Cuando hablamos de las piezas más importantes de un PC, no solo tenemos que hablar de la fuente de alimentación, sino también de los sistemas de disipación que debemos utilizar tanto en el interior del equipo como sobre el procesador. Siempre es recomendable pasarse de largo y utilizar un sistema de disipación lo suficientemente generosos que no llegar y correr el riesgo de que el procesador acabe quemándose.
Pero ¿y si en lugar de utilizar un disipador sobre la CPU también utilizamos uno en la parte posterior de la placa base? Cuando el procesador está en funcionamiento, no solo genera calor en la parte delantera, sobre la que sitúa el disipador, sino también en la parte trasera, por lo que, en un principio, todo apunta que sería una excelente idea. Los chicos del canal Linux Tech Tips tuvieran esta idea y la pusieron en la práctica para salir de dudas utilizando diferentes métodos.
Un sistema de refrigeración delantero y trasero para CPU
La primera prueba la hicieron con un ventilador magnético situado en la parte posterior. Con ayuda de una cámara térmica, comprobaron como la temperatura baja a entre 1 y 2 grados Cº, por lo que, utilizando un sistema más completo, las cifras de temperatura podrían experimentar una importante bajada.
La siguiente prueba fue montar un sistema de refrigeración en la parte posterior quitando el blackplate original y creando uno personalizado para poder acoplar un sistema adicional de refrigeración. El primer problema al que se enfrentaron es que la superficie trasera no es plana, por lo que impide que toda la superficie el cooler entre en contacto con la parte trasera de la zona del CPU.
La solución que encontraron a este problema fue utilizar un pad térmico que de 1 mm para que ambas zonas entraran en contacto, aunque al tener una peor conductividad térmica, su función está más limitada, pero era la única opción al no haber una superficie plana sobre la que aplicar pasta térmica.
Para fijar correctamente el disipador trasero y fijarlo correctamente a la placa base se utilizando tornillos con una longitud exacta. La primera prueba de rendimiento demostró como el disipador delantero estaba siendo mucho más efectivo a la hora de disipar el calor generado por la CPU mientras que en el trasero apenas había cambios.
Para obtener mediciones más exactas, también realizaron las pruebas en una habitación con la temperatura controlada. Los resultados que obtuvieron en esta prueba fueron prácticamente los mismos que en un principio con un disipador trasero que realmente apenas era capaz de reducir la temperatura en uno o dos grados. Si bien es cierto que reduce la temperatura, la diferencia entre utilizarlo o no utilizarlo apenas repercute en el equipo.
La conclusión a la que llegaron los chicos de Linux Tech Tips es que la placa base actúa como aislante del calor e impide que este se traslade a la parte posterior. Si alguna vez te habías preguntado porque los equipos solo tienen un disipador en uno de los laterales de la placa base, ya sabes el motivo.
