¿Cada cuánto tiempo es recomendable cambiar de PC?

Hace poco hablábamos que los componentes antiguos acababan lastrando el consumo de todo nuestro sistema. Esto significa que, tarde o temprano, vamos a tener que cambiar de PC, por mucho que cuidemos de sus componentes internos. En este tutorial, vamos a ver cada cuánto tiempo es recomendable hacerlo y cuáles son las ventajas que nos va a aportar.

Antes de comenzar este artículo, queremos comentar que el concepto de durabilidad en el tiempo, es algo que siempre va a estar íntimamente relacionado con la cantidad de dinero que podamos gastarnos a la hora de cambiar de PC. Está claro que, si un usuario no posee trabajo, un sueldo medio digno o tiene muchas cargas familiares, va a intentar alargar la vida operativa de sus componentes, mucho más que un usuario en la situación contraria. Por tanto, ni nuestro artículo ha de tomarse como una incitación al gasto ni nada similar. Está basado en las experiencias propias y la del resto de usuarios con los que tenemos contactos.

Dicho esto, también queremos hacer una diferenciación. No es lo mismo que el sistema que se quiere sustituir sea empleado en actividades de oficina sencillas, a que se emplee para realizar tareas muy pesadas. En ambos casos, la durabilidad en el tiempo es muy diferente, así como el rendimiento que se puede considerar aceptable para que el equipo realice correctamente su cometido habitual. Como norma, los equipos destinados a realizar tareas sencillas pueden resistir mucho más tiempo antes que tener que cambiar de PC. Y viceversa, obviamente. Esto se debe a que los componentes del primer caso se desgastarán mucho menos que los componentes del segundo PC.

Cambiar de PC se puede hacer de golpe o por componentes

El tiempo medio que puede transcurrir para que el usuario de un ordenador destinado a realizar actividades sencillas con él, decida que ha de cambiar de PC suele oscilar entre los 7 y los 10 años. En este tiempo, es muy probable que salgan nuevos sistemas operativos que requieran procesadores más potentes para funcionar, consuman más memoria RAM o, los programas que usa de manera habitual, se hayan quedado tan anticuados, que ejecutarlos se convierta en un suplicio para el usuario.

Por otro lado, el tiempo medio que transcurre desde que el usuario que necesita un ordenador potente para realizar sus trabajos, decide que es el momento de cambiar de PC, suele ser mucho más breve. Lo habitual es que este tiempo no supere los 5 años. Algo que, por otro lado, es lógico, dado que en ese tiempo se suelen haber dado importantes cambios en la arquitectura de estos. Puede haber salido una nueva plataforma, mejores memorias RAM, mejores sistemas de almacenamiento.

Aunque, la realidad, es que la mayoría de usuarios no suelen optar por cambiar de PC de una vez. La mayoría, lo que solemos hacer, es ir cambiando componentes poco a poco, de manera que el equipo mantenga un nivel de rendimiento aceptable en el tiempo, y nunca llegue a quedarse obsoleto. Obviamente, de esta manera, el rendimiento general del equipo nunca llegará a ser malo. Por ejemplo, todavía podemos jugar con un procesador Intel Core i7-2600 con un nivel de rendimiento bastante aceptable. Sí, es verdad que no es un procesador que recomendaríamos para jugar a resolución 4K un juego moderno, pero para una resolución Full HD, es un procesador más que suficiente.

Las ventajas que representa disponer de un ordenador moderno por completo suelen ser varias:

  • Mayor rendimiento en operaciones de cómputo.
  • Mayor rendimiento gráfico.
  • Si se elige bien, menor sonoridad y temperatura.
  • Menor consumo de los componentes instalados.
  • Mayor compatibilidad de los componentes con el sistema operativo y con los programas.