Windows 11, a pesar de llevar 5 años en el mercado, todavía siguen presentando un gran número de problemas, especialmente de rendimiento, a la hora de utilizarlo para jugar. Linux, por su parte, ha mejorado muchísimo el soporte para juegos en el último año, lo que está generando una pregunta recurrente ¿Ha llegado el momento de pasarse a Linux para jugar?
Esta es una pregunta recurrente que muchos usuarios se hacen cuando se anuncian nuevas mejoras en Linux, ya sea por parte de los desarrolladores, fabricantes de gráficas, nuevas distros entre otros destinadas a cambiar las reglas del juego.
Gracias a estas mejoras, podemos decir que, por primera vez, Linux es una opción realista para los jugadores que quieren sacarle el máximo partido a su PC para jugar. Y no lo decimos nosotros. Tan solo hay que pegarle un vistazo a la cuota de Linux entre los usuarios de Steam que, en abril de 2026, se sitúa en el 5%, subiendo dos puntos en tan solo un año, aunque Windows sigue acaparando más del 92% de los PCs de los usuarios.
¿A qué se debe este cambio?
El gran responsable de este cambio es Proton, la capa de compatibilidad desarrollada por Valve. Tradicionalmente, jugar en Linux implicaba depender de ports nativos o recurrir a configuraciones complejas con Wine. En la actualidad, la gran mayoría de juegos diseñados para Windows funcionan directamente en Linux con apenas unos clics. Títulos que utilizan DirectX 11 o 12 pueden ejecutarse con un rendimiento sorprendentemente cercano al nativo, y en algunos casos incluso mejor optimizado.
No cabe ninguna duda de que el éxito de la Steam Deck con SteamOS como sistema operativo, ha obligado a la industria a tomarse en serio el soporte para este ecosistema ya que detrás se encuentra la tienda de videojuegos más popular en todo el mundo. Aunque muchos desarrolladores no crean versiones nativas, se aseguran de que sus juegos funcionen correctamente bajo Proton.
A este éxito también han contribuido las diferentes distribuciones Linux diseñadas específicamente para gaming, como Bazzite, Nobara y CachyOS entre otros, que simplifican considerablemente la instalación y la configuración, uno de los puntos negativos asociados tradicionalmente a este sistema operativo.
A continuación, os mostramos un vídeo en el que Gamers Nexus prueba Bazzite como sistema operativo con juegos con Starfield, Cyberpunk 2077, Baldur’s Gate 3, Black Myth: Wukong en diferentes resoluciones.
El soporte nativo a nivel de kernel de los drivers de AMD y que NVIDIA haya decidido que mejorar su soporte para Linux también tienen su parte de culpa.
No todo es tan bonito como se pinta
El principal problema de Linux en el mundo de los videojuegos es el software anti-cheat. Muchos juegos competitivos populares utilizan sistemas anti-trampas que no funcionan correctamente en Linux, dejando fuera a todos los títulos multijugador online. Para quienes juegan principalmente títulos online competitivos, de momento, no tienen más remedio que seguir utilizando Windows.
A pesar de haber mejorado el soporte en Linux, no todos los juegos con plug and play y es necesario realizar ajustes manuales para que el juego funcione, un problema que nunca nos vamos a encontrar en Windows y supone una importante barrera para los usuarios que no quieren complicarse la vida a la hora jugar.
¿Es 2026 el año del escritorio Linux para jugar?
Si bien es cierto que el soporte para videojuegos ha mejorado muchísimo en el último año, solo lo podemos considerar una opción para los que juegan a títulos single player ya que no dependen de un software anti-trampas. Cuando Linux sea capaz de ofrecer soporte para este tipo de software si habrá llegado el momento de olvidarse de Windows para jugar y pasarse a Linux.
