Ozone DSP27, review: monitor gaming económico con 144 Hz y AMD FreeSync

Hace tan solo unos días que la marca especializada en periféricos gaming Ozone presentó en sociedad los dos primeros monitores gaming de su catálogo: el Ozone DSP27 y DSP24, dos monitores que solo se diferencia en tamaño (son de 27 y 24 pulgadas respectivamente) y que comparten todas las demás especificaciones (salvo las entradas de vídeo), incluyendo una frecuencia de refresco de 144 Hz y compatibilidad con la tecnología AMD FreeSync. En el día de hoy os presentamos nuestro análisis del más grande de los dos, el Ozone DSP27, en el que os vamos a enseñar de primera mano y os vamos a contar qué tal funciona.

Hasta ahora, la marca Ozone se había limitado únicamente a periféricos gaming para PC, pero ahora se atreve también con los monitores gaming y lo hace lanzando dos modelos: uno de 27 pulgadas a un precio recomendado de 299,99 euros, y otro de 24 pulgadas con un precio recomendado de 209,99 euros. A decir verdad, es un precio un tanto elevado en comparación con otros modelos similares del mercado, pues no olvidemos que, en ambos casos, la resolución es tan solo Full HD.

Lo que Ozone propone con estos nuevos monitores es llevar un paso más allá de las especificaciones técnicas puras y duras el fundamento “gaming”, y ha cuidado bastante la estética y la ergonomía para que así sea. De esta manera, veremos una pantalla muy, muy delgada, con una base en forma de V que permitirá girar la pantalla horizontal y verticalmente (podremos incluso ponerla en vertical), subirla y bajarla a nuestro antojo, y por supuesto modificar la inclinación para poder colocarla siempre en la posición que nos resulte más cómoda y, de esta forma, poder pasar muchas horas frente a la pantalla sin sufrir cansancio.

Índice

Características técnicas

El elenco de características técnicas tiene, a primera vista, una muy buena pinta: pantalla de 27 pulgadas con resolución Full HD (1920 x 1080 píxeles) con tiempo de respuesta de 1 ms y 144 Hz de frecuencia de refresco (dice que máximo 165 Hz, que será con overclock), compatible con tecnología AMD FreeSync. La pantalla tiene una matriz LED-TN, con un brillo máximo de 250 cd/m2 y un contraste dinámico máximo de 50 millones a 1. Eso sí, a pesar de que el fabricante dice en las especificaciones que los ángulos de visión son de 178 grados, ya os decimos que aunque verse sí que se ve, si visualizamos la pantalla lateralmente los colores se pierden, y empezaremos a ver los blancos amarillentos y los azules violáceos, por ejemplo, algo normal en los paneles LED-TN (y una de las principales diferencias con los LED-IPS).

Por otro lado, ya hemos comentado la ergonomía de la base que permite poner la pantalla casi en cualquier posición (a destacar también que el monitor es compatible con VESA 100, por lo que podremos anclarlo a un brazo de mesa o de pared), y en este caso cuenta con tres entradas HDMI (cuidado con esto, puesto que solo el HDMI1 es 2.0 y los otros dos son 1.4) y un DisplayPort. Para que AMD FreeSync funcione, deberemos utilizar el DisplayPort o el HDMI 2.0 (algo raro porque según la especificación de FreeSync, éste funciona a partir de HDMI 1.2a y los otros dos HDMI son 1.4). Por último, cabe mencionar que se incluye una salida de audio minijack de 3.5 mm (el monitor no tiene altavoces).

Embalaje y análisis externo del Ozone DSP27

El Ozone DSP27 viene embalado en una caja de cartón duro no demasiado grande para un monitor de 27 pulgadas. En la cara frontal podemos ver una imagen del monitor en la que destacan sus principales características en forma de iconos, mientras que en la parte trasera tenemos una enumeración de sus características y sus entradas de vídeo.

En el interior encontramos el monitor perfectamente protegido, junto con una caja de cartón con el pie de la base, la fuente de alimentación, un cable HDMI y el manual de instrucciones.

A destacar una cosa que no me ha gustado mucho, y es que la fuente de alimentación es de marca china (Yashin) y parece de bastante mala calidad, al menos por el tacto y peso de la misma. Tiene una potencia máxima de 48 vatios (solamente 12 voltios y 4 amperios de salida), denotando que el monitor va a tener un consumo muy reducido.

El pie de la base es de plástico negro en la parte superior, y está reforzado por acero en la inferior. Cuenta con una generosa dotación de pies de goma anti deslizantes.

La pantalla del monitor viene con el brazo de la base ya montado, y solo tendremos que quitar el tornillo (se puede quitar con la mano), insertar el pie, y atornillarlo de nuevo. Tiene tres tornillos que no necesitaremos aflojar, que servirán para mantener el pie asegurado firmemente.

Aquí tenéis el Ozone DSP27, con su base en forma de V ya montada. La base es sólida y el monitor se queda muy firme, no baila para nada, por lo que Ozone se lleva buena nota en este apartado. También es cierto que el monitor es muy delgado y liviano, algo que ayuda en este ámbito.

El monitor tiene los bordes laterales y superior muy, muy finos, mientras que el inferior es, como es habitual, algo más grueso. En el centro tenemos el logotipo de la marca, mientras que en el lateral derecho hay un LED indicador de estado. Los botones los encontraremos en la parte trasera.

En la siguiente galería podéis ver tanto lo fino que es el monitor, como sus posiciones de inclinación y altura. El brazo proporciona una gran ergonomía, similar a la que ha hecho famosa a los monitores Ultrasharp de Dell, pero acostumbrado a éstos (mi monitor habitual es Dell) este brazo de Ozone me resulta un tanto endeble. En comparación, no digo que sea endeble para nada, pero sí que se nota de menos calidad.

Vamos a la parte trasera. La base, como podéis ver, se puede quitar con solo cuatro tornillos y tendremos acceso al anclaje VESA 100, por si queremos montar el monitor en un brazo de mesa o anclarlo a la pared. También en el brazo hay un accesorio para organizar los cables.

Aquí está el monitor por la parte trasera, con el anagrama de la marca en la parte superior y una inserción de plástico rojo decorativa en el brazo, que le da una estética más gaming.

En el lateral inferior izquierdo (el derecho cuando tengamos el monitor de frente) tenemos los cuatro botones que nos permitirán encender el monitor y movernos por los menús, mientras que en el lado opuesto tenemos un cierre de seguridad Kensinghton. Aunque de la impresión de que hay una rejilla para altavoces a ambos lados, recordemos que el monitor no los incorpora.

Ya solo nos queda ver las entradas de vídeo, colocadas en la zona inferior derecha (izquierda de frente) y con todas perfectamente identificadas. En la imagen, de izquierda a derecha tenemos: conector de corriente, HDMI 1.4, HDMI 1.4, HDMI 2.0, DisplayPort, salida de audio 3.5 mm.

Visto el monitor, es hora de conectarlo y ver qué tal se comporta.

Probando el Ozone DSP27

El OSD

Vamos a comenzar viendo el OSD, el menú del monitor con las opciones que podremos configurar a mano con los botones del mismo. Hay que decir que, de fábrica, el monitor ya viene en castellano, algo que siempre se agradece.

En la primera pantalla tenemos las fuentes de entrada, donde como podéis ver se indica que el HDMI1 (donde lo tenemos conectado) es 2.0 y los otros dos son 1.4. También podemos cambiar de fuente de entrada con el cuarto de los botones directamente, pero está bien tenerlo también en el menú para un acceso más visual.

La segunda pantalla nos permite modificar valores como el brillo y el contraste, así como encender y apagar el DCR (el contraste dinámico).

La tercera pantalla se llama ajuste de color, y nos permite modificar ajustes avanzados como el gamma, la temperatura de color, o la intensidad del Low Blue Light.

La cuarta pantalla es el ajuste de calidad de imagen, en la que podremos modificar la definición (no recomendable, en mi opinión), y activar opciones más avanzadas como el tiempo de respuesta (alto, normal, bajo, apagado; entiendo que “alto” permite llegar a esos 165 Hz que dice el fabricante), reducción de ruido, super resolución, y el control de brillo dinámico.

En la siguiente pantalla únicamente tenemos la opción de ajustar la relación de aspecto, aunque no es un ajuste que vayamos a utilizar normalmente porque esto ya lo hace de manera dinámica el sistema operativo.

Llegamos a la sexta pantalla, en la que tenemos simplemente el ajuste de audio, pero recordad que es solo para la salida de 3.5mm.

En la penúltima pantalla, podremos modificar el idioma y la posición del OSD.

Finalmente llegamos a la pantalla “otros ajustes”, y esta es importante puesto que de fábrica el monitor tiene AMD FreeSync apagado, y tendremos que ir a este menú y activarlo si queremos que funcione.

Aquí podéis ver una captura de Radeon Software en la que se muestra el monitor conectado por HDMI y con FreeSync activado en nuestra AMD Radeon RX Vega 64.

Pruebas de blancos, negros y color

En las siguientes imágenes, tomadas directamente desde la cámara, podéis ver cómo muestra el Ozone DSP27 los blancos, negros, escala de grises y escala de color.

Como se puede ver, el blanco es muy homogéneo y el negro no tiene ni la más mínima fuga de luz, algo que es fantástico. En la imagen de color podemos ver que los representa correctamente, pero no tienen la intensidad de un panel IPS, como es lógico. No se puede tener todo.

El Ozone DSP27 en juegos

Vamos a proceder ahora a daros nuestra opinión de cómo se comporta el Ozone DSP27 en juegos, que seguramente sea lo que estabais esperando. Para ello, hemos utilizado el monitor en nuestro equipo habitual pero con una AMD Radeon RX Vega 64 para poder disfrutar de las ventajas que nos da la tecnología FreeSync, y en títulos como Battlefield V que, dado lo vertiginosa de la acción, es seguramente la mejor opción para probar un monitor de estas características. De hecho, he estado “toqueteando” las opciones gráficas del juego para intentar que los FPS bajaran de 50 y así poder ver (o más bien notar) la tecnología FreeSync.

El resultado ha sido maravilloso. El Ozone DSP27 no solo es un monitor rápido, muy rápido en cuanto a tiempo de respuesta, sino que gracias a sus 144 Hz de fábrica y aunado a la tecnología FreeSync, todo el juego se desarrolla de manera suave y nítida sin perder nade de definición. Cualquier transición por rápida que sea la representa de manera impecable, sin efectos de tearing ni micro stuttering, haciendo que el juego sea todo un placer y que no sintamos en ningún momento cansancio visual ni mareos.

Conclusión, opinión y veredicto

Ozone se estrena en el mercado de los monitores gaming con unas excelentes proposiciones: el monitor Ozone DSP27 (y su hermano pequeño, por extensión, el DSP24) es una gran opción para aquellos usuarios que buscan jugar a tope en resolución Full HD, pues su tiempo de respuesta de solo 1ms y su frecuencia de refresco de 144 Hz (165 Hz con overclock) aunado a la compatibilidad con la tecnología FreeSync de AMD harán las delicias incluso de los usuarios más exigentes.

Además de eso, el monitor cuenta con múltiples opciones de ergonomía (podemos poner la pantalla casi en cualquier posición, gracias a su base y al anclaje VESA 100) y de protección de la vista (Flicker Free, Low Blue Light, brillo dinámico, etc.), pero si lo sumamos a lo anterior creo que justifica los 300 euros que cuesta en tiendas más que de sobra. Hay monitores similares más económicos, sí (aunque no mucho), pero no nos van a dar tantas opciones ni el mismo rendimiento que este DSP27 de Ozone.

PROS:

  • Excelente calidad de imagen y precisión de color.
  • Blancos homogéneos y negros sin fugas de luz.
  • Muy rápido, excelente para jugar (1ms y 144 Hz).
  • Compatible con AMD FreeSync.
  • Base sólida y que permite casi cualquier posición de la pantalla.
  • OSD atractivo, fácil e intuitivo.

CONTRAS:

  • La fuente de alimentación externa no me parece de buena calidad.
  • La calidad de materiales es mejorable.
  • Precio un poco ajustado para ser solo Full HD.

Por todo ello, este Ozone DSP27 se lleva nuestro galardón de Oro, así como nuestra recomendación por su excelente rendimiento y por su diseño, teniendo en especial consideración la buena ergonomía de la base.