En octubre de 2024, nos hicimos eco de un curioso y llamativo proyecto denominado SuperSega creado por el español Alejandro Martín con el que todos los usuarios con cartuchos de las consolas de SEGA (Master System, Mega Drive, Saturn y Dreamcast), podrían volver a disfrutar nuevamente de esos títulos en un único dispositivo a través de una nueva consola basada en FPGA.
Tras una larga espera, con vídeos y entrevistas que no hacían más que plantear más dudas acerca de la viabilidad y funcionamiento de este proyecto, Alejandro Martin ha declarado oficialmente que el proyecto está cerrado a través de un comunicado a Time Extension.
Dos años de promesas incumplidas
A lo largo de los más de dos años que han transcurrido desde su anuncio oficial, la ambiciosa consola basada en un FPGA que permitiría disfrutar de cualquier juego de las consolas de SEGA no verá la luz, algo que no debería extrañarnos a los que hemos seguido el proyecto, por curiosidad, ya que, desde el primer vídeo donde anunció este proyecto, había muchas cosas que no cuadraban en absoluto. Sin embargo, logró recaudar más de 156.000 dólares.
Este proyecto contaba con una FPGA Xilinx UltraScale+ que permite replicar el hardware de todas las consolas de SEGA en un único dispositivo, sin necesidad de recurrir a la emulación, por lo que no había ningún problema de latencia ni incompatibilidad, algo que parecía ser la panacea ya que, hasta ahora, no se lanzado ninguno que ofreciera tan amplia compatibilidad.
Los diferentes vídeos que publicó en su canal de YouTube donde mostraba el funcionamiento de un prototipo funcional, arrojaron muchas dudas. Diversos expertos notaron que el PC estaba incompleto, el audio fallaba y todo parecía indicar que el supuesto FPGA no era más que un emulador. Martín trato de defenderse de todas las acusaciones no solo de los interesados, sino también de rivales como Analogue mientras presumía de un Lamboghini Gallardo.
A estos problemas se sumó SEGA quien, obviamente, no estaba dispuesta a que se utilizara su nombre en un producto no fabricado por ellos. SEGA se puso en contacto con el bufete de abogados Cuatrecasas exigiendo que abandonara el nombre y que destruyera todos los prototipos que había desarrollado.
Recientemente, Martín afirmó que el proyecto se había retrasado debido a que estaba en negociaciones con Sega y que había sido hospitalizado. También afirmó que había vendido el Lamborghini para reembolsar el dinero de los patrocinadores. Muchos de estos, se comprometieron con 3 euros para confirmar su interés por el proyecto, sin embargo, se les cobró el importe completo: 299 euros.
Tras el anuncio del fin de este proyecto, los patrocinadores tienen que esperar a que se les devuelva el dinero que les han cobrado. En este momento, la página web este proyecto, únicamente muestra una imagen de Alejandro Martín sin ninguna información del proyecto. El único vídeo disponible en este momento en el canal de YouTube de este proyecto es el que os mostramos bajo estas líneas.
El colapso de Supersega no solo ilustra los riesgos de los proyectos independientes de hardware, sino que también da una lección sobre las expectativas de la comunidad retro. A diferencia de iniciativas consolidadas como Analogue o MiSTer FPGA, que han avanzado con transparencia y pruebas tangibles sobre hardware replicado con éxito, el proyecto Supersega siempre ha generado dudas desde sus inicios, especialmente sobre si los propietarios realmente ejecutaban los juegos en sus consolas.
