El número de periféricos que conectamos por USB a nuestros ordenadores cada vez es mayor. Pero no solo periféricos, ya que también dispositivos de telefonía o incluso cámaras fotográficas utilizan este conector. Todos ellos necesitan que nuestros puertos USB funcionen a la perfección cuando les conectemos cualquier dispositivo, y ello implica que sean capaces de proporcionar la tensión y la intensidad que estos requieren. En este artículo os vamos a dar una serie de consejos para que podáis comprobar si un puerto USB del PC funciona o no como debe.
Dos son las funciones que realiza el puerto USB de nuestras cajas y placas base. Por un lado, está la de dar servicio de datos a los periféricos que conectamos a nuestro PC, pero, por otro lado, está también la función de alimentar energéticamente a estos periféricos. Para cualquiera de estas dos funciones, se necesita que el puerto sea capaz de proporcionar la alimentación correcta que necesita el periférico para funcionar. Y para ello, es necesario saber qué voltaje es capaz de suministrar cada uno de los USB de nuestro equipo.
Conocer este dato del voltaje es esencial para evitar que, en caso de que haya un malfuncionamiento por culpa de un exceso de energía, todo lo que conectemos termine tostado, lo que incluye unidades de almacenamiento o cualquier otro periférico que necesite de alimentación (la justa) para funcionar. Así que este dato y el estado del propio puerto se convierten en un problema real cuando sospechamos que algo no va bien.
Vamos a ver qué elementos y técnicas podemos utilizar para comprobar que un puerto USB está funcionando correctamente y que no se producen interferencias durante la transmisión de datos, ni subidas o bajas en la intensidad de la energía que proporcionan y que puede ser fuente de errores a la hora de que un periférico rinda como diseño el fabricante. Así que todo eso importante ocurre en esos puertos que utilizas prácticamente a diario.
La manera más sencilla de saber si un puerto USB no funciona
Si no quieres utilizar ningún programa ni comprar un accesorio para comprobarlo, hay una forma muy fácil que todos tenemos por casa. Coge tu cargador de móvil que utilizas a diario y sabes que funciona y conéctalo directamente en el puerto que tienes dudas, si el móvil comienza a cargar, es que ese USB funciona correctamente y, por tanto, no hay ningún problema en él. Si, por el contrario, tu teléfono no ofrece ninguna reacción, tengo malas noticias, ya sabes lo que pasa. Ese puerto no estaría ofreciendo energía y en consecuencia nada de lo que conectes ahí acabaría funcionando.
Ahora bien, esto solo te indica que ese puerto está suministrando energía, por lo que podemos descartar que se haya soltado una conexión o cable de él, pero no quiere decir que funcione al 100%, es decir, podría estar fallando y dándonos menor voltaje y potencia de la que debería. Para ello, un sistema como los que vamos a ver ahora, donde podamos medir eso, sería mejor. Pero como manera sencilla de comprobar por qué un ratón no nos funciona y saber si es por el propio periférico o por el puerto, sirve.
Mediante un voltímetro USB
Como su nombre indica, un voltímetro USB es un dispositivo que se conecta entre el puerto USB y un dispositivo. Al hacerlo, es capaz de medir la tensión de salida del puerto USB en cuestión al que se ha conectado. De esta manera, sabremos inmediatamente si el puerto está suministrando la alimentación que necesita el dispositivo para poder funcionar o si lo está haciendo de manera insuficiente o superando esa cantidad. Lo que, como os hemos indicado, no sería una buena señal.
Voltímetros USB hay de muchos tipos en el mercado. Desde los más sencillos, que solo muestran el voltaje. Hasta los más completos, como el de la imagen que tenéis justo encima, que es capaz de mostrar muchos más datos, como el amperaje y la potencia que está consumiendo este dispositivo prácticamente en tiempo real.
Mediante un programa de terceros
Hay programas que pueden darnos muchos datos sobre el funcionamiento correcto de los USB de nuestro sistema. Uno de los mejores es USBDeview. Este programa, no solo nos mostrará una cantidad ingente de datos sobre los puertos USB en uso en nuestro equipo, sino que va más allá con otros aspectos que siempre está bien conocer de las tripas del propio puerto.
Para usar este programa, lo primero que haremos es dirigirnos hacia la página de descarga de Nirsoft y descargar este programa. Es un programa completamente gratuito, así que no os costará nada, y con él podréis tener una idea bastante clara de cómo están trabajando vuestros puertos USB en el ordenador.
El archivo que nos habremos descargado estará comprimido. Al descomprimirlo, encontraremos varios archivos, pero el ejecutable es el que se llama USBDeview, con un icono típico que representa a los conectores USB, como el que podéis ver en la imagen que os dejamos justo aquí debajo.
No tenemos más que hacer doble clic sobre ese icono para que se comience a ejecutar el programa. Al hacerlo, lo que vamos a ver es una lista de los puertos USB que están funcionando en ese momento. Así como un histórico de los puertos USB que se han usado recientemente en el sistema. Por último, también nos dirá qué tipo de dispositivo lo ha usado, para que tengas toda la información relevante en tu mano.
La cantidad de datos que nos ofrece el programa puede resultar apabullante para cualquier usuario. Pero el dato que a nosotros nos interesa más del programa, para este tutorial, se encuentra en la parte derecha de la captura que tenéis justo aquí debajo. La información que aparece derallada en las últimas columnas de la parte derecha, que es la que proporciona el ID del dispositivo conectado.
Como podéis ver, hay una columna que muestra el consumo de los dispositivos USB que tenemos conectados en ese momento. Aunque también hay otra manera de acceder a toda esta información. Si hacemos doble clic sobre cualquier dispositivo conectado, se abrirá la siguiente ventana con toda la información relevante que os puede servir para prácticamente cualquier cosa: desde para conocer cuánta energía necesita para funcionar. hasta el tipo de estándar USB en el que mejores resultados de rendimiento nos puede proporcionar.
Esta ventana corresponde a un pendrive USB que hemos conectado al PC. Si os fijáis donde está situado el puntero del ratón, aparece reflejado el consumo del dispositivo. Algo que se repite en el caso del teclado del PC.
Y en el caso del ratón.
Es por esto que USBDeview nos permite saber que el puerto USB está funcionando de la manera correcta. Dado que, al conocer el consumo del dispositivo, podremos saber este aspecto del puerto. Y, como habéis podido ver en las anteriores imágenes, cada dispositivo consume una cantidad de energía bien diferente de la del resto.
¿Qué hacer si un puerto USB no funciona correctamente?
Es posible que, por el motivo que sea, alguno de los puertos USB del PC no funcione adecuadamente: conector o cable dañado, controladora que funciona mal, etc. Si es tu caso, lo primero que deberías intentar hacer es reinstalar los drivers USB de la placa base desde el administrador de dispositivos de Windows para ver si era un problema de la controladora, ya que en muchos casos así podrás solucionarlo.
Además, también debemos acceder a las opciones de energía de Windows. Windows nos ofrece diferentes planes de energía, planes enfocados a sacarle el máximo rendimiento al equipo, optimizar la duración de la batería o establecer con consumo y potencia equilibrado. En plan Economizador, Windows desactiva la corriente de los puertos USB para así evitar gastar energía y prolongar la vida de la batería.
Si los puertos no llevan energía, por mucho que conectemos cualquier dispositivo, no vamos a hacerlo funcionar por este simple motivo. Si cambiamos el plan de energía a Equilibrado y los puertos USB vuelven a funcionar, ya sabemos el motivo por el que estos no funcionaban y lo único que debemos hacer, si queremos utilizar los puertos USB en el plan Economizador, es activar la energía en los puertos.
Si el problema es físico (conector dañado), entonces no hay una solución que podamos considerar como «buena», y lo mejor es que dejes de utilizar ese puerto ya que los temas de soldadura, y más si es en la placa base, son tremendamente delicados. Si te quedas sin puertos USB, siempre puedes comprar un hub para paliarlo y así añadir un buen puñado de ellos por bastante poco dinero, o bien siempre tienes tarjetas de expansión que añaden más puertos USB al sistema y que, dicho sea de paso, permiten añadir puertos USB 3.0 a placas base que no los tienen de fábrica.
Asegúrate de comprobar que está conectado como debería
En caso de que el puerto USB que estés intentando utilizar y que no funciona proviene de la caja del PC, hay algo que debes mirar para conocer si el problema está realmente en este mismo, ya que puede ser que la raíz del fallo se encuentre en un montaje mal hecho dentro del ordenador al no conectar los cables en los lugares que deberían estar. Las placas base ofrecen una serie de conectores que permiten instalar un cable procedente de la caja para activar los puertos USB que están en la misma, esto puede causar que si no está conectado obviamente el puerto que queramos utilizar no esté cumpliendo su función directamente.
Si vuestra caja permite conectar varios USB, debéis aseguraros de que la placa base es completamente compatible con esto ya que hay algunas con menos conectores para este tipo de puertos, un ejemplo es la combinación de una placa base B650 AORUS ELITE AX V2 de Gigabyte con una caja Corsair 6500D Airflow. La caja cuenta con un total de cuatro puertos USB que están divididos en dos cables, pero la placa base tan solo acepta uno de estos dos cables para USB Tipo A, mientras que también ofrece otro para USB Tipo C. Esto implica que podremos conectar únicamente dos de los cuatro USB Tipo A que ofrece la caja junto con el USB-C.
Obviamente en este punto cabe recalcar que si el puerto USB no funciona puede tener que ver con el hecho de que el cable está en mal estado, no siempre implica que esté mal conectado o que directamente ni siquiera lo esté, pero es algo que deberíais comprobar en caso de estar utilizando los de la caja, para aseguraros de que el problema no está en este aspecto.
Diferenciar fallos de datos frente a fallos de alimentación
La llegada del USB supuso un buen salto tecnológico, pero también supone una mayor complejidad técnica que puede confundir a muchos usuarios. Precisamente hablamos de saber diferenciar entre la transferencia de datos y el suministro de energía. De hecho, es muy normal encontrarnos con un puerto que transmite datos a una gran velocidad, pero que es totalmente inerte cuando intentamos cargar un simple smartphone o dar corriente a un monitor externo. Esta disonancia entre funciones se debe al protocolo Power Delivery, que, junto a la transmisión de datos, viaja por hilos y controladores distintos dentro del mismo conector. Por lo que identificar cuál de los dos está fallando nos dejará saber si el problema está en el software, en el cable o en el hardware de la placa base.
Un fallo de alimentación se suele manifestar cuando el dispositivo sí que se reconoce por el sistema operativo, pero no recibe carga alguna, o bien muestra el mensaje de «carga lenta». Para diagnosticarlo, hemos de entender que el protocolo PD realiza una «negociación» inteligente entre el cargador y el dispositivo. Si el chip controlador de energía de la placa base está dañado, o si el cable no tiene el chip E-Marker para altas potencias, la carga fallará. Aunque el puerto esté perfectamente habilitado para mover datos. Pero si es un fallo exclusivo de datos, se suele mostrar una degradación de las pistas de alta velocidad o a un conflicto en el control del host USB en el Administrador de dispositivos.
Para diferenciar bien estos fallos, la prueba consiste en utilizar un voltímetro USB-C, que hemos explicado más arriba, o revisar los perfiles de energía en el firmware de la placa. Si el puerto es capaz de cargar otros dispositivos de menos consumo, pero falla con los de más vatios, el culpable será probablemente el circuito de entrega de energía dedicado al USB. Un puerto que solo transmite datos es, a la hora de la verdad, un puerto que funciona a medias y puede perjudicar nuestra productividad si también dependemos de cargar dispositivos.
Cómo añadir más puertos USB a un PC
Si un puerto USB de nuestro ordenador no funciona, dependiendo de qué tipo de PC podemos optar por una solución u otra. Si hablamos de un equipo portátil, la cosa se complica bastante, ya que estos no suelen ofrecer un gran número de puertos USB. Si tiene más de un puerto USB y uno de estos deja de funcionar, podemos comprar un HUB para ampliar el número de puertos USB del portátil, siempre y cuando tengamos en cuenta que el ancho de banda que ofrezca ese puerto se repartirá entre todos los dispositivos que tengamos conectados, por lo que, si queremos conectar un disco duro para transferir datos, lo mejor es conectarlo directamente al puerto USB sin utilizar ningún tipo de HUB.
En un ordenador de sobremesa, no vamos a tener ese problema. Si bien es cierto que también podemos utilizar un HUB para ampliar el número de puertos USB, la mejor opción es utilizar una tarjeta PCIe para añadir nuevos puertos USB al equipo, siempre y cuando tengamos un slot libre para conectarla a la placa base. De esta forma, no vamos a tener los problemas de cuello de botella que se pueden generar con un HUB. Además, no vamos a tener ningún cable colgando por el equipo, por lo que todo son ventajas.
El modelo que os mostramos a continuación permite añadir hasta 4 puertos USB tipo A 3.0 a través de la ranura PCIe.
Si queremos añadir puertos USB, también podemos utilizar una tarjeta PCIe como la que os mostramos a continuación, que añade hasta 2 puertos USB tipo C 3.2 Gen 2.
Si no tenemos una ranura PCIe donde colocarla, no tendremos más remedio que utilizar la misma solución que en un equipo portátil, es decir, un HUB de toda la vida.
Cómo saber si el problema está en el cable USB y no en el puerto
Si al conectar un dispositivo al ordenador dejara de funcionar, lo normal sería pensar que el puerto USB está estropeado. Sin embargo muchas veces el culpable es el cable. Es algo que usamos y doblamos constantemente y por eso se desgasta antes de lo que parece.
La manera más fácil de comprobarlo es cambiando solo el cable y dejando todo lo demás como está. Eso quiere decir que uses el mismo puerto USB y el mismo dispositivo, pero con otro cable que sepas que funciona correctamente. Si de pronto todo vuelve a la normalidad, tú ya sabes dónde estaba el problema.
También puedes hacer la prueba al contrario. Conecta el cable que sospechas que está mal a otro dispositivo que pueda usarlo. Si falla de nuevo, lo más seguro es que ese cable ya haya llegado al final de su vida útil.
Otro síntoma muy común es que el dispositivo solo funciona si colocas el cable en una posición determinada. Si tienes que moverlo, girarlo o hacer un poco de fuerza para que el ordenador lo reconozca, es casi siempre porque alguno de los cables internos está roto o haciendo mal contacto. En ese caso no merece la pena que sigamos usándolo, porque el problema irá a peor con el tiempo.
Es importante fijarse también en el estado exterior. Si el cable está cortado, doblado en exceso cerca de los conectores, agrietado o levantado en el recubrimiento, no haría falta decir que es posible que sea el culpable. Aunque de vez en cuando siga en funcionamiento, es cuestión de tiempo antes de que deje de funcionar por completo.
Por último, hay que tener en cuenta que no todos los cables USB tienen la misma función. Algunos sirven solo para cargar dispositivos y no pueden transmitir datos. Si conectas tu móvil al ordenador y este únicamente se carga, pero Windows no reconoce el móvil, puede deberse a que no sea un problema del puerto, sino que estés utilizando un cable de carga en lugar de uno compatible con transferencia de datos. Antes de pensar en una avería, merece la pena comprobar este detalle que es mucho más habitual de lo que parece.
