Resulta prácticamente imposible acercarse a DragonSword: Awakening sin pensar en Genshin Impact. La dirección artística, el diseño de los personajes, los paisajes de colores intensos y la propia estructura del mundo hacen que la comparación aparezca desde los primeros minutos. También encontramos parte de esa sensación de libertad y descubrimiento que Nintendo popularizó con The Legend of Zelda: Breath of the Wild, aunque aquí todo gira alrededor de un sistema de combate mucho más orientado a los equipos, los cambios de personaje y las combinaciones de estados alterados.
Sin embargo, reducir el juego de Hound13 a la etiqueta de «otro Genshin» sería quedarse solamente con su apariencia. DragonSword: Awakening llega a PC como un RPG de acción de pago, centrado principalmente en la experiencia para un jugador y sin el sistema gacha que cabría esperar al ver su diseño. Todos los héroes y el contenido principal pueden obtenerse jugando, sin micropagos adicionales, aunque el estudio sí contempla posibles contenidos descargables, como conjuntos de ropa o determinados familiares.
Este planteamiento tiene especial importancia porque el proyecto no nació exactamente como el juego que ahora llega a Steam. DragonSword se publicó inicialmente en Corea como un título con estructura de servicio, pero Hound13 decidió preparar una nueva versión para PC, autoeditada y transformada en un juego premium. No se trata únicamente de trasladar la aplicación original a Steam: el estudio ha revisado controles, interfaz, estructura de progresión y diferentes elementos que todavía dejaban ver demasiado su origen móvil.
Para las pruebas hemos utilizado un equipo formado por un AMD Ryzen 9 7950X3D, una NVIDIA GeForce RTX 5080 y 64 GB de memoria RAM. Es una configuración muy superior a los requisitos recomendados, establecidos en un Intel Core i7-9700F, una GeForce RTX 3060 y 16 GB de RAM, por lo que nuestras conclusiones sobre el rendimiento deben entenderse dentro de un ordenador de gama muy alta.
Historia: un joven mercenario ante el despertar del dragón
La historia nos lleva hasta Orbis, descrito como el primer reino construido por la humanidad. El protagonista es Lute, un joven que viaja hacia este territorio y termina involucrado casi por accidente en las aventuras de Johnny, un mercenario, y Castella, una elfa interesada en la arqueología. Lo que comienza como un viaje aparentemente modesto no tarda en convertirse en algo mucho mayor, con el futuro del continente y el regreso de una antigua amenaza en juego.
Sesenta años antes de los acontecimientos del juego, un dragón llevó Orbis al borde de la destrucción. Seis héroes consiguieron detenerlo y pasaron a formar parte de la historia del continente, pero la aparición de un nuevo dragón obliga a Lute y a sus compañeros a seguir sus pasos, descubrir qué ocurrió realmente y hacer frente a un peligro que muchos habitantes consideraban ya enterrado.
Es un punto de partida bastante clásico y DragonSword: Awakening tampoco intenta disimularlo. Tenemos a un protagonista joven, una amenaza legendaria, antiguos héroes desaparecidos y un grupo de personajes que se va formando alrededor de una misión cada vez más importante. Las primeras horas recurren a bastantes tópicos del JRPG y de la fantasía de estética anime, tanto al presentar a sus personajes como al introducir los conflictos que mueven la aventura.
Esto hace que su historia tarde un poco en encontrar un ritmo propio. El comienzo está cargado de presentaciones, tutoriales y conversaciones que deben explicar el mundo, sus facciones y las relaciones entre los protagonistas. No es una narrativa especialmente sorprendente durante este tramo, y quienes hayan jugado a otros RPG asiáticos reconocerán rápidamente muchos de sus recursos.
Donde funciona mejor es en el grupo. El juego concede bastante importancia a los compañeros y aprovecha las misiones principales y secundarias para desarrollar sus personalidades. No todos tienen la misma profundidad, y algunos encajan en arquetipos demasiado reconocibles, pero la variedad del reparto ayuda a que los desplazamientos por Orbis y las escenas intermedias sean más entretenidos.
También se agradece que el mundo no se limite a servir como un escenario para colocar enemigos y cofres. Los habitantes tienen pequeños problemas, aparecen historias relacionadas con distintas regiones y existen misiones dedicadas tanto a los héroes jugables como a personajes secundarios. Según Hound13, la versión completa incluye ocho capítulos principales, además de encargos para héroes y habitantes de Orbis; la demo pública solamente mostraba el primer capítulo, aproximadamente un 5 % del contenido total.
Sin entrar en spoilers, la trama mejora a medida que amplía su escala y empieza a profundizar en el legado de los seis héroes. No abandona del todo su tono ligero ni sus convenciones de fantasía, pero sí consigue que la búsqueda tenga algo más de peso que la simple excusa de recorrer el mapa. Aun así, la historia no es necesariamente el motivo principal por el que seguir jugando. El verdadero motor de DragonSword: Awakening es la combinación entre exploración, progresión y combate.
Jugabilidad: explorar Orbis con un equipo de héroes
DragonSword: Awakening es un RPG de acción en tercera persona que apuesta por un gran mundo abierto repleto de actividades secundarias, secretos y zonas opcionales. Desde los primeros minutos queda claro que la exploración es uno de los pilares de la experiencia. El mapa está lleno de caminos alternativos, cuevas, puzles, campamentos enemigos, materiales para recoger y cofres escondidos que invitan constantemente a desviarse de la misión principal.
La sensación de descubrimiento funciona muy bien. Es raro avanzar varios minutos sin encontrar una nueva mazmorra, un desafío opcional o alguna misión secundaria. Además de combatir, también podremos cocinar, recoger recursos, ayudar a los habitantes de Orbis o conseguir nuevos familiares que nos acompañarán durante la aventura. Ninguna de estas actividades resulta especialmente innovadora, pero juntas consiguen que el mundo siempre tenga algo que ofrecer.
La interfaz es, con diferencia, el aspecto que menos nos ha convencido, ya que sigue mostrando demasiadas huellas de su origen como juego para móviles. Los menús están excesivamente recargados de iconos, notificaciones y sistemas de progresión, hasta el punto de resultar algo abrumadores durante las primeras horas. Esa herencia también aparece en detalles más llamativos, como los tres botones superpuestos que siguen apareciendo durante algunas escenas de vídeo y que recuerdan claramente a una interfaz táctil.
El comienzo tampoco ayuda. El juego dedica demasiado tiempo a explicar mecánicas muy básicas mediante tutoriales y ventanas emergentes, mientras que otras funciones bastante más importantes apenas reciben unas pocas indicaciones. A ello se suma una traducción que todavía necesita una revisión, con textos en inglés como el «Press Start» de la pantalla inicial o algunas cadenas que llegan a salirse de los cuadros de diálogo.
La adaptación a PC también presenta pequeñas inconsistencias. Aunque el soporte para mando funciona correctamente durante la partida, algunos interruptores del menú de configuración no pueden activarse o desactivarse con el propio mando, obligándonos a utilizar el ratón para cambiar determinados ajustes.
Es curioso que todos esos problemas pasen bastante desapercibidos en cuanto el juego deja de guiarnos constantemente y nos permite explorar Orbis a nuestro ritmo. Cuando dejamos atrás las primeras horas y el juego nos permite explorar Orbis con libertad, DragonSword: Awakening demuestra que tiene mucho que ofrecer. Su mundo invita constantemente a desviarse del camino principal y recompensa la curiosidad del jugador, convirtiendo la exploración en uno de sus mayores aciertos.
Un sistema de combate basado en cambiar de personaje
El combate es, probablemente, el apartado donde DragonSword: Awakening consigue diferenciarse más. En lugar de controlar siempre al mismo protagonista, formamos un equipo de héroes e iremos alternando entre ellos durante los enfrentamientos, combinando habilidades y estados alterados para enlazar ataques cada vez más potentes.
La mecánica principal gira alrededor de las habilidades Signal, que permiten cambiar instantáneamente de personaje cuando se cumplen determinadas condiciones. Esto obliga a prestar atención tanto al orden de nuestro equipo como a las sinergias entre personajes, ya que una composición bien construida puede mantener a los enemigos bajo presión durante mucho más tiempo que otra basada únicamente en las estadísticas.
Los combates son rápidos, espectaculares y muy dinámicos. Los constantes cambios entre personajes consiguen que las batallas no se hagan repetitivas incluso después de muchas horas, y experimentar con distintas composiciones de equipo termina convirtiéndose en una parte importante de la progresión.
Las limitaciones aparecen sobre todo cuando la pantalla se llena de enemigos, efectos y habilidades. En esos momentos cuesta más seguir la acción y algunas transiciones entre ataques siguen transmitiendo cierta rigidez. Hound13 corrigió buena parte de las críticas que recibió la demo, incorporando un sistema de fijado de objetivos y revisando el manejo general, pero todavía quedan pequeños detalles que recuerdan a su desarrollo original para dispositivos móviles. Se nota especialmente durante algunos combates contra grupos numerosos, donde el fijado de objetivos y determinadas animaciones no responden con la misma naturalidad que en enfrentamientos individuales.
Después de varias horas terminamos adaptándonos a estas pequeñas irregularidades y el combate empieza a mostrar su verdadera profundidad. De hecho, deja de importar tanto la ejecución perfecta de cada golpe para dar más protagonismo a la planificación del equipo, las sinergias entre personajes y el momento en el que activamos cada habilidad Signal. Es ahí donde DragonSword: Awakening encuentra su propia personalidad.
A ello se suman mazmorras, cacerías, incursiones cooperativas y jefes especiales que amplían considerablemente el contenido disponible. Existe cierta repetición cuando regresamos a zonas ya exploradas, pero probar nuevas combinaciones de héroes y construir equipos cada vez más eficientes consigue mantener el interés durante buena parte de la aventura. Lo que realmente mantiene fresco el combate es la libertad para experimentar con los 19 personajes y descubrir qué habilidades Signal funcionan mejor juntas. Algunas combinaciones permiten mantener a un jefe prácticamente encadenado durante buena parte del enfrentamiento, mientras que otras apenas generan sinergias. Esa búsqueda constante de nuevos equipos es lo que consigue que el sistema siga resultando interesante incluso después de muchas horas.
Gráficos y apartado artístico: un mundo precioso que encuentra su propia identidad
Si hay un apartado que entra por los ojos desde el primer minuto, ese es el artístico. DragonSword: Awakening apuesta por una estética anime muy colorida, con escenarios repletos de vegetación, pueblos llenos de vida y una iluminación que consigue que casi cualquier rincón invite a detenerse unos segundos antes de continuar el viaje.
Es evidente que Hound13 ha tomado referencias muy claras de otros grandes exponentes del género, y sería absurdo negarlo. Hay paisajes que recuerdan inevitablemente a Genshin Impact, mientras que la forma en la que el juego nos anima a explorar cada colina, ruina o bosque trae a la memoria la filosofía de diseño de Breath of the Wild. Sin embargo, una vez superado ese primer impacto visual, DragonSword: Awakening consigue desarrollar una personalidad propia gracias al diseño de algunas localizaciones y, sobre todo, al trabajo realizado con sus personajes y criaturas.
Los modelados cuentan con un nivel de detalle bastante elevado y las animaciones durante las escenas principales están bien resueltas. Las expresiones faciales no alcanzan el nivel de las grandes superproducciones actuales, pero transmiten correctamente las emociones y ayudan a que las conversaciones tengan algo más de fuerza. Los enemigos también presentan una buena variedad. A medida que avanzamos aparecen nuevas criaturas y jefes que rompen la monotonía de los combates, algo importante en un juego donde pasaremos muchas horas explorando el mundo abierto. Los diseños, además, encajan perfectamente con el tono fantástico de Orbis.
En determinados momentos todavía encontramos animaciones algo rígidas, especialmente en algunos NPC secundarios y durante determinadas transiciones. Son pequeños detalles que recuerdan el origen del proyecto y que contrastan con un apartado artístico que, por norma general, resulta bastante más ambicioso de lo que cabría esperar de un estudio independiente. También hay ciertos elementos de la interfaz que continúan mostrando demasiada información simultáneamente. Menús, iconos, avisos y diferentes sistemas de progresión aparecen constantemente en pantalla. No llega a resultar molesto después de varias horas, pero durante el comienzo puede generar cierta sensación de saturación.
Afortunadamente, el diseño del mundo compensa con creces estos pequeños defectos. Explorar Orbis sigue siendo divertido incluso después de muchas horas porque siempre existe la sensación de que, detrás de la siguiente montaña, puede esconderse un nuevo puzle, un cofre o una misión secundaria. Esa curiosidad constante es, probablemente, uno de los mayores logros del juego.
Rendimiento en PC: Unreal Engine 5 sorprende para bien
Uno de los mayores temores cuando nos enfrentamos a un juego desarrollado con Unreal Engine 5 suele ser el rendimiento. Durante los últimos años hemos visto demasiados lanzamientos marcados por problemas de compilación de shaders, stuttering constante o caídas de rendimiento en zonas abiertas. Por suerte, DragonSword: Awakening consigue esquivar la mayoría de estos problemas y nos ha dejado una impresión bastante positiva.
Para realizar las pruebas hemos utilizado un equipo compuesto por un AMD Ryzen 9 7950X3D, una NVIDIA GeForce RTX 5080 y 64 GB de memoria RAM, jugando en resolución ultrapanorámica 3440 × 1440. La configuración gráfica se ha mantenido en el preset más alto, con DLSS en modo Alta Calidad y sin utilizar Frame Generation.
Con esta configuración, el juego ha sido capaz de mantenerse alrededor de los 144 FPS durante la mayor parte de la aventura, incluso explorando las zonas más abiertas del mapa o durante combates con numerosos enemigos y efectos en pantalla. Puede haber pequeñas bajadas puntuales en determinadas situaciones especialmente exigentes, pero en ningún momento hemos encontrado problemas que afecten realmente a la experiencia.
Otro aspecto que nos ha gustado es la estabilidad general. Durante toda nuestra prueba no hemos sufrido stuttering continuo, pausas provocadas por la carga de shaders ni problemas graves relacionados con el streaming de escenarios. Los tiempos de carga también son bastante reducidos y la transición entre zonas se realiza con normalidad, algo que siempre ayuda a mantener la inmersión en un mundo abierto.
Eso no significa que todo sea perfecto. Hay pequeños detalles que todavía dejan margen de mejora, especialmente algunas animaciones o determinadas transiciones entre escenas, que en ocasiones no resultan tan fluidas como cabría esperar. No son problemas de rendimiento propiamente dichos, sino pequeños aspectos de acabado que probablemente puedan pulirse mediante futuras actualizaciones.
También conviene mencionar un detalle que afecta especialmente a quienes utilizamos monitores ultrapanorámicos. Aunque el juego soporta correctamente el formato 21:9 durante toda la partida, las secuencias de vídeo prerenderizadas permanecen bloqueadas en 16:9, mostrando franjas negras a ambos lados de la pantalla. No afecta a la jugabilidad, pero sí rompe parcialmente la continuidad visual y resulta llamativo en una producción que, por lo demás, adapta correctamente el resto de la interfaz al formato panorámico.
En líneas generales, DragonSword: Awakening nos ha dejado buenas sensaciones en el apartado técnico. Es una de esas ocasiones en las que Unreal Engine 5 demuestra que, con una buena optimización detrás, puede ofrecer un acabado visual muy atractivo sin sacrificar la fluidez. Al menos en un equipo de gama alta como el utilizado para este análisis, el rendimiento ha estado a la altura durante toda la aventura.
Banda sonora: acompaña sin convertirse en protagonista
La música cumple perfectamente con el tipo de aventura que propone DragonSword: Awakening. Las diferentes regiones cuentan con temas relajados durante la exploración que cambian de intensidad cuando comienza un combate o aparece un jefe importante. No encontramos melodías especialmente memorables que vayamos a seguir tarareando días después de terminar el juego, pero sí un repertorio suficientemente variado para acompañar la aventura sin hacerse repetitivo.
Los efectos de sonido también cumplen correctamente. Los ataques transmiten sensación de impacto, las habilidades especiales tienen el espectáculo que cabría esperar y cada personaje cuenta con voces que ayudan a reforzar su personalidad durante las conversaciones. Quizá sea el apartado más discreto de toda la producción. No decepciona, pero tampoco consigue convertirse en uno de los argumentos principales para recomendar el juego.
Precio: una propuesta muy competitiva
Uno de los aspectos más interesantes de DragonSword: Awakening es precisamente su modelo de negocio. Después de haber nacido como un proyecto pensado para el mercado móvil, Hound13 tomó la decisión de eliminar el sistema gacha y apostar por un lanzamiento premium. Eso significa que pagamos una única vez por el juego y todo el contenido principal se desbloquea jugando, sin depender de sorteos aleatorios ni de una monetización agresiva.
Creemos que esta decisión beneficia enormemente a la experiencia, ya que la progresión resulta mucho más satisfactoria porque cada nuevo personaje, mejora o habilidad llega como recompensa a nuestro avance y no como consecuencia de abrir una cartera.
Con un precio cercano a los 30 euros, DragonSword: Awakening ofrece una cantidad de contenido realmente considerable. La campaña principal, las misiones secundarias, la exploración, las mazmorras, la colección de personajes y las actividades opcionales permiten superar fácilmente varias decenas de horas de juego, por lo que resulta complicado discutir su relación calidad-precio.
Conclusión: un Genshin Impact, pero sin todo lo malo del gacha
DragonSword: Awakening nos ha dejado una sensación algo contradictoria. Durante buena parte de la aventura es fácil imaginar el gran juego que podría haber sido, porque sus principales virtudes funcionan realmente bien. Explorar Orbis resulta divertido, el sistema de combate basado en las habilidades Signal aporta bastante más profundidad de la que aparenta al principio y el apartado artístico consigue construir un mundo muy agradable de recorrer durante decenas de horas. Además, el rendimiento en PC ha sido muy sólido y el hecho de apostar por un modelo premium, alejándose definitivamente del formato gacha, es una decisión que creemos que le beneficia claramente.
El problema es que el juego nunca termina de desprenderse de su pasado como proyecto para móviles. La interfaz sigue siendo excesivamente recargada, algunos menús no están completamente adaptados al uso con mando, todavía encontramos errores de traducción y pequeños fallos de maquetación, e incluso las escenas de vídeo mantienen elementos y formatos que rompen parcialmente la inmersión. Lo que más termina pesando no son los errores de traducción ni las cinemáticas en 16:9, sino la suma de una interfaz claramente heredada del móvil, unos menús poco adaptados al mando y un comienzo excesivamente lento lo que hace que el juego tarde demasiado en mostrar todo su potencial.
A ello se suma un comienzo demasiado lento. El juego dedica excesivo tiempo a tutoriales y explicaciones de mecánicas muy básicas, mientras que otros sistemas importantes apenas reciben unas pocas indicaciones. Hasta que DragonSword: Awakening deja de llevarnos de la mano pasan varias horas, y creemos que más de un jugador podría abandonar antes de llegar a descubrir sus mejores virtudes.
Precisamente por eso nos queda una sensación agridulce. Cuando el juego confía en el jugador y nos permite explorar libremente, experimentar con diferentes composiciones de héroes y aprovechar las posibilidades del sistema Signal, demuestra que tenía potencial para competir con propuestas mucho más ambiciosas. Sin embargo, esa experiencia convive constantemente con pequeños detalles que recuerdan que el pulido final no ha estado al mismo nivel que el diseño de sus mecánicas.
Creemos que DragonSword: Awakening merece una oportunidad, especialmente por su precio y por la cantidad de contenido que ofrece. Ahora bien, lo recomendaríamos sobre todo a quienes disfrutan de los RPG de acción con exploración y progresión de personajes y sean capaces de pasar por alto una interfaz claramente mejorable y un inicio excesivamente lento. Con una adaptación más cuidada a PC y unos meses adicionales de pulido, probablemente estaríamos hablando de uno de los RPG de acción más interesantes del año. Tal y como ha llegado, nos deja la impresión de un buen juego que se queda un paso por detrás de todo lo que realmente podía haber sido.

