A diferencia de lo que muchos usuarios piensan ni todos los cables ni todos los puertos USB-C ofrecen las mismas prestaciones. Mientras que unos solo sirven para cargar, otros también permiten enviar la imagen a un monitor externo y transferir datos.
Los cables USB-C, al igual que los USB-A están diseñados para durar muchos años, por lo que es muy poco probable que el problema sea el propio conector o del cable que llega al conector, un problema habitual en los auriculares con jack de 3,5 mm.
Identificar el problema que presenta un cable o un conector USB-C puede llegar a ser frustrante si no sabemos por dónde tirar, ni conocemos las especificaciones de ambos. A continuación, os mostramos una pequeña guía que os ayudará a identificar los problemas y, si es posible, solucionarlos.
Limpieza del conector
A no ser que trabajemos en un entorno aséptico, o que tapemos los puertos con tapones de silicona, las posibilidades de que entre suciedad en los puertos o incluso en el cable es muy altas, por lo que lo primero que debemos hacer es una inspección visual tanto del conector del equipo como del cable, ya que ambos son un imán para la suciedad.
Si notamos que el equipo reconoce el cable conectado o que no se introduce completamente, pero se conecta y desconecta al moverlo ligeramente, lo más probable es que algún tipo de suciedad haya entrado en el puerto. Para limpiar cualquier resto, podemos utilizar un palillo de dientes de madera o plástico y extraer la suciedad que observemos.
Carga muy despacio
Como hemos comentado más arriba, no todos los cables ofrecen las mismas prestaciones. Si el cable que estamos utilizando únicamente carga el dispositivo, es decir, que no permite transferir datos ni enviar la imagen a un monitor externo, significa que estamos utilizando solo sirve para cargar.
Si la carga, además, es más lenta de lo normal, significa que el cable no es compatible con Power Delivery o que no es compatible con la potencia de carga que necesita el portátil. La solución a este problema pasa por comprar un cable nuevo asegurándonos de que este es compatible con funciones adicionales como la transferencia de datos y la posibilidad de enviar la imagen a un monitor externo.
El cable que os dejamos a continuación es compatible con todas las funciones de los puertos USB-C, incluye 3 cables (2 de 2 metros y uno de 0,5 metros).
Velocidad de transferencia de datos
Otro problema habitual que presentan algunos cables USB-C, especialmente los que se venden en tiendas de chinos, es su mala calidad. Si el cable se calienta en exceso, ofrece una velocidad de transferencia de datos muy baja, por debajo de 400 MB/s conectado en ambos extremos a puertos USB-C, es un síntoma inequívoco de que hablamos de cable de mala calidad.
Limitaciones del puerto físico
En ocasiones, el problema no radica únicamente en el cable, sino en el puerto al que estamos conectándolo. A través de Windows no existe ningún método que permite conocer cuál es la versión de USB-C que incorpora el equipo, por lo que la única forma de saberlo es identificando el dibujo que se muestra junto a este o bien accediendo a las especificaciones del equipo.
La guía que os dejamos a continuación permite identificar cuáles son las prestaciones de los puertos USB-C de un portátil.
