Durante el juicio que enfrentó a Qualcomm y Arm a finales de 2024, se dieron a conocer los planes a futuro de esta última para adentrarse en la fabricación de procesadores propios, un movimiento que la compañía ha confirmado oficialmente hace unas horas.
Esto supone un importante hito para la compañía que, por primera vez en sus 35 años de historia, dejará de diseñar la tecnología para otros y comenzará a fabricará y vender sus propios procesadores.
Hasta ahora, Arm vendía los planos, propiedad intelectual, para que empresas como Apple, Amazon, Google, Qualcomm y demás, fabricaran sus propios chips, un lucrativo mercado que no está dispuesto a desaprovechar con la presentación de su primer procesador, un procesador que, no llegará al mercado doméstico para competir con Qualcomm y NVIDIA cuando lance sus procesadores con arquitectura ARM a lo largo de 2026, sino para centros de datos concretamente para Inteligencia Artificial.
La nueva Arm AGI CPU marca un antes y un después en la computación para IA
Si hablamos del procesador Arm AGI CPU, hablamos de un modelo diseñado específicamente para era de la IA Agéntica, un sistema donde la IA no solo responde preguntas, sino que actúa como un agente que toma decisiones y coordina tareas complejas de forma autónoma.
Se trata de un producto final listo para instalarse en centros de datos y competir directamente en el mercado del hardware de alto rendimiento. Cuenta con arquitectura Neoverse V3 y cada chip puede tener hasta 136 núcleos con un ancho de banda de 6 GB/S por núcleo. Cuenta con 2 MB de caché L2 por núcleo y funciona a un máximo de 3,7 GHz.
En cuanto a las especificaciones de E/S, hablamos de 96 líneas PCIe Gen 6, junto con soporte para memoria CXL 3.0, que permite al procesador soportar «cargas de trabajo agenticias masivamente paralelas y de alto rendimiento».
Está diseñado para funcionar en racks de alta densidad que permite almacenar un solo armario, miles de núcleos consumiendo mucha menos energía que los procesadores tradicionales con arquitectura x86 de Intel y AMD, solucionando así uno de los principales problemas de los centros de datos, convirtiéndose así en una excelente opción para servidores en la nube.
Además de consumir menos energía, según afirma Arm, esta nueva CPU es capaz de ofrecer más del doble de rendimiento por rack comparado con los sistemas x86, al gestionar de forma más eficiente tanto la memoria como las tareas simultáneas de la IA.
Esta nueva CPU de ARM, tiene la misma labor que los procesadores actuales de Intel y AMD para servidores: gestionar el movimiento de datos entre aceleradores de NVIDIA y AMD de forma más eficiente y permitir que las empresas escalen sus servicios de IA de forma global.
Arm ha llegado a acuerdos con Cerebras, Cloudflare, Meta, OpenAI, SAP, Positron AI entre otros para comenzar a implementar en sus centros de datos la nueva CPU que la compañía acaba de anunciar.
Ahora bien, es obvio que Arm no tiene fábricas propias para crear sus nuevos procesadores, por lo que queda en el aire todavía qué tipo de contrato realizará y con quién para la producción del producto final, y con TSMC hasta arriba de pedidos y sin capacidad de fabricación disponible, todas las miradas están ahora en Samsung primero y en Intel después. Veremos.
