El TCL 25G64 es uno de esos monitores que no se conforman con ser “uno más” en el mercado de los Full HD para gaming. Apunta claramente a quien quiere competir en juegos donde la velocidad es la clave – shooters, MOBA, iRacing – y, al mismo tiempo, cuida la calidad de imagen sin irse a resoluciones ni precios extremos ya que hablamos de un producto que tiene un precio recomendado de unos 240 euros. Sobre el papel suena a combinación tentadora: 24,5 pulgadas, panel Fast IPS con QD‑Mini LED, 300 Hz, 1 ms GTG, HDR con hasta 600 nits y FreeSync Premium con compatibilidad G‑Sync por un precio asequible. En la práctica, es un monitor que ya os decimos que debéis valorar y mirar con calma, porque más de uno acabará llevándoselo a casa.
El TCL 25G64 tiene un diseño de un monitor plano de 24,5 pulgadas (TCL lo etiqueta como 25″) con proporción 16:9 y resolución Full HD (1920×1080). El chasis mezcla negro y blanco, con líneas sobrias y un soporte que no intenta llamar la atención más de la cuenta, algo que se agradece para setups donde hay ya bastante hardware, leds y saturación de «gamer» alrededor.
La base parece simple, pero está lejos de ser un mero adorno. Ofrece ajuste de altura de 125 mm, inclinación de –5°/+15°, giro lateral de –20°/+20° y rotación a vertical de –90°/+90°, de modo que puedes trabajar tanto en horizontal como en vertical sin buscar un brazo extra.
Si prefieres montar tu propio soporte, incluye VESA 100×100 y la posibilidad de desmontar el pie, además de una ranura de seguridad tipo Kensington para entornos compartidos. Son detalles que, en el día a día, se notan y que el cuello y la espalda agradecen que el monitor se adapte a ti y no al revés.
| Característica | Valor |
|---|---|
| Modelo | TCL 25G64 |
| Tamaño pantalla | 24,5 pulgadas |
| Resolución | 1920 x 1080 (Full HD) |
| Relación de aspecto | 16:9 |
| Tipo de panel | Fast IPS con retroiluminación QD-Mini LED |
| Zonas de atenuación local | 180 zonas |
| Frecuencia de actualización | 300 Hz |
| Tiempo de respuesta | 1 ms GTG |
| Brillo SDR | ≈400 nits típicos |
| Brillo HDR máximo | 600 nits (DisplayHDR 600) |
| Contraste estático | 1000:1 |
| Contraste dinámico | 6.000.000:1 |
| Cobertura sRGB | 99 % |
| Cobertura DCI-P3 | 97 % |
| HDR | Soporte HDR, certificación equivalente a DisplayHDR 600 |
| Sincronización | AMD FreeSync Premium, compatible con G-Sync |
| Entradas de vídeo | 2x HDMI 2.1, 1x DisplayPort 1.4 |
| Audio | Salida jack 3,5 mm |
| Ajuste de altura | 125 mm |
| Inclinación | –5° a +15° |
| Giro lateral | –20° a +20° |
| Rotación (pivot) | –90° a +90° (modo vertical) |
| Montaje VESA | 100 x 100 mm |
| Certificaciones | TÜV Rheinland Low Blue Light y Flicker Free |
Panel y calidad de imagen: IPS rápido con QD‑Mini LED
El corazón del monitor es un panel Fast IPS con retroiluminación QD‑Mini LED y 180 zonas de atenuación local, una combinación poco habitual todavía en esta gama. La resolución se queda en FHD, lo que tiene una lectura clara: TCL no busca aquí un monitor para productividad masiva o edición en 4K, sino un punto muy concreto entre nitidez suficiente y alta fluidez.
En contraste, el 25G64 se mueve en una relación nativa de 1000:1, con contraste dinámico declarado de hasta 6.000.000:1 gracias al control sobre esas 180 zonas de iluminación. En números puede sonar exagerado, pero en uso real sí se aprecia una mejora respecto a un IPS convencional: los negros son más profundos, el blooming está mejor contenido y las escenas con alto rango dinámico ganan en punch, especialmente con contenido HDR.
En color, los datos son más que dignos: cobertura 99% sRGB, 97% DCI‑P3 y ΔE < 2, lo que significa que la desviación de color es muy baja y adecuada tanto para juego como para edición ligera de foto y vídeo. Sin llegar a ser un monitor profesional calibrado de fábrica para estudios, sí se sitúa en un punto cómodo para creadores que no quieren sacrificar completamente la fidelidad de color a cambio de velocidad.
HDR y brillo: DisplayHDR 600, efectivo y sin necesidad de fuegos artificiales
El 25G64 anuncia HDR con hasta 600 nits de brillo, situándose en la práctica en el terreno de DisplayHDR 600. ¿Eso que significa? Pues en nuestras pruebas podemos señalar detalles como las luces especulares (explosiones, reflejos, luces intensas) destacan más y hay margen para escenas nocturnas con mejor profundidad sin perder detalle en sombras.
No estamos ante un monitor de cine de gama alta, pero para juegos y contenido multimedia la experiencia HDR destaca en títulos compatibles. Los efectos se ven más vivos y las transiciones entre zonas oscuras y claras son menos “planas” que en un IPS estándar sin Mini LED. Para ver series y películas, el brillo sostenido y el control por zonas hacen que el salto respecto a un monitor básico sea evidente, siempre que el contenido esté bien masterizado.
Rendimiento en juego: 300 Hz y 1 ms para tomárselo en serio
El argumento principal del TCL 25G64 está en su frecuencia de actualización: 300 Hz, muy por encima de los clásicos 144/165 Hz y también de los cada vez más comunes 240 Hz. Combinado con un tiempo de respuesta de 1 ms GTG, estamos claramente en terreno de juego competitivo: shooters, battle royales, MOBAs y cualquier título donde la rapidez de reacción importa.
En la práctica, con una GPU capaz de acercarse a esos FPS, la sensación de fluidez es notable: movimientos más continuos, menos estelas y un input visual más inmediato. El panel Fast IPS, junto con las funciones específicas como Dark Field Control (para levantar información en zonas oscuras), Game Aiming, contador de FPS, modos de juego y temporizador, refuerzan el enfoque claro hacia el público que pasa muchas horas en partidas clasificatorias.
La presencia de FreeSync Premium y compatibilidad con G‑Sync evita desgarros de imagen y mejora la sincronización entre monitor y tarjeta gráfica, algo que se nota especialmente cuando los FPS bailan y no se mantiene una cifra perfectamente estable. En nuestra opinión, esa combinación de frecuencia alta y sincronización adaptativa es más valiosa que un salto de resolución.
Color y trabajo: más que solo un “monitor de juegos”
Aunque la etiqueta “gaming” está en todas partes, el 25G64 no se queda en ser solo un monitor para jugar. Las cifras de cobertura de color y el bajo ΔE hacen que sea perfectamente usable para tareas como edición de vídeo ligera, retoque fotográfico y trabajo de contenido donde la fidelidad de color importa.
Los 99% sRGB y 97% DCI‑P3 permiten trabajar con material destinado tanto a web como a formatos más cercanos a cine, y el brillo máximo de 600 nits en HDR ayuda a revisar escenas exigentes sin que la imagen se “apague”. Para quien alterna entre juego competitivo y edición ocasional, es un equilibrio interesante: no obliga a comprar dos monitores distintos, aunque los profesionales puros de imagen seguirán prefiriendo paneles específicos con calibraciones de fábrica más estrictas.
Conectividad y extras: lo justo bien resuelto
En conectividad, el TCL 25G64 ofrece lo esperable en un monitor de esta categoría: 2 HDMI 2.1, 1 DisplayPort 1.4 y salida de audio jack 3,5 mm. Eso permite tanto conectar PCs como consolas actuales, aprovechando altas tasas de refresco en Full HD (hasta 300 Hz por DisplayPort y 240 Hz por HDMI en función del dispositivo).
El control OSD se hace mediante un joystick de 5 direcciones, una solución mucho más agradable que los típicos botones en fila, especialmente cuando se alterna entre modos de juego, ajustes de imagen y perfiles de color – aunque le recomendamos a TCL que busque un buen traductor al español para los menús… – . El monitor también cuenta con certificaciones TÜV Rheinland de bajo parpadeo y reducción de luz azul, lo que ayuda en sesiones largas para reducir fatiga visual.
Conclusiones y últimas sensaciones
El TCL 25G64 ha sido un producto que nos ha sorprendido porque tiene bastante claro a quién va dirigido, y eso ayuda mucho a la hora de recomendarlo. Es un monitor pensado, ante todo, para quien juega en 1080p y quiere dar un paso en el competitivo: shooters, battle royale, MOBAs… todo lo que se beneficia de una frecuencia de actualización muy alta – los 300 Hz que lleva grabados en su carcasa – y de una respuesta rápida más que de tener más resolución. Si lo que buscas es subir a 1440p o 4K para trabajar con muchas ventanas a la vez, no es tu opción; pero si tu prioridad es que la imagen se mueva con la mínima borrosidad y la máxima fluidez, ahí no hay duda, es probablemente de los mejores monitores por precio – calidad que puedes encontrar.
Es también un monitor para los que combinan, o están intentando medrar en ambos aspectos, el ser «gamer» y creador de contenido. La cobertura de color (99% sRGB, 97% DCI‑P3) y el HDR con hasta 600 nits permiten editar vídeo, retocar fotos o trabajar en proyectos que necesitan cierta fidelidad de color sin obligarte a comprar un segundo monitor “serio” solo para eso. No es la pantalla de referencia para un estudio de posproducción, pero sí un buen punto para quien compagina partidas clasificatorias con edición ligera y quiere algo que responda bien en ambos frentes.
Finalmente, también se lo podemos recomendar al usuario que simplemente quiere mejorar su escritorio sin volverse loco. Alguien que viene de un 60 o 75 Hz básico, que juega, ve series, trabaja y busca un salto claro en experiencia sin disparar el presupuesto y sin tener en su mesa un «mamotreto» gaming lleno de LEDs y los típicos diseños un poco exagerados de los productos más llamativos. Para ese perfil, el TCL 25G64 ofrece una imagen estilosa y digna, un monitor que no desentona en un despacho, un HDR que se nota, ergonomía cuidada y una fluidez que, una vez te acostumbras, hace difícil volver atrás.

