Hace más de una década, plantearse esto era algo absurdo, ya que, mientras tuvieras tu consola y tu juego, podrías disfrutar de él siempre que quisieses (si no se rompe alguno de los dos). Sin embargo, ahora, con la era digital, la cosa cambia, pues no tenemos nada físico.
Y es que con Steam, PlayStation, Nintendo, y otras plataformas, adquirir un juego es muy sencillo, ya que no tendremos que ir a la tienda a por él, ni esperar a que nos llegue a casa. Lo pagamos, se descarga, y lo tenemos listo para empezar a usarlo, de manera muy cómoda. Pero, ¿qué pasa si la empresa cierra?
¿Los juegos digitales son míos, o puedo perderlos en el futuro?
La respuesta corta es incómoda: puede que sí, que algún día los pierdas. Y no porque pase algo raro o excepcional, sino porque el sistema está montado así. Cuando compras un juego digital, en realidad no estás comprando el juego como antes, sino el derecho a usarlo mientras todo siga funcionando como debe. Es algo que casi nadie piensa cuando le da a “comprar”, pero que, a diferencia de ese juego de 1995 que todavía guardamos, es complicado que, dentro de otros 30 años, el juego que adquieras hoy, siga disponible.
Si una plataforma cerrase, lo que pasaría con tu biblioteca dependería mucho del tipo de juegos que tengas. Algunos, los que funcionan sin conexión y ya están descargados, probablemente seguirían ahí. Podrías jugarlos como siempre, aunque con el tiempo perderías actualizaciones, extras o incluso la posibilidad de reinstalarlos si no se adaptan al nuevo sistema operativo (algo que también ocurre con un juego de Windows XP si lo quieres instalar hoy, pese a ser físico).
Pero otros no tendrían tanta suerte. Hay juegos que necesitan conectarse a servidores para comprobar que tu copia es válida. Si esos servidores desaparecen, el juego deja de arrancar. Y luego están los que directamente viven en internet: multijugadores, juegos como servicio… en esos casos, cuando cierran los servidores, el juego desaparece por completo. No es que no puedas jugarlo online, es que no puedes jugarlo de ninguna forma. Antiguamente, al no existir ni el online, las desarrolladoras solo pensaban en sacar algo completo, y no necesitaban ese tipo de comprobaciones ni actualizaciones, como los juegos de Steam.
Lo más curioso es que, legalmente, tampoco hay mucho que hacer. Desde el punto de vista de las empresas, no te están quitando algo que es tuyo, porque nunca lo fue del todo. Te dieron acceso, y ese acceso puede terminar, ya que lo explican claramente en los términos. Y tiene mucha lógica, ya que, si desaparece la empresa, ¿cómo van a garantizar que puedas seguir jugando, si no existen esos servidores?
Por eso en los últimos años ha empezado a haber debate. Cada vez más gente cuestiona que algo que has pagado pueda desaparecer sin más. Muchos siguen prefiriendo las copias físicas, pero, rumores sugieren que, incluso la nueva PS6, solo vendrá en formato digital, por lo que, por mucho que sea un juego offline al que podremos acceder sin internet, si no podemos entrar al servidor a descargarlo, de nada valdrá.
Es cierto que plataformas como Steam no deberían desaparecer en corto y medio plazo, pero eso pensábamos de cualquier programa que en los 2000 era imposible que ocurriese, y pocos son los que quedan. Es cierto que para usar el Messenger de Microsoft, no pagamos nada, pero tampoco creíamos que se fuese a ir de repente, y, del mismo modo, Steam, en 20 años, no será lo que hoy conocemos, y puede que todo el dinero que estás gastando ahora, ya no exista.
