Al igual que no todos los cables USB-A sirven para cargar un dispositivo, enviarle energía para que funcione y/o transferir datos, no todos los cables USB-C con iguales. Esto supone un importante problema a la hora de utilizarlos, especialmente si queremos realizar alguna de estas funciones o todas ellas de forma conjunta.
Si no utilizamos el cable adecuado, podemos sufrir tiempos de transferencia de datos extremadamente elevados, cargas que llevan muchísimas horas, que el dispositivo se sobrecaliente llegando incluso a dañarlo incluyendo el cargador o que directamente el cable ni cargue ni transfiera datos.
Debido a la amplia variedad de tipos de cables USB-C que podemos encontrar en el mercado, a la hora de comprar un cable de este tipo, debemos tener en cuenta una serie de factores para así evitar, no solo problemas a futuro que puedan poner en riesgo la integridad del dispositivo, sino también para no acumular cables en el cajón que nunca vamos a poder utilizar.
Qué tener en cuenta a la hora de comprar un cable y cargador USB-C
El cargador es igual de importante que el cable. De nada sirve utilizar un cargador de 30W para cargar un smartphone que no es compatible con carga rápida ya que el dispositivo tan solo aprovechara los 5W habituales. Lo mismo sucede al contrario si utilizamos un cargador de 5W para cargar un smartphone compatible con carga rápida, ya que este no será capaz de ofrecer una mayor potencia de carga que permita reducir el tiempo de carga.
En el caso de un portátil, la potencia que suelen tener los cargadores varía entre 60 y 100W (dependiendo del modelo). Si utilizamos un cargador que ofrezca una potencia inferior, el equipo tardará mucho más tiempo en cargarse o incluso no iniciar en ningún momento el proceso de carga.
A la hora comprar un cargador y/o un cable USB-C debemos consultar las especificaciones del dispositivo para cubrir las necesidades no solo de potencia de carga, sino también a la hora de utilizar un cable que sea capaz de suministrar la potencia necesaria sin calentarse.
De esta forma, si compramos un cargador que ofrezca una potencia de hasta 100W en combinación con un cable que no sea capaz de soportarla, el cable facilitará únicamente la potencia que sea capaz de suministrar, por lo que nunca le vamos a sacar todo el partido al cargado.
Un error muy común entre los usuarios en pensar que un cable USB-C, además de permitir cargar el dispositivo también permite transferir datos. Si bien es cierto que la mayoría de los cables buenos lo permiten, no todos lo hacen y si lo hacen, la velocidad de transferencia de datos puede no ser la misma que es capaz de ofrecer tanto el puerto del PC al que está conectado como el equipo que tenemos conectado, ya sea un disco duro, un smartphone, una tablet entre otros.
Para disfrutar de la mayor velocidad de la que sea capaz de ofrecer el dispositivo, debemos optar por un cable USB-C 3.X Gen 2, cuya velocidad máxima de transferencia de datos es de 10 Gbps. Si esta velocidad se nos queda corta, debemos utilizar un cable USB-C USB4 cuya velocidad máxima de transferencia si sitúa en 40 Gbps.
Para disfrutar de estas velocidades, necesariamente debemos conectar el dispositivo a un puerto del PC que sea compatible con la misma versión de USB, ya que, de lo contrario, se velocidad se verá limitada a la que ofrezca el puerto generando un importante cuello de botella.
Los cables USB-C baratos, salen caros
Lo primero que debemos hacer cuando buscamos un cable USB-C es olvidarnos de los cables baratos. Estos cables aseguran ofrecer velocidades de carga muy elevadas que nunca se cumplen en escenarios reales. Además, generalmente, carecen de protecciones contra sobrevoltaje, sobrecorriente y cortocircuitos.
Los cables USB-C buenos suelen tener el exterior trenzado para ofrecer una mayor durabilidad al uso continuado, chips que gestionan el suministro de energía (especialmente en los que se utilizan para cargar portátiles) y unos acabamos en la zona de los puertos reforzados. Estos cables no son mucho más caros que cualquiera que podamos en encontrar en una tienda de los chinos, y el modelo que os dejamos a continuación es un claro ejemplo, un cable perfecto para cargar móviles, tablets, portátiles y transferir datos.
