Todos conocemos lo que es un disco duro, sin embargo, tiene sus limitaciones, y es por ello que, la tecnología, como siempre, evoluciona intentando eliminar esos problemas, con soluciones mejores que actualmente la mayoría de usuarios tenemos en nuestros ordenadores, como los SSD.
Sin embargo, también hubo proyectos que tenían muy buena pinta, y que acabaron fracasando, por lo que en el día de hoy veremos tanto los que sí consiguieron hacerse un hueco, como los que podían haber sido los sustitutos de los discos duros, y nunca llegaron a nada.
Alternativas al disco duro que triunfaron y fracasaron
Si hay algo que haya conseguido reemplazar al típico disco duro, está claro que es el SSD. Su llegada cambió muchas cosas. Por no tener piezas mecánicas en movimiento en su interior, ofrece velocidades mucho mayores, hace menos ruido y resulta más resistente a los golpes. Hoy resulta difícil pensar en un ordenador nuevo sin algún tipo de SSD, sobre todo si queremos que funcione rápido.
Además, dentro de los SSD, la llegada de las unidades NVMe les dio otro empujón. Los discos conectados mediante PCIe son capaces de alcanzar velocidades que hace unos años parecían imposibles para un almacenamiento de consumo. Y aunque un SSD sigue siendo más caro por terabyte que un HDD, para el uso diario la diferencia de velocidad hace que se merezca mucho. No obstante, el SSD no fue el único que pretendía ocupar ese puesto.
A lo largo de los años fueron apareciendo otras alternativas que por los motivos que fueran no consiguieron despegar. Un buen ejemplo lo constituyen los discos magneto-ópticos. En teoría tenían cosas interesantes y llegaron a usarse en algunos equipos, pero eran caros y nunca consiguieron ser una opción popular frente a los discos duros.
Está también el caso de los MiniDisc. Son muchos los que lo recordarán por la música, pero Sony llegó a intentar llevar este formato al almacenamiento de datos con Hi-MD. El problema es que justo cuando esto empezaba a tener sentido, las memorias flash eran cada vez más pequeñas, rápidas y baratas. Y ahí el MiniDisc no tenía mucho que ofrecer.
Uno de los casos más curiosos puede ser el del almacenamiento holográfico. Se trataba de almacenar una ingente cantidad de datos en un disco mediante la tecnología holográfica. Sonaba muy bien, y durante años se habló de ello como una posible alternativa al almacenamiento tradicional. Hubo incluso productos y prototipos, pero nunca llegó a ser algo habitual.
Y más recientemente, Optane, una tecnología de Intel y Micron que trataba de quedarse a medio camino entre la memoria RAM y el almacenamiento. Tenía características muy interesantes, pero no encontró suficiente mercado y terminó desapareciendo.
Al final, de todos estos intentos, el SSD fue el que realmente cambió las reglas del juego. Lo único que no cambia es que el HDD aún tiene una ventaja importante: cuando lo que buscamos es guardar muchos terabytes gastando lo menos posible, sigue siendo difícil de superar, por lo que es uno de esos dispositivos que fue reemplazado, pero sigue vendiéndose en muchos casos, como en un NAS, por ejemplo.
