Todo gamer de PC actual sabe lo que es Steam, y lo fácil que es comprar un juego digital. Sin embargo, la nostalgia que generan los cartuchos físicos ha llevado a este usuario a transformar esos títulos en algo físico, pudiendo introducir el que desea ejecutar en cada momento, como si de una consola retro se tratase.
Estos son individuales, en SSD, y solamente con escoger el deseado, y conectarlo en un dispositivo que simula la ranura de una consola, se iniciarán, sin tener que buscarlo en la biblioteca de Steam de forma online, pese a que realmente es desde donde estaría funcionando.
Juegos de Steam, pero físicos
En realidad, el funcionamiento no tiene demasiado misterio. Cada SSD lleva instalado un juego y un pequeño script que se ejecuta cuando conectas la unidad. Ese script le dice a Steam qué título debe abrir, por lo que no tienes que entrar en la aplicación y buscarlo manualmente entre todos los que tienes. Es un proceso muy simple, pero cambia bastante la forma de iniciar los juegos.
Eso sí, no significa que puedas usar esos SSD en cualquier ordenador y jugar sin más. El juego sigue estando asociado a tu cuenta de Steam, por lo que necesitas tener la licencia y el cliente instalado. Al final, lo único que cambia es la forma de lanzarlo. Es una especie de acceso directo físico, por decirlo de alguna manera. No podrás dejarle el cartucho a un amigo, y que le funcione, como si fuese un juego físico real.
Lo que más llama la atención es que alguien haya dedicado tiempo a hacer algo así cuando realmente no hacía falta. Hoy en día, abrir Steam lleva apenas unos segundos y encontrar un juego tampoco supone ningún esfuerzo. Sin embargo, precisamente por eso el proyecto ha llamado tanto la atención.
De hecho, seguramente a más de uno le recuerde a cuando tenía varias consolas en casa y elegía el cartucho o el disco dependiendo de lo que le apetecía jugar ese día. Ahora todo está almacenado en una biblioteca digital y basta con hacer un clic, algo mucho más cómodo, pero también bastante menos «especial». Con este sistema recuperas un poco esa sensación de coger un juego físicamente antes de empezar, pese a que en realidad no esté ahí dentro.
También es cierto que no es una solución precisamente barata. Si quisieras hacer lo mismo con una biblioteca de 50 o 100 juegos, necesitarías comprar un SSD para cada uno, y eso supone un gasto importante (sobre todo con el precio actual de estos). Para unos pocos títulos puede tener sentido como proyecto personal.
Aun así, este tipo de ideas demuestran que siempre hay gente buscando maneras originales de disfrutar de los videojuegos. No porque sean necesarias, sino porque simplemente les divierte crear algo diferente. Y viendo el resultado, es fácil entender por qué el proyecto se ha hecho viral. No mejora Steam ni hace que los juegos funcionen mejor, pero sí consigue devolver, aunque sea un poco, esa sensación de «cambiar de cartucho» que muchos echaban de menos.
