Aunque desde luego configurar un RAID de discos duros es más seguro y fiable por hardware, puede darse la situación de que por el motivo que sea necesites hacerlo por software. Así pues, vamos a enseñarte cómo configurar un RAID de discos en Windows 10 y 11, sin necesidad de herramientas ni software adicional para que puedas trabajar con respaldo y tranquilo de que no vas a perder fácilmente toda la información que guardas en el PC.
Contar con un RAID de discos duros o SSD en el PC es algo altamente recomendable para usuarios que no quieren arriesgarse a que el dispositivo de almacenamiento se estropee y perder información. No obstante, también debes ser consciente de que existen diferentes tipos de RAID y, en todo caso, vas a necesitar cierta cantidad de discos duros para poder llevarla a cabo, algo que requiere una inversión inicial de dinero porque, resumiendo mucho, el sistema de respaldo debe componerse de unidades dobles que van almacenando todo lo que añadimos para crear copias perfectas.
De todos modos, nosotros vamos a contarte la manera de hacerlo más sencilla, menos costosa, y prácticamente igual de operativa pero, eso sí, circunscrita a un ámbito como puede ser el personal donde las necesidades de respaldo, e incluso legales de almacenamiento de información sensible, deben cumplir ciertas condiciones. Así que si quieres dar el salto al mundo de las unidades RAID, mira todo lo que te tenemos que contar.
Cómo crear un RAID de discos en Windows
Lógicamente, para configurar un RAID en Windows primero necesitaremos tener 1+2 discos duros o SSD: el primero, con el sistema operativo ya instalado, y luego otros dos que son los que usaremos para crear el volumen RAID que deben ser del mismo tamaño y estar vacíos y que es donde se producirá el volcado y respaldo de todo lo que guardemos en uno de ellos. Asumimos que este paso previo ya lo tenéis claro, así que pasamos a la configuración que debéis poner en marcha.
Elimina volúmenes para preparar los discos
El primer paso que debemos realizar es eliminar los volúmenes que puedan tener creados los discos duros que vamos a usar para configurar el RAID, ya que de lo contrario la herramienta de Windows no funcionará. Para ello, hemos de abrir el administrador de discos simplemente pulsando con el botón derecho sobre el botón de inicio y seleccionando «Administrador de discos», o escribiéndolo en la barra de búsqueda.
Una vez dentro del administrador de discos, debemos fijarnos que en la zona superior aparecen listados los discos, pero que no salgan en la zona inferior o que salgan con espacio sin asignar. De lo contrario, deberemos (en la parte de abajo) hacer clic con el botón derecho y seleccionar «Eliminar volumen» en todos ellos para eliminar todo su contenido que los discos se queden como nuevos, sin formato alguno.
Cómo crear un volumen RAID en Windows
Una vez realizados los pasos previos y con las dos unidades ya preparadas, ahora debemos acceder a la herramienta «Administrar espacios de almacenamiento», a la cual podemos entrar a través del Panel de Control de Windows, o bien escribiéndolo en la barra de búsqueda tal y como os mostramos justo en el ejemplo de aquí debajo. Os aparecerá una ventana parecida a la que podéis ver justo aquí debajo.
Una vez dentro, pulsamos sobre «Crear un nuevo grupo y espacios de almacenamiento» para que el ordenador comience a reconocer el sistema RAID que queremos poner en marcha y que estará compuesto por las dos unidades que hemos preparado en los pasos anteriores.
A continuación, nos saldrá un asistente en el que tendremos que seleccionar los discos que queremos utilizar. Recordad que deben ser de igual tamaño preferentemente, aunque no pasa nada si son de tamaños diferentes pero en ese caso, la capacidad del volumen dependerá del tamaño del más pequeño. Es decir, que si instalamos dos unidades, una de 2TB y otra de 1TB, estaremos desperdiciando 1TB por lo que os recomendamos que en la medida de lo posible, pongáis modelos iguales.
Simplemente seleccionamos los discos que queremos usar y le damos a «Crear espacio». Saldrá una barra de progreso indicándonos que Windows está configurando el espacio de almacenamiento, y cuando termine aparecerá una nueva ventana que nos pedirá varios datos como los que podéis ver justo aquí debajo: nombre que queremos poner, la letra de la unidad, el sistema de archivos e incluso el tipo de resiliencia que llama. La capacidad es importante también pero os lo explicamos en detalle más abajo.
Una vez que hemos llegado a este punto en la instalación de un sistema RAID con la herramienta de Windows debemos tener en cuenta los siguientes datos:
- Nombre: el nombre que quieras darle al volumen.
- Letra de unidad: la letra que quieras asignarle.
- Sistema de archivos: lo normal es seleccionar NTFS que es el que mejor funciona en Windows.
- Tipo de resiliencia: es el tipo de RAID.
- Simple es equivalente a JBOD y no tiene protección, solo sumará ambos discos en el mismo volumen.
- Two-way mirror es equivalente a RAID 1
- Three-way mirror (en el caso de que haya 3 o más discos en el RAID) es el equivalente a RAID 5.
- En tamaño, simplemente seleccionamos el tamaño máximo.
Hecho esto, pulsamos sobre Crear espacio de almacenamiento y ya tendremos listo el volumen, tal y como podéis ver en la captura que os dejamos aquí debajo, donde podéis ver indicadores de espacio ocupado y libre, etc.
A partir de aquí lo que debes tener en cuenta es que un RAID por software requiere el software para funcionar, a diferencia de los RAID por hardware. Esto significa que podrías tener problemas si decides formatear el equipo, ya que tendrías que volver a crear el RAID (de todos modos, si formateas el equipo ya cuentas con que vas a perder los datos, pero si has hecho el RAID en discos que no son el de sistema, tendrás que reconfigurarlo para no perder los datos).
Aplicaciones para crear un RAID
Como hemos visto en el apartado anterior, el método que Windows nos ofrece de forma nativa para crear RAID es más que suficiente para la mayoría de los usuarios con necesidades básicas, sin embargo, no es la única opción. Dependiendo de la compatibilidad de nuestra placa base con el fabricante del procesador, tendremos que utiliza una u otra aplicación.
- Placa base de Intel. Los chipsets de las series H, X y Z de Intel son compatibles con Intel Rapid Storage Technology (IRST) y permite crear diferentes tipos de RAID desde la placa base y utilizando esta aplicación que podemos descargar desde su página web.
- Placa base de AMD. Las placas base compatibles con RAID de AMD, con las series X y B, cuenta con la tecnología RAIDXpert2, configurable a través de la placa base y con la correspondiente aplicación. Podemos descargar esta aplicación desde la web de AMD o a través de la Microsoft Store desde este enlace.
Dependiendo de la placa base y su compatibilidad, debemos realizar un proceso u otro desde la UEFI para preparar el equipo antes de ejecutar la aplicación del fabricante del procesador. Si no tenemos muy claro cómo hacer el proceso, podemos consultar la documentación asociada a la aplicación.
¿Es seguro configurar un RAID en Windows?
Hay algunos factores que debes tener en cuenta antes de lanzarte a configurar un RAID de discos bajo sistema operativo Windows; tal y como te hemos comentado, estamos haciendo un RAID de discos de almacenamiento aparte de lo que tengas para el sistema operativo, y cuya configuración depende íntegramente del sistema operativo, lo que significa que si tienes algún problema precisamente con la unidad que alberga el sistema operativo, te verás en serios problemas.
El configurar un RAID de discos en Windows 10 y 11 solo se lo recomendaríamos a usuarios que ya tengan un RAID configurado en el dispositivo de almacenamiento de sistema, de manera que aunque se estropee también algún disco de sistema, siempre podrá recuperar el volumen gracias a, precisamente, el tener configurado ahí un RAID que hace un respaldo continuo de cada nuevo archivo que eliminamos, modificamos o creamos.
Para todo lo demás, recomendaríamos una configuración por hardware que no dependa del software, ya que podrá funcionar de forma independiente y no habría ningún problema ni tan siquiera cambiando el disco de sistema. Lo ideal para estos casos es, de hecho, contar con un NAS o DAS que nos permita configurar cualquier número de unidades de disco en RAID pero ese es un paso más que lo mismo no queréis dar porque, en la mayoría de los casos, hacerlo por hardware supone un desembolso extra de dinero que lo mismo no queréis destinar a estas tareas (aunque ya os avanzamos que vuestra tranquilidad hay veces que no tiene precio).
Por si tenéis la duda: bajo Windows 10 no se puede hacer RAID con la unidad de almacenamiento en la que está instalado el sistema operativo, motivo por el que desde el principio os hemos hablado de que es necesario tener dos discos aparte para hacerlo. Si quisieras tener un RAID en la unidad en la que tienes el sistema operativo, habría que hacerlo ANTES de instalarlo, y tendría que ser o bien mediante hardware o bien utilizando la utilidad que prácticamente cualquier BIOS de la placa base tiene para ello. Tras establecer el volumen RAID, entonces podrías instalar ya ahí el sistema operativo.
Tipos de RAID
Normalmente, las placas base nativamente ofrecen soporte para configuraciones RAID 0 y RAID 1. Estas se consideran básicas y se pueden hacer sin mayores problemas. Como hemos comentado más arriba, las placas tanto de Intel como de AMD son compatibles con RAID superiores llegando hasta el nivel 6 o incluso superiores dependiendo del chipset.
RAID 0
La configuración RAID 0, explicado de manera sencilla, combina dos o más unidades de almacenamiento como si fueran una sola. Esto lo que permite es «sumar» las velocidades de transferencia de las unidades con una ligera perdida de velocidad, que suele rondar el 10%. Actualmente, es muy poco frecuente, ya que está más pensada para combinar discos duros mecánicos, que son bastante lentos y no tiene sentido en unidades SSD.
RAID 1
Seguidamente, tenemos la configuración RAID 1, que esencialmente duplica los datos en las dos unidades, hace un espejado de los mismos. Aquí se requiere de dos unidades de almacenamiento de la misma capacidad para almacenar los datos. Todos los datos se escriben en las dos unidades, así si una falla, se puede recuperar la información.
RAID 5
RAID 5 es un sistema que busca especialmente la seguridad de los datos almacenados. El inconveniente de este sistema es que requiere de al menos tres unidades de almacenamiento de la misma capacidad. Lo que se hace en esta configuración es distribuir los datos correlativamente en todas las unidades. Adicionalmente, se calcula la información de paridad de los datos almacenados. Si una unidad falla, los datos se pueden recuperar gracias a la paridad de los datos.
RAID 6
RAID 6 es una ampliación de RAID 5 donde se añade una nueva unidad con la misma capacidad y funciona de igual forma: distribuyendo los datos de forma correlativa entre todas las unidades.
Existen otras muchas configuraciones RAID, pero no suelen soportarse por las placas base comerciales. Para estas se requiere hardware especializado que encarece bastante la configuración. Además, estas configuraciones avanzadas pueden ser complejas de desarrollar.
Si lo que buscas es crear un sistema RAID más avanzado…
Como bien habéis visto a lo largo de este tutorial es posible crear un sistema RAID de forma sencilla en Windows, todo esto se puede hacer con un par de discos pero obviamente el problema estaría en si lo que buscáis es tener uno que resulte un poco más avanzado. En este aspecto realmente nos referimos a que pueda tener una mayor capacidad de almacenamiento así como protección, al final el hecho de hacerlo con solo dos unidades de almacenamiento hace que puedan llegar a quedarse bastante cortas si tan solo tenéis dos que tengan como mucho 1 TB.
Obviamente en estos casos eliminaríamos de la ecuación los modelos de 2 TB o incluso 4 TB ya que son realmente caros, sobre todo los M.2, y utilizarlos para un sistema de este tipo puede ser un malgasto de dinero cuando se puede hacer con discos duros tradicionales y así evitar gastar demasiado dinero a la vez que ganamos espacio adicional. Pero en el caso de que necesitéis un sistema que además de tener una capacidad superior también ofrezca una mayor velocidad seguramente os encontraréis con el problema de que las placas base normales tan solo ofrecen capacidad para 1, 2 o 4 unidades PCIe de este tipo.
Esto implica que como máximo vais a tener 16 TB de almacenamiento en caso de que incorporéis todas las necesarias para ello de 4 TB, pero hay otras formas de aumentar la capacidad de almacenamiento sin tener que invertir en lo que cuestan los modelos de 4 TB. En este caso os estamos hablando de las tarjetas de expansión que permiten conectar varias unidades SSD M.2 adicionales, este tipo de componentes también tienen versiones especializadas para crear sistemas RAID que ofrecen ventajas adicionales como protecciones y demás, por lo que es algo bastante recomendable para quienes quieren crear uno.
Qué unidades de almacenamiento elegir para crear un RAID en Windows
Tal y como hemos comentado anteriormente la mejor solución por la que podéis optar a la hora de crear un sistema RAID son directamente las unidades de almacenamiento que tienen unas capacidades más altas pero sin precios que resulten excesivamente caros, por este motivo la gran mayoría de los sistemas que funcionan para almacenar datos de esta forma hacen uso de discos duros. En general es una configuración más sencilla y duradera mientras que además elimina las preocupaciones que pueden causar el sobrecalentamiento de los componentes, una de las ventajas que tienen los HDD está en que operan con temperaturas más bajas que los SSD.
Por otra parte si queréis incorporar unidades SSD nada os lo impide, incluso si buscáis crear un RAID a base de unidades M.2 podéis optar por escoger alguna que otra tarjeta de expansión que permita conectar más unidades PCIe, aunque muchas veces esto implica tener que utilizar la ranura PCIe x16 que es en la que suele ir la tarjeta gráfica, por lo que al final la decisión depende de para qué necesitáis realmente el ordenador.
