SSD externo vs disco duro USB 3.0, ¿vale la pena gastar más dinero?

SSD externo vs disco duro USB 3.0, ¿vale la pena gastar más dinero?

Rodrigo Alonso

Cuando necesitamos comprar almacenamiento externo, seguramente muchas veces hayamos pensado que lo mejor será comprar un SSD USB para tener un mayor rendimiento en detrimento de una mayor capacidad. Los SSD externos son bastante más caros que los discos duros pero también son mucho más rápidos y, sin embargo, ¿merece la pena gastar más dinero por esa mejora de rendimiento? Vamos a verlo.

En esta comparativa, vamos a ver qué desempeño tienen dos productos totalmente diferentes y en rangos de precio diferentes, pero cuya finalidad al final es la misma: almacenar nuestros datos de manera externa para poder llevarlos de un sitio a otro.

Por un lado, vamos a utilizar un SSD externo USB 3.0 Transcend ESD230C de 960 GB, cuyo precio ronda los 150 euros.

Y por otro, como disco duro USB 3.0 externo vamos a utilizar un WD My Passport 4 TB, en formato de 2,5 pulgadas que no necesita alimentación adicional (ya que con los discos externos de 3,5 pulgadas perdemos ese plus de portabilidad). El precio de éste ronda los 120 euros, por lo que nos está proporcionando cuatro veces más capacidad con un precio inferior.

SSD vs disco duro USB 3.0, prueba de rendimiento

Para medir el rendimiento vamos a utilizar el habitual benchmark CrystalDiskMark, ya que nos va a decir qué rendimiento tienen estos dispositivos tanto de lectura como de escritura en diferentes ámbitos.

El rendimiento del SSD es muy superior, más del triple de lectura y cuatro veces más en escritura. Pero, ¿cómo se traduce esto en tareas de la vida cotidiana?

Copia de archivos

Supongamos que queremos copiar archivos a uno y otro dispositivo, sean películas (archivos grandes), música (muchos archivos medianos), o fotografías (muchos archivos pequeños). Para esta prueba, realizamos la copia desde el SSD NVMe de sistema hasta el dispositivo externo, en todos los casos 12 GB acumulados. Veamos el desempeño de ambos:

Evidentemente el SSD externo nos ha entregado nuevamente un rendimiento muy superior en todos los casos, pero fijaos que cuanto más pequeños son los archivos, menor es la diferencia entre uno y otro. Evidentemente un disco duro externo por USB está más pensado para almacenar cosas grandes y que se queden ahí, no para estar moviendo datos constantemente.

También es cierto que un SSD siempre va a trabajar de forma más óptima con archivos más pequeños frente a un HDD. Por ello en archivos de mayor tamaño las cifras de tiempo son menos acusadas y en cualquier caso, están supeditadas al ancho de banda del USB nos guste o no, donde tenemos que tener en cuenta que su rendimiento dista mucho de la lineabilidad que podemos encontrar en interfaces como SATA o NVMe.

Uso con programas

Vamos con otro supuesto: tenemos una serie de archivos (los que sean) en el dispositivo externo con los que tenemos que trabajar, sean documentos, imágenes para editar en Photoshop, vídeos con los que trabajar en After Effects, etc. No importa, el caso es que necesitamos tenerlos en un dispositivo externo para poder trabajar con ellos en cualquier parte.

Aquí el rendimiento es más relativo, pero en esencia salvo que estemos manejando archivos muy grandes como vídeos para After Effects, el rendimiento subjetivo que nos dan ambos dispositivos es el mismo, si bien los tiempos de carga no lo son. En otras palabras, para documentos o archivos pequeños y medianos, no vamos a notar prácticamente diferencia, y en archivos grandes solo la notaremos en el tiempo que tarda en cargarse. Ahí sí que puede merecer la pena.

En conclusión

Sabemos que los SSD USB externos son mucho más caros que los discos duros convencionales, pero nos entregan un rendimiento muy superior en todos los ámbitos. Por su parte, los discos duros externos son mucho más baratos y nos entregan ya no solo mucha más capacidad, sino también otro parámetro que mucha gente no tiene en cuenta es la esperanza de vida: recordad que los SSD tienen un número limitado de escrituras, mientras que los discos duros tradicionales no.

Esto significa, y llegamos ya a la conclusión y a nuestra recomendación, que si vas a usar el dispositivo de almacenamiento externo para simplemente tener datos ahí y lo que te interesa es contar con mucha capacidad, deberías ir a por un disco duro tradicional, especialmente si lo que quieres es tener copias de seguridad que te duren mucho tiempo.

Ahora bien, si necesitas menos capacidad pero mucha velocidad porque requieres el almacenamiento para trabajar o jugar, entonces el SSD externo es tu opción predilecta aunque sea más caro y tengan menos capacidad.