En los ordenadores gaming resulta extremadamente importante tener un hardware que cumpla con las especificaciones necesarias para mantener un rendimiento óptimo, pero el sistema operativo también influye en gran medida. Dependiendo de cómo gestione los recursos un juego puede tener una tasa de FPS superior o inferior, algo que el sistema de Valve basado en Linux, SteamOS, logra mejorar frente a Windows.
Con la llegada de las consolas portátiles hemos visto cómo muchos usuarios han optado por hacerse con uno de estos dispositivos para jugar a sus títulos favoritos. La portabilidad que ofrecen junto con un precio reducido permiten que sea un dispositivo perfecto para quienes quieren jugar en cualquier parte con un rendimiento óptimo. Sin embargo, la experiencia no es uniforme. Dispositivos como la ASUS ROG Ally, que apuestan por Windows 11 para ofrecer acceso a Xbox Game Pass, han sido criticados por un mayor consumo de recursos y una menor optimización en comparación con la experiencia nativa y ligera que proporciona SteamOS en la Steam Deck.
En respuesta a este desafío, Microsoft está implementando mejoras específicas en Windows 11. Según se avanzó en su evento para desarrolladores de mayo de 2025, la actualización 24H2, prevista para otoño, incluirá un ‘Modo Portátil’ optimizado. Este modo introducirá perfiles de energía adaptativos y una gestión de recursos más eficiente para competir con la experiencia integrada de SteamOS. Esta estrategia es clave para dispositivos de terceros como la ASUS ROG Ally o la Lenovo Legion Go, que optan por Windows para garantizar la compatibilidad nativa con catálogos como Xbox Game Pass, un ecosistema al que SteamOS no puede acceder directamente.
Windows sigue dominando en Steam, pero cada vez más usuarios usan Linux y MacOS
Cuando hablamos de sistemas operativos para gaming está claro que, dejando las consolas de sobremesa de lado, la mayoría de los usuarios utilizan Windows. Ya sea la versión 10 o el 11, ambos tienen un gran mercado en los ordenadores orientados para juegos debido a la gran compatibilidad que ofrecen frente a otros SO que hay en el mercado. No solo permiten ejecutar una gran cantidad de juegos, sino que también cuentan con las herramientas necesarias para actualizar fácilmente los controladores, hay todo tipo de software para personalizar la experiencia algo que termina dejando claro el por qué un 95.23% de los usuarios de Steam lo utilizan, según indica la encuesta sobre el hardware de la plataforma.
Pero durante el último mes el sistema operativo de Microsoft ha experimentado una de sus pérdidas más grandes, en este caso estamos hablando de tan solo un 0,44%, pero es un cambio que ha beneficiado en gran medida a los demás sistemas operativos que compiten en la aplicación de Valve. En este caso, los SO basados en Linux han ganado un 0,32% de usuarios lo que logra posicionarlos cerca del 3% de uso en la aplicación.
El crecimiento sostenido de Linux en la plataforma Steam tiene un nombre propio: Steam Deck. La consola portátil de Valve, con su sistema operativo SteamOS (basado en Arch Linux), ha sido la principal catalizadora de esta tendencia desde su lanzamiento en 2022. Su éxito ha demostrado que un SO optimizado puede ofrecer un rendimiento superior en hardware específico para gaming, un terreno donde Windows 11, pese a su dominio, muestra debilidades en dispositivos de bajo consumo.
