Hace tiempo que la impresión 3D dejó de ser una tecnología reservada a profesionales, empresas de fabricación o usuarios especialmente familiarizados con el modelado y la fabricación de piezas. La evolución de las impresoras domésticas ha permitido que cualquiera pueda diseñar o descargar un modelo, introducirlo en el software correspondiente y obtener una pieza funcional en cuestión de horas. Sin embargo, cuando se busca algo más que imprimir modelos ocasionales, aparecen rápidamente algunas de las limitaciones habituales de este tipo de máquinas: calibración, adherencia, cambios de filamento, velocidades de impresión, gestión de materiales o la propia complejidad del software.
La Elegoo Centauri Carbon 2 Combo llega precisamente con la intención de ofrecer una experiencia mucho más completa, incorporando un sistema capaz de trabajar con varios filamentos, calibración automática, cámara integrada, conectividad WiFi y un software de laminado bastante más avanzado de lo que cabría esperar por su precio.
Después de ponerla a prueba realizando diferentes impresiones y utilizando los cuatro carretes de filamento disponibles durante una misma impresión, tengo que reconocer que la Centauri Carbon 2 Combo me ha sorprendido especialmente por la cantidad de funciones que pone al alcance del usuario y por lo sencillo que resulta empezar a trabajar con ella.
Elegoo Centauri Carbon 2 Combo, especificaciones técnicas
| Elegoo Centauri Carbon 2 Combo | |
|---|---|
| Tipo | Impresora 3D FDM (Fused Deposition Modeling) |
| Tamaño de impresión máximo | 256 x 256 x 256 mm |
| Velocidad de impresión | 500 mm/s (máximo) |
| Precisión | ±0.1 mm |
| Grosor de capa | 0.1–0.4 mm |
| Filamentos soportados | Ideal: PLA/PETG/ABS/ASA Compatible: TPU/PC/PA/PET/Fiber-Reinforced Filaments |
| Tamaño filamento | 1.75 mm (diámetro) |
| Temperaturas máximas | Boquilla: 350ºC Cama: 110ºC Temperatura ambiente (ideal): 5-40ºC |
| Extrusor | Dual-Gear Direct Extruder (1 Fan) |
| Sensores | Cámara Power loss recovery Fin de filamento Calibración Detección de atascos Deposición automática de fin de filamento |
| Tamaño montada | 500 × 480 × 743 mm |
| Peso | 19.35 kg (sin contar filamentos) |
| Consumo | 1100 W @ 220 V; 350 W @ 110 V |
| Ruido | ≤45 dB |
| PVPR | 439€ |
| Garantía | 3 años |
Antes de entrar en materia, merece la pena repasar las principales características técnicas de esta impresora 3D. La Centauri Carbon 2 Combo apuesta por un diseño cerrado y un sistema de impresión orientado tanto a usuarios domésticos como a quienes necesitan producir piezas funcionales con mayor frecuencia.
Entre sus características destaca especialmente el sistema multifilamento, que permite trabajar con hasta cuatro bobinas de filamento y realizar cambios de material de manera automática durante una misma impresión. A esto se suma la identificación mediante RFID, que facilita enormemente la configuración inicial de los materiales.
La impresora también cuenta con un sistema de autonivelación de la cama, cámara integrada para supervisar las impresiones y realizar timelapses, conectividad WiFi y una pantalla táctil desde la que podemos controlar directamente sus principales funciones. Su estructura utiliza un sistema de movimiento pensado para proporcionar estabilidad durante la impresión, mientras que el volumen de trabajo cerrado permite mantener unas condiciones más controladas en el interior de la máquina.
A nivel de software, la Centauri Carbon 2 Combo se acompaña de Elegoo Slicer, una herramienta que permite preparar los modelos, configurar los materiales, personalizar los parámetros de impresión y enviar los trabajos directamente a la impresora a través de la red.
Unboxing y análisis externo
Como es lógico, la impresora viene embalada en una caja de cartón duro de grandes dimensiones, en cuya zona exterior ya podemos ver claramente el modelo de impresora que hay en el interior.
Nada más abrir el embalaje nos topamos con tres folletos que incluyen las instrucciones, guía rápida de ensamblaje y guía rápida de configuración.
Luego, la impresora viene protegida por inserciones de poliestireno expandido y plástico, pero viene toda de una sola pieza y la verdad es que cuesta un poquito sacarla debido a su tamaño y peso.
Como veremos, la mayoría de accesorios y componentes de montaje vienen ocupando el espacio interior, aprovechado de manera muy inteligente. Pero de primeras, podemos ir viendo algunas de sus partes, comenzando con la parte trasera: aquí tenemos un ventilador, un «agujero» que luego veremos que es para la salida de material de desecho, y el conector e interruptor de corriente.
Este lateral, el izquierdo, está completamente vacío, solo adornado con el nombre de la impresora.
El lateral opuesto es igual pero no idéntico, porque si os fijáis lleva varias perforaciones pegadas a los laterales, que será donde atornillaremos los soportes para los rollos de filamento.
Aquí hay de hecho una etiqueta que nos indica que nos aseguremos de instalar cada soporte numerado en su número correspondiente.
En el frontal tenemos una puerta transparente que nos permite ver el interior (aunque ahora mismo está atestado de cosas). En la parte baja está el puerto USB de entrada y el zócalo para instalar la pantalla, que veremos más adelante.
Por dentro de la impresora tenemos, todo protegido con poliestireno expandido, todos los accesorios de montaje.
Son muchos. Por ejemplo, aquí tenéis los cuatro soportes para los rollos de filamento y la estructura para pasar los filamentos. No os preocupéis, que en breve veremos esto en detalle.
Más accesorios, que incluyen la escafandra superior y el cable de corriente.
Aquí está la pantalla táctil y el resto de accesorios, que incluye desde herramientas hasta una muestra de filamento.
Son importantes estos dos blísters. El de la izquierda contiene unos «canutos» que son para pasar el filamento hasta su sitio, y el de la derecha es el cable que une esta zona con la propia impresora.
El kit de accesorios que viene incluido es muy completo.
La pantalla viene con el soporte integrado, y solo necesita un único conector plano (y propio) para funcionar.
La escafandra es de plástico tintado, y tiene lógicamente el hueco para la zona de los filamentos.
Vamos ahora a ver el interior, empezando por los habituales tornillos que son lo primero que hay que quitar, porque dejan la cama fijada para que no se mueva durante el transporte. Vienen perfectamente marcados para que no se te pasen por alto.
El cabezal es muy firme, con dos ejes y dos correas, con su ventilador incorporado.
En el lado izquierdo hay un ventilador auxiliar, que normalmente estará apagado y solo se encenderá si se necesita. Además, como veremos luego es configurable.
En la zona inferior de la parte delantera tenemos, como decíamos, el USB, la zona para anclar la pantalla y, por supuesto, su cable preparado para que lo conectemos.
En el interior, por cierto, también tenemos un filtro extraíble y lavable, lo cual es de agradecer.
Aquí podéis ver la zona de desechos. En esa pieza que parece de LEGO, la boquilla soltará los restos de un filamento para pasar a otro color. Luego lo vemos con más detalle, porque la forma en la que Elegoo ha hecho el cambio de filamento es de lo más inteligente.
La cama, de 256 x 256, está magnetizada y tiene dos caras, una más rugosa y otra más lisa con más adherencia.
Aquí está la parte del Canvas, donde está casi toda la inteligencia de los filamentos de la impresora. Aquí habrá que conectar los tubos por los que van los filamentos, y tiene un sistema RFID para detectar automáticamente cuál estás instalando y dónde.
Vistas todas las partes de la impresora, llega el momento de montarla.
Montaje de la Elegoo Centauri Carbon 2 Combo
El primer paso, al menos en nuestro caso, fue montar la pantalla. Simplemente se conecta y se encaja en su sitio.
Luego montamos el Canvas. Primero se atornilla el soporte y luego el propio Canvas a este.
Ahora hay que montar la entrada de los filamentos en la zona del extrusor. Esta pieza cuesta un poco montarla porque hay que meterle dos tornillos y cuesta bastante manipular la zona con el cableado que hay.
Continuamos montando los soportes para los filamentos. Primero se atornilla un soporte y luego se encaja el propio soporte del rollo de filamento en él.
Ahora hay que insertar los tubos que vimos antes desde el Canvas hasta la boquilla.
Y por supuesto hay que conectar el cable del Canvas a la placa de la impresora.
Con esto ya tendríamos la impresora preparada para ponerle los rollos de filamento y empezar la configuración inicial.
Uno de los primeros aspectos que sorprenden de la Centauri Carbon 2 Combo es que llega prácticamente montada de fábrica. No estamos ante una impresora que requiera dedicar horas al montaje de su estructura, instalación de motores o ajuste de diferentes componentes antes de poder utilizarla.
Una vez sacada del embalaje, únicamente tendremos que instalar algunos elementos que se han desmontado para facilitar el transporte, además de colocar determinados componentes y retirar los elementos de seguridad utilizados durante el envío.
Todos los tornillos y piezas necesarias vienen perfectamente identificados y separados en pequeñas bolsas, junto con las herramientas necesarias para realizar el montaje. Es un detalle que puede parecer menor, pero que facilita bastante las cosas, especialmente para alguien que nunca haya montado una impresora 3D.
Configuración y puesta en marcha
Una vez terminado el montaje llega el momento de encenderla por primera vez. Aquí Elegoo vuelve a apostar por simplificar al máximo el proceso. La pantalla táctil tiene una buena sensibilidad y responde rápidamente a nuestras pulsaciones. Al iniciar la impresora por primera vez se ejecuta un asistente de configuración que nos guía paso a paso por los diferentes ajustes necesarios.
Durante este proceso podremos seleccionar el idioma, configurar la conexión WiFi y asignar un nombre a la impresora para identificarla fácilmente dentro de nuestra red. También aparecen recordatorios relacionados con los elementos de seguridad que hemos tenido que retirar durante el montaje, incluyendo los tornillos de la cama.
El asistente incluso muestra un código QR para descargar la aplicación móvil de Elegoo, algo que recomiendo hacer desde el principio, ya que posteriormente ofrece bastantes posibilidades para controlar y supervisar la impresora.
La configuración de los filamentos tampoco podría ser mucho más sencilla. La Centauri Carbon 2 Combo incorpora tecnología RFID capaz de identificar las bobinas por proximidad y mostrar la información correspondiente directamente en la pantalla.
Una vez identificado el filamento, simplemente tendremos que seleccionar en qué puerto queremos cargarlo, colocar la bobina y seguir las indicaciones que aparecen en pantalla. A continuación introducimos el filamento por el tubo correspondiente y lo empujamos hasta que la propia impresora detecte su presencia y comience a alimentarlo automáticamente.
El resultado es un proceso extremadamente intuitivo. La propia impresora va indicando qué tenemos que hacer en cada momento y automatiza buena parte del trabajo, algo que agradecerán especialmente quienes se enfrentan por primera vez a una impresora 3D.
Pruebas de impresión y software
Para comprobar realmente de qué es capaz la Elegoo Centauri Carbon 2 Combo no quería limitarme a imprimir uno de los modelos de prueba habituales. La idea era utilizarla con piezas diseñadas específicamente para esta prueba y, además, obligarla a trabajar con diferentes colores y materiales durante una misma impresión. Para ello se diseñaron dos piezas desde cero. La primera es una tarjeta de visita con elementos en relieve, mientras que la segunda es un soporte para teléfonos móviles y tablets cuyo motivo principal es el logotipo de HardZone.
Antes de imprimir necesitamos preparar el modelo mediante Elegoo Slicer, el software que acompaña a la Centauri Carbon 2 Combo. Lo primero que recomiendo es crear un proyecto nuevo. Puede parecer una cuestión secundaria, pero el programa está bastante bien preparado para guardar y clasificar los diferentes trabajos, algo especialmente interesante si vamos a utilizar la impresora de manera habitual.
También es recomendable encender previamente la impresora y conectarla a la misma red WiFi que nuestro ordenador. De esta manera, Elegoo Slicer puede comunicarse directamente con la máquina y mostrarnos sus parámetros en tiempo real, reduciendo las posibilidades de cometer errores por haber olvidado configurar algún parámetro antes de iniciar la impresión.
Elegoo Slicer: preparando nuestra primera pieza
La interfaz principal dispone de una sección denominada «Preparar», en la que encontramos diferentes apartados para configurar prácticamente todos los aspectos necesarios antes de comenzar a imprimir. Aquí podemos crear perfiles personalizados y modificar parámetros relacionados con el comportamiento del filamento, el flujo de extrusión y otros aspectos del proceso.
Lo primero que veremos en la parte superior es la impresora asignada al proyecto y los diferentes filamentos configurados durante la puesta en marcha. A continuación, introducimos nuestro modelo en formato STL dentro del espacio de trabajo. El programa nos muestra la cama de impresión junto con sus coordenadas y coloca el modelo dentro del volumen disponible. Podemos moverlo manualmente o utilizar la opción «Autodistribuir», que se encarga de encontrar automáticamente una disposición adecuada para las piezas presentes en la bandeja.
Una vez seleccionamos una pieza aparecen nuevas herramientas en la parte superior de la interfaz. Además de las habituales opciones para mover, rotar o cambiar el tamaño del modelo, encontramos una de las funciones más interesantes de esta impresora: pintar la pieza.
Aunque el concepto de «pintar» resulta muy intuitivo para un usuario doméstico, técnicamente no estamos simplemente asignando colores. Lo que hacemos es seleccionar determinadas zonas de la pieza y asociarlas a un puerto concreto de filamento. La diferencia es importante. Imaginemos que tenemos cuatro bobinas negras, pero cada una utiliza un material con propiedades diferentes. Visualmente las cuatro aparecerían como negro, pero técnicamente no son intercambiables.
Por tanto, esta función debe entenderse como una herramienta para asignar diferentes materiales a distintas zonas del modelo, aunque el uso de colores como representación visual haga que el proceso sea mucho más fácil de entender.
Podemos utilizar la detección de contornos y ajustar el ángulo de puente para determinar qué superficies deben quedar incluidas dentro de la selección. También existe la posibilidad de pintar manualmente a mano alzada. Combinando ambas opciones podemos ir delimitando progresivamente las zonas que queremos asignar a cada bobina.
Laminando el modelo
Una vez tenemos la pieza preparada llega el momento de laminarla mediante el botón situado en la parte superior derecha de la interfaz. Esto nos lleva a la pestaña «Previsualización», donde podemos comprobar exactamente cómo se va a realizar la impresión. La información mostrada aquí resulta especialmente interesante porque podemos recorrer las diferentes capas de la pieza y observar las rutas que seguirá el cabezal durante el proceso.
En la parte derecha de la interfaz encontramos información relativa al consumo de filamento, tiempos estimados e identificación de los diferentes materiales, además del código G que utilizará la impresora.
Si modificamos alguno de los parámetros de impresión después de haber realizado la laminación, el programa nos avisa visualmente de que existen cambios pendientes mediante un color naranja. Es un pequeño detalle de interfaz, pero ayuda bastante a distinguir rápidamente qué parámetros hemos modificado.
Durante nuestras pruebas experimentamos, entre otras cosas, con el alisado de superficies, el patrón de alisado concéntrico y el patrón de relleno giroide.
Una vez aplicados los nuevos parámetros volvemos a laminar el modelo. Podemos desplazarnos por las diferentes capas para comprobar cómo ha calculado el software las rutas de extrusión. En nuestro caso nos situamos en la capa 15, aproximadamente en la zona intermedia de la pieza, para comprobar cómo se habían distribuido los diferentes filamentos.
También podemos desplazarnos hasta la última capa. En nuestro caso, la capa 20 permite comprobar especialmente bien cómo se aplica el patrón de alisado concéntrico sobre la superficie blanca de la tarjeta, justo en la zona donde posteriormente aparecen las letras en relieve.
Cambios de filamento y torre de purga
Uno de los elementos fundamentales cuando trabajamos con varios filamentos es la gestión de los cambios de material. La Centauri Carbon 2 Combo utiliza un único cabezal de impresión, por lo que cuando necesitamos cambiar de filamento tiene que expulsar primero el material que todavía permanece en el sistema de extrusión.
Para ello utiliza una torre de purga, una estructura que se imprime junto al modelo y que permite controlar de manera predecible el material expulsado durante los cambios. El sistema funciona realmente bien y es uno de los aspectos que más me ha gustado de la impresora. El proceso de purgado está pensado para asegurarse de que el material anterior ha sido expulsado antes de comenzar a introducir el nuevo filamento, evitando que ambos materiales se mezclen durante el cambio.
Ahora bien, existe una alternativa interesante para reducir el desperdicio de material: utilizar el propio relleno de la pieza como zona de purga. Esto tiene bastante sentido cuando estamos trabajando con un modelo que contiene un volumen considerable de relleno. En ese caso podemos desactivar la torre de purga y aprovechar parte del interior de la pieza para realizar los cambios de material.
En la tarjeta de visita utilizada durante nuestras pruebas no resultaba especialmente interesante porque apenas había relleno, por lo que mantuvimos la torre de purga activa. En cambio, en el soporte para móvil y tablet sí utilizamos el relleno como zona de purga y el resultado fue satisfactorio.
Eso sí, esta opción no resulta especialmente intuitiva para un usuario que está empezando. El software no avisa de forma suficientemente clara de las consecuencias de desactivar la torre de purga ni propone automáticamente utilizar el relleno de la pieza como alternativa. Es una mejora que Elegoo debería considerar, porque un usuario inexperto podría desactivar la torre para ahorrar tiempo y acabar desperdiciando una cantidad considerable de material o, peor aún, comprometiendo la calidad de la impresión.
Por cierto, una pega que tiene la impresora: los residuos de material sobrante te salen por la parte trasera de la impresora. Podría haber incluido un recipiente para almacenarlos ahí, porque si no van directos al suelo.
Preparando la extrusión
Antes de comenzar una impresión es habitual realizar una pequeña extrusión inicial para estabilizar el flujo de material. La Centauri Carbon 2 Combo puede realizar este proceso mediante las denominadas líneas de falda, pequeños recorridos exteriores que permiten estabilizar el flujo durante las primeras capas y reducir la posibilidad de que aparezcan acumulaciones de material.
Hay otro detalle de Elegoo Slicer que me ha gustado especialmente desde el punto de vista técnico. El programa permite generar el código G con comentarios y marcadores que facilitan su lectura. Para la mayoría de usuarios esto probablemente pasará desapercibido, pero si tenemos conocimientos de control numérico y queremos inspeccionar o modificar manualmente el código, resulta tremendamente útil saber qué función cumple cada bloque.
Es uno de esos detalles que demuestra que el software no está pensado únicamente para quien quiere pulsar un botón e imprimir, sino también para usuarios que quieran profundizar más en el funcionamiento de la máquina.
De la pantalla del PC a la impresión
Una vez terminados todos los ajustes podemos guardar nuestro perfil y enviar el trabajo directamente a la impresora mediante el botón «Imprimir». Si lo preferimos, también podemos exportar el código G como archivo y copiarlo a un USB para iniciar la impresión directamente desde la interfaz de la impresora.
Desde la pestaña «Dispositivo» podemos ver las impresoras conectadas a nuestra red. Al seleccionar la Centauri Carbon 2 Combo accederemos a un panel de control desde el que podemos gestionar diferentes funciones de la máquina. Podemos controlar manualmente los ejes, los ventiladores, la iluminación y otros elementos, además de acceder a la cámara integrada.
Esta cámara permite también realizar vídeos timelapse, una función que resulta especialmente entretenida para comprobar posteriormente cómo se ha construido la pieza capa a capa. Al pulsar el botón de inicio de impresión, la máquina se encarga automáticamente de realizar la secuencia correspondiente de nivelación, calentamiento y comienzo de la impresión.
Aquí hay otro detalle que me parece especialmente interesante: la cama de impresión utiliza una lámina metálica flexible que puede retirarse fácilmente y que ofrece dos superficies diferentes, una en cada cara. Esto permite disponer de diferentes niveles de adherencia según el tipo de trabajo que vayamos a realizar, algo que puede resultar especialmente útil dependiendo del material empleado.
Durante la impresión podemos realizar el seguimiento en tiempo real desde Elegoo Slicer o directamente desde la aplicación móvil.
Una aplicación móvil sorprendentemente completa
La aplicación móvil de Elegoo merece una mención aparte. Además de permitir controlar y supervisar la impresora a distancia, podemos consultar el estado de las impresiones y acceder a la cámara integrada. Pero probablemente una de las funciones más interesantes para un usuario que se está iniciando sea el marketplace integrado, desde el que podemos encontrar cientos de modelos preparados para imprimir.
La posibilidad de pasar de encontrar un modelo a enviarlo a la impresora sin tener que realizar todo el proceso manualmente simplifica todavía más la experiencia. También podemos utilizar la propia impresora para fabricar determinados accesorios. Un buen ejemplo es la paleta rascadora incluida en los archivos de la máquina. La Centauri Carbon 2 Combo no incluye una espátula metálica convencional para retirar las piezas de la cama, pero sí proporciona en el USB un modelo preparado para imprimir y montar la cuchilla incluida.
El problema es que esta solución no está explicada con suficiente claridad en la documentación. La cuchilla y sus tornillos vienen perfectamente identificados, pero no se indica claramente que debemos imprimir primero la pieza que sirve como mango. Es una pequeña cuestión de documentación que podría solucionarse simplemente incluyendo una indicación en la propia bolsa.
Precio: una relación entre prestaciones y coste difícil de discutir
La Elegoo Centauri Carbon 2 Combo se mueve alrededor de los 400 euros, una cifra que a primera vista puede parecer elevada frente a algunas impresoras 3D de entrada. Sin embargo, después de utilizarla, creo que es precisamente aquí donde la máquina consigue justificar mejor su precio.
Tenemos un sistema multifilamento, identificación RFID, calibración automática, cama flexible de doble cara, cámara integrada, conectividad WiFi, control remoto mediante aplicación y un software bastante completo.
Todo ello se combina con una impresora que prácticamente llega montada de fábrica y que requiere muy poca intervención para comenzar a trabajar. Para alguien que simplemente quiera realizar impresiones ocasionales probablemente estamos ante una máquina más completa de lo estrictamente necesario. Pero precisamente por eso considero que tiene mucho sentido para quien quiera empezar a tomarse la impresión 3D más en serio y no quiera tener que cambiar de impresora en cuanto sus necesidades aumenten.
Conclusión y veredicto
Después de pasar tiempo con la Elegoo Centauri Carbon 2 Combo, tengo claro que estamos ante una impresora que puede resultar interesante tanto para quien se está iniciando en la impresión 3D como para usuarios que ya buscan algo más avanzado.
La facilidad de montaje y configuración hace que sea una máquina especialmente accesible para principiantes. En pocos pasos podemos pasar de sacarla de la caja a tenerla conectada a nuestra red y preparada para imprimir, mientras que el sistema RFID y la alimentación automática de los filamentos eliminan buena parte de las tareas que tradicionalmente pueden resultar más confusas para un usuario nuevo.
Pero lo más interesante aparece cuando empezamos a profundizar. La calibración automática, la estabilidad del sistema de movimiento, la gestión de los cambios de filamento, la cama de doble cara y, sobre todo, las posibilidades de Elegoo Slicer hacen que la Centauri Carbon 2 Combo tenga recorrido mucho más allá de las primeras impresiones.
El software todavía tiene algunos aspectos que deberían pulirse. Especialmente el sistema de selección de superficies, la gestión del material de purga y determinadas funciones que deberían estar más automatizadas para usuarios principiantes. Tampoco conviene dejarse llevar demasiado por las cifras de velocidad máxima: en impresión 3D, como en cualquier proceso de fabricación, las limitaciones físicas del material siguen estando ahí.
Aun así, el balance final es claramente positivo. La Centauri Carbon 2 Combo consigue ofrecer una experiencia muy sencilla para quien empieza, pero al mismo tiempo incorpora suficientes herramientas para que un usuario avanzado pueda sacarle mucho partido.
Y ese es probablemente su mayor mérito. No estamos ante una impresora que simplemente intenta facilitar la impresión 3D doméstica, sino ante una máquina que pone al alcance del usuario algunas funciones que normalmente asociaríamos a equipos de un nivel superior.
Por ello, considero que la Elegoo Centauri Carbon 2 Combo es una opción especialmente recomendable para quien quiera iniciarse en la impresión 3D con una máquina que no se le quede pequeña rápidamente, y también para quienes quieran utilizarla para fabricar piezas funcionales de manera recurrente. Por ello, se lleva nuestro galardón de Oro, así como nuestra recomendación por su rendimiento y su relación calidad-precio.

