En 2020, Apple hizo una apuesta arriesgada: abandonó su arquitectura x86 de Intel para crear sus propios chips basados en ARM. Una situación que pudo generar dudas en la propia empresa y entre los usuarios, pero que en este inicio de 2026 ha demostrado que ha sido un éxito rotundo: está a punto de alcanzar a AMD en el sector de los portátiles.
Según los últimos informes del mercado, Apple Silicon está a las puertas de alcanzar la cuota de mercado de AMD en este lucrativo sector de ordenadores portátiles. Un logro meritorio si consideramos que ha pasado poco más de 5 años desde que lanzó su primer chip M1. Una medalla que desde Mountain View se pueden poner, pues deja entrever que sus clientes han aceptado a escala mundial sus MacBook. Y de paso, marca el fin del dominio de los fabricantes que todos conocemos. Si AMD e Intel han luchado por cada cifra de este mercado, Apple los ha conseguido alcanzar con su propio ecosistema.
Una situación que plantea nuevas preguntas en la industria, y que obliga a las empresas tradicionales a dar un giro de guion a sus expectativas.
El ascenso de los MacBook de Apple
El éxito de estos números tienen un origen claro: la transición de Apple hacia sus propios procesadores. Procesadores que combinan la eficiencia energética con una gran potencia, y que la arquitectura x86 se esfuerza por igualar. Desde el lanzamiento del primer MacBook, con chip M1, llegó una realidad que muchos prometían, pero no cumplían: más de 20 horas de uso real sin cargar el dispositivo.
Esta ventaja competitiva ha sido una constante a lo largo de estos años y a través de las diversas generaciones de procesadores de la serie M. Lo que ha permitido a Apple dominar el mercado de portátiles de gama alta. Uno de los mejores secretos es que es la propia Apple la que diseña el silicio, el hardware y el sistema operativo. Por lo que queda una confluencia que no depende de nadie, y donde todos los modelos trabajan «a una». Algo que no se puede decir de los distintos fabricantes para Windows: Dell, Lenovo, ASUS… cada uno con sus propios métodos y capas.
Si lo miramos como usuarios, la realidad es que cualquier persona con un MacBook se siente satisfecho con estos términos. Ya no solo se valora la velocidad de procesamiento, también la ausencia de ruido de ventiladores y la capacidad de llevar a cabo tareas de alto rendimiento como edición de vídeo o renderizado 3D sin necesidad de estar conectados al enchufe. Y en todo ello se ha basado Apple para fidelizar a sus clientes. Hasta al punto de acercarse a los números de AMD. Otro punto importante es la fiabilidad de los MacBook, que suelen generar menos problemas a nivel interno que su competencia.
El nuevo equilibrio en el mercado de portátiles
La situación actual coloca a AMD en una posición más complicada. Es cierto que ha lanzado procesadores muy competitivos para contrarrestar en el mundo de los portátiles a Apple. Pero donde no puede competir es en el mero hecho de que Apple posee todo el control y la distribución de sus propios portátiles. Además, es importante que recordemos que Apple no compite en el mercado de portátiles de bajo coste, lo que hace que su cuota de mercado sea un logro aún mayor: igualan a AMD vendiendo productos exclusivamente de alta gama.
Por otro lado, encontramos a Intel, el gigante que un día dominó este mercado sin competencia, pero que hoy en día es quien más cuota ha cedido en favor de este nuevo eje de tres competidores. Todo parece indicar que el «sorpasso» de Apple a AMD se producirá este mismo año. Lo único que puede salvar esta situación para los fabricantes de Windows es Qualcomm, el único capaz de hacer frente a Apple en procesadores con semejante nivel de rendimiento y autonomía para portátiles.
