer esto cada vez que pasa algo de tiempo entre las diferentes ocasiones que usamos nuestra impresora. Pues ahora, si usáis los consejos que os damos, ya no os volverá a suceder.

Excepto en circunstancias muy concretas, nadie usa los cartuchos de tinta de su impresora de chorro de una manera tan continuada que se acaben en antes que se seque. Lo más probable es que uséis la impresora unos pocos días al cabo del mes. Incluso puede haber un mes que no tengáis necesidad alguna de usarla. En este aspecto, las impresoras láser son netamente superiores a las de chorro de tinta, dado que podemos dejar el tóner de manera indefinida en su tambor, sin miedo a que éste se seque.

Cierto es que, siempre podéis comprar cartuchos compatibles con vuestra impresora pero, aun así, da bastante rabia tener que tirar un cartucho de tinta al que prácticamente no se le ha dado uso. Porque, cuando se seca la tinta, no es solo que se seque esta. También se suelen atorar los inyectores de la tinta que hay en el propio cartucho, y limpiarlos no es una tarea muy sencilla para el usuario, muchas veces. Por no contar que hay fabricantes que pueden hacer que su impresora deje de ser compatible con los cartuchos compatibles, de un día para otro.

Dejar la tinta de impresora en tu nevera es la solución a estos problemas

El procedimiento que os vamos a describir es el mejor para evitar que se seque la tinta de la impresora. Es un procedimiento muy sencillo de seguir para cualquier usuario.

Lo primero que haremos será retirar el cartucho de nuestra impresora y limpiar sus inyectores con un papel absorbente húmedo. Es importante que esté solamente húmedo, no empapado de agua.

Cuando ya los tengamos bien limpios, buscaremos una bolsa de plástico de un tamaño no muy grande. Y, si es una bolsa que se puede cerrar con cierre a presión, mucho mejor. A este respecto, las bolsas para congelar que se venden en algunas superficies comerciales y supermercados, os servirán perfectamente.

Ahora, meteremos el cartucho de tinta de la impresora dentro de la bolsa de plástico y colocaremos un trozo de papel húmedo encima de los inyectores, asegurándolo con papel de celo.

No podemos usar solamente el celo, porque el adhesivo que utiliza podría meterse en los inyectores del cartucho, lo cual daría al traste con nuestro plan de conservar el cartucho de tinta en buenas condiciones.

Ahora procederemos a meter el cartucho de tinta dentro de la bolsa que hemos mencionado previamente y lo guardaremos todo dentro de nuestra nevera.

Es MUY importante que el cartucho se guarde en tal posición que permita que los inyectores queden boca arriba, para evitar que la tinta de derrame o, en el caso de cartuchos con varias tintas, que estas se mezclen entre sí.

Cuando queramos usar la impresora, deberemos de sacar el cartucho algo de tiempo antes, con el objetivo que la tinta se atempere un poco antes de comenzar a imprimir. Y, antes de comenzar la impresión de lo que queremos hacer, es buena idea hacer una impresión de prueba, para asegurarnos que el cartucho funciona correctamente.

También podemos dejar el cartucho a temperatura ambiente

Si no queréis dejar vuestros cartuchos de tinta de impresora dentro de vuestra nevera, o sois de los que necesitáis poneros a imprimir de manera inmediata y no podéis esperar a que la tinta se atempere, también existe otro método para evitar que la tinta se seque.

El procedimiento es similar al que acabamos de ver hasta el punto de guardar el cartucho de tinta en la bolsa. Sin embargo, en esa ocasión lo que haremos es sacar todo el aire posible de la bolsa y cerrarla de manera hermética, dado que lo que buscamos es que la humedad no pueda escapar del interior del cartucho y quede contenida en la bolsa.

El cartucho lo guardaremos en un lugar cerrado y protegido de la luz solar. Y, exactamente al igual que cuando lo hemos guardado en la nevera, nos aseguraremos que el cartucho queda con los inyectores hacia arriba, por los mismos motivos que hemos citado antes.

Con este segundo método, algo que sí deberemos de hacer es comprobar, cada semana, que el papel húmedo que hemos usado para sellar los inyectores y mantener húmeda la tinta dentro de ellos, sigue húmedo. En caso que se haya secado, deberemos de reemplazar el original por otro papel húmedo. Estos métodos no tienen un tiempo máximo definido, ya que depende del tipo de cartucho, tinta y de cómo hayamos hecho tales procesos.

Es algo bastante simple, pero que cualquier mínimo error dará al traste con todo lo mencionado. Por eso os recomendamos el frigorífico como principal prioridad, ya que es más seguro que a temperatura ambiente, sobre todo si vivimos en zonas calurosas. Si además el frigorífico es completamente NO FROST, entonces mejor que mejor, ya que la tinta no sufrirá cambios bruscos de temperatura y evitará que se congele.