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Que el precio de los SSD y la memoria RAM están disparados es un tema recurrente del que llevamos más de un año hablando, y según las previsiones de los expertos seguiremos haciéndolo durante varios años más. El hecho es que, en el mercado de la memoria RAM, ya ha causado que muchas personas opten por ir a por RAM de generación anterior (DDR4) buscando precios más asequibles, pero es que en el mercado del almacenamiento está empezando a suceder algo parecido: muchos usuarios están dejando un poco de lado los SSD y buscando discos duros mecánicos para el almacenamiento masivo en sus PC.
No deja de ser irónico. Hace unos años, antes de la crisis, muchos daban a los discos duros tradicionales por muertos, y lo cierto es que en el mercado de consumo ya prácticamente nadie los utiliza salvo en sistemas DAS o NAS de almacenamiento masivo: quien se compra un PC, normalmente lo hace con un SSD y ya está. Sin embargo, los tiempos cambian, la crisis aprieta y el bolsillo manda, y los precios prohibitivos actuales están forzando a muchos usuarios a dar un paso más allá para poder contar con cierta cantidad de almacenamiento en su PC.
Volver a usar discos duros tradicionales en el PC… ¿es viable en 2026?
En verano os contábamos que un SSD M.2 hoy por hoy tiene un precio por GB 18 veces más alto que el de un disco duro mecánico tradicional, pero de ahí a que tenga sentido volver a los discos duros mecánicos hay un trecho, al menos en mi opinión. Pero el hecho es que cuando hablamos del precio de los SSD, esto no afecta solo a los M.2 o a los PCIe 5.0 de última generación, también afecta a los SSD en formato 2.5″ con interfaz SATA, los primeros que utilizamos en su día hace ya varios lustros. Todo el almacenamiento basado en chips ha subido de precio de forma descontrolada.
Desde luego hay algunas ventajas: un disco duro mecánico es más barato, puede tener mucha más capacidad que un SSD y su esperanza de vida es mucho más amplia. Pero hasta ahí. En cualquier otro ámbito, un SSD es claramente superior: si es M.2 se puede instalar directamente en la placa base, sin ocupar espacio en la caja ni tener cables por medio. Pesa muy poco, consume muy poco y obviamente es muchísimo más rápido que un disco duro tradicional. Ah, y no hace nada de ruido, al contrario que los discos tradicionales mecánicos, claro.
La mayor preocupación para la mayoría sería por supuesto el rendimiento: ¿irá bien un PC, especialmente gaming, sin un SSD hoy en día? La respuesta os la puedo decir sin ningún género de dudas: no, no irá bien. El arranque del propio PC tardará bastante más tiempo, arrancar cualquier aplicación tardará mucho y no hablemos de juegos modernos, que ocupan cientos de GB de espacio. Si eres una persona bien armada de paciencia y sin prisas quizá te dé un poco igual, pero bajo mi punto de vista, hoy en día no es viable funcionar sin SSD. Pero, básicamente, no es como bajar a DDR4 frente a DDR5: volver a un disco duro mecánico tiene una penalización brutal en el rendimiento.
Pero eso no significa que no sea viable volver a usar discos duros mecánicos en 2026. La respuesta lógica, si nos atenemos a los precios, sería un término medio: aunque lo ideal es tener un SSD de alta capacidad y utilizarlo para todo, el término medio que sería el equivalente a volver a la época en la que los SSD se estaban asentando en el mercado sería tener ambas cosas: un SSD de mediana capacidad para el Sistema Operativo, los programas principales y los juegos que más uses, y luego un disco duro mecánico para almacenar todo lo demás.
De hecho, podría haber una solución todavía más práctica e incluso más adaptada a 2026: en lugar de instalar un disco duro mecánico directamente en el PC, podríamos optar por funcionar de forma permanente con un disco duro externo que se conecte al PC mediante USB. Las interfaces USB modernas son muy rápidas y copan sin problema el rendimiento que cualquier disco duro mecánico puede ofrecer, así que a efectos prácticos no estaríamos perdiendo rendimiento, y sería mucho más cómodo y con menos complicaciones.
En cualquier caso, y en lo que a mí respecta, hoy en día debes tener en cuenta una premisa fundamental: si tienes un SSD de alta capacidad, tienes un tesoro. Incluso si es PCIe 3.0. Dale buen mantenimiento, trátalo bien e intenta aguantarlo hasta que los precios vuelvan a ponerse en un nivel razonable. Y si tienes que montarte un nuevo PC desde cero tienes dos opciones: o un SSD de media capacidad complementado con un disco duro mecánico (interno o externo), o te toca invertir y dejarte un buen dinero en un SSD de más capacidad. En tu mano queda.
