Los que dimos los primeros pasos en el mundo de los videojuegos y la informática durante los años 90 y 2000, recordamos especialmente con cariño aquella época donde Internet estaba dando los primeros pasos. Si te gustan los videojuegos, es probable que utilices diferentes emuladores para disfrutar de algunos títulos clásicos de la época.
Estos emuladores, junto con las ROMs, pueden llegar a ocupar auténticas barbaridades de espacio en el disco duro, espacio que podemos necesitar para otros usos. La solución a este problema no pasa por olvidarnos de nuestras aficiones, sino por trasladarlas a cualquier equipo utilizando un pendrive o un disco duro externo.
Esto además añade un punto de comodidad y portabilidad, ya que al tener todo el sistema y juegos en un pen drive o disco externo, puedes llevarte tu consola retro en el bolsillo y conectarla a casi cualquier PC o dispositivo compatible, lo que permite revivir tus títulos clásicos sin tener que andar configurando nada complejo cada vez: simplemente enchufas, seleccionas la ROM y listo.
Disfruta de tus juegos retro en cualquier PC con Batocera
Lo único que necesitamos para llevar a cabo este proyecto es un pendrive o disco duro externo (si es SSD mejor) con una capacidad suficiente para almacenar juegos. 512 GB en un principio es más que suficiente, aunque 1 TB sería la opción recomendada. Si el número de juegos a los que queremos jugar no es muy elevado, podemos utilizar una unidad de inferior tamaño. Y para que no tengáis problemas de compatibilidad con ningún puerto USB, esta sería una opción ideal, puesto que los lleva todos integrados.
Si no tenemos un pendrive con suficiente capacidad, pero si un disco duro que no utilizamos, podemos comprar una carcasa como esta en Amazon que incluye conector USB-A y USB-C.
Lo primero que debemos hacer a continuación es descargar Batocera. Batocera es una distribución Linux de código abierto diseñada para emular juegos retro y que podemos instalar y ejecutar en una unidad de almacenamiento externa.
Al instalarse directamente en la unidad de almacenamiento externa, no realiza ninguna modificación en el sistema operativo del equipo, lo que permite utilizarlo en cualquier equipo independientemente de su sistema operativo, siempre y cuando no sea un Mac con procesador ARM.
Para descargar Batocera, debemos pulsar en el siguiente enlace donde se muestran todas las versiones disponibles. La que a nosotros nos interesa es la primera: Desktop PC, Laptop, NUC and Intel-based Apple Computers. En la parte superior de este apartado podemos descargar la imagen directamente pulsando en Download o utilizar una aplicación Torrent.
Con la imagen de Batocera ya descargada, ahora necesitamos instalar el sistema operativo en un disco duro o USB externo. Para hacerlo, vamos a utilizar la aplicación Rufus, una aplicación gratuita que podemos descargar desde aquí.
Ejecutamos la aplicación, introducimos el pendrive o disco duro para que lo reconozca la aplicación (toda la información almacenada en su interior se borrará, por lo que debemos hacer una copia, antes de nada).
A continuación, pulsamos en Seleccionar y buscamos la ubicación donde hemos descargado Batocera. Para iniciar el proceso, pulsamos en Empezar, ya que no es necesario realizar ningún otro ajuste.
Una vez ha finalizado el proceso, reiniciamos el PC modificando las opciones de arranque para ejecutar Batocera. Para acceder a las opciones de arranque, podemos pulsar en F12 o la tecla Del.
Cómo añadir juegos a Batocera
Para añadir ROMs a Batocera, copiamos todas las ROMs a un pendrive o disco duro externo, ejecutamos Batocera y desde la pantalla principal pulsamos la tecla F1. A continuación, navegamos hasta la carpeta donde se encuentran las ROMs y las seleccionamos. Seguidamente, pulsamos el botón derecho del ratón y elegimos la opción Copiar. Finalmente, buscamos la carpeta con el nombre del emulador y pegamos todos los archivos. Debemos reiniciar el emulador para que detecte los archivos que hemos copiado.
¿A qué consolas podrás jugar?
Dentro de Batocera, vas a encontrar un buen puñado de opciones para retrogaming. En este caso, tendrás la posibilidad de ejecutar juegos de:
- Arcade/MAME: 2551 juegos
- NES: 1272 juegos.
- Game Boy Color: 1435 juegos
- Sega Mega Drive: 940 juegos
- Super Nintendo: 787 juegos
- Atari 2600: 472 juegos
- Commodore 64: 314 juegos
- Nintendo 64: 224 juegos
- Playstation 1: 185 juegos
- Game Boy Advance: 176 juegos
- Dreamcast: 73 juegos
- Playstation 2: 80 juegos
- Sega Saturn: 56 juegos
- Nintendo GameCube: 47 juegos
- Virtual Boy: 31 juegos
En especial, la emulación de las consolas de PlayStation 2 y GameCube se beneficia de la potencia de un procesador más potente y actual. Por ejemplo, podemos incluso alcanzar resoluciones 4K mediante reescalado interno mediante un procesador como el i5-13500. También ten en cuenta una cuestión más importante: cuanto más moderna es la consola emulada, mayor es el peso de los juegos, por lo general. Batocera es capaz de emular casi cualquier título, pero también necesitarás informarte del peso de cada juego por separado.
Cuidado a la hora de usar un pendrive como consola
Convertir un pendrive en una consola retro es muy práctico y económico, pero también tiene unas limitaciones técnicas que debemos tener en cuenta en todo momento. Por supuesto, la más importante es la velocidad de lectura y escritura. Muchos USB están optimizados para cifras altas, pero en la práctica son bastante inferiores y menos estables que las de un SSD externo. Por lo que, a pesar de la ligereza de los juegos, se traducirá en tiempos de carga algo mayores. Más aún si hablamos de juegos como de PS2 o GameCube.
También debes tener en cuenta el factor durabilidad. Los pendrives no están pensados para soportar escrituras constantes por largos periodos. Por lo que guardar la partida constantemente, actualizar bases de datos o generar caché acelerará enormemente el desgaste de la memoria flash. Y reducirá su vida útil frente a un SSD, que sí cuenta con controladores y una gestión más potente frente al desgaste de sus componentes.
Y por supuesto, otro punto que debemos considerar es la compatibilidad con memorias BIOS antiguas. No todos los equipos nos permiten arrancar desde un USB. Más aún si hablamos de placas base antiguas o sin soporte UEFI.
