¿Necesita tu CPU tanta potencia? Cómo ahorrar al cambiar de procesador

Cambiar de procesador y plataforma en tu PC no es algo baladí, y muchos usuarios podrían verse inclinados simplemente a ir a por el modelo más potente que puedan permitirse según su presupuesto; sin embargo, a veces no hace falta hacer eso y sale más a cuenta el ir a por un modelo intermedio de manera que te quede un mayor presupuesto para invertir en otros componentes, como por ejemplo una caja mejor o más memoria RAM.

A la hora de elaborar el listado de componentes de un nuevo PC o si simplemente pretendes cambiar de procesador, es necesario hacer ciertas cábalas para que el total no se nos vaya de presupuesto, y para ello hay que valorar de manera inteligente qué combinación de hardware incorporar en la lista para tener un PC equilibrado y razonable que nos sirva para lo que necesitamos y que entre dentro de lo que nos queremos o podemos gastar.

Cambiar de procesador pero de manera inteligente

En este caso nos vamos a centrar en el cambio o elección de procesador, ya que es un componente en el que muchos usuarios «tiran por la calle de en medio» y adquieren una CPU demasiado potente para sus necesidades, gastando un valioso dinero en él que podrían haber invertido en mejorar otros componentes del equipo.

Núcleos procesadores

Para ello, lo primero que debes preguntarte es qué tipo de utilización le vas a dar al equipo, ya que no es lo mismo un equipo barato para ofimática, multimedia y navegación por Internet que un PC diseñado para juegos o un equipo destinado a un uso profesional (y en este ámbito, también dependerá de para qué). No obstante tampoco os engañéis, el procesador puede ser un importante cuello de botella en el PC si no es lo suficientemente potente, y por supuesto tampoco queremos limitar el equipo a solo una cosa (dicho de otra manera, que tengas un PC multimedia no quiere decir que en un momento dado no vayas a usarlo para edición, por ejemplo).

Lo que debes preguntarte es, ¿necesitas tanta potencia en tu CPU? No son pocos los usuarios que adquieren un potente procesador diseñado para el overclock para luego no hacerle nunca OC y usarlo simplemente para gaming; cierto es que hoy en día los juegos ya no han sido desarrollados como antes y cuantos más hilos de proceso tenga el procesador mejor rendimiento entregan, pero hay ciertas barreras que no se sobrepasan y a partir de las cuales por muy potente que sea la CPU, la ganancia de rendimiento es nimia.

i9-9900K

Pongamos un ejemplo práctico: imagina que quieres un PC gaming, simplemente para jugar a los últimos títulos triple A, y en el que te vas a dejar bastante dinero en total. ¿Necesitas un AMD Ryzen 9 5900X? Este procesador tiene 12 núcleos y 24 hilos de proceso a 4,8 GHz de velocidad máxima y tiene un precio en tiendas que ronda los 770 euros aproximadamente, por lo que supone un desembolso considerable. Realmente, en un equipo gaming este procesador es un absurdo, puesto que incluso si quieres ir a la gama más alta con un Ryzen 7 5800X (8 núcleos y 16 hilos a 4,7 GHz) tendrás el mismo rendimiento en gaming y habrás ahorrado más de 300 euros.

Otro supuesto para entenderlo mejor: supón que ya tienes un equipo gaming de gama media y solo quieres actualizar tu plataforma (procesador, placa y posiblemente memoria RAM). ¿Tienes que ir necesariamente a por un Ryzen 9 o Core i9? Ahí tendrás que analizar el resto de tu hardware y si quieres volver a actualizar sus componentes a futuro. En este caso ni siquiera necesitarías irte a la última generación para tener un buen incremento de rendimiento, y por ejemplo el super ventas Ryuzen 5 3600 (6 núcleos y 12 hilos a 4,2 GHz) es una opción más que razonable, ya que por unos 200 euros te proporcionará todo lo que necesitas para los últimos juegos y mucho más.

Lo que queremos deciros con todo esto es que a la hora de cambiar el procesador o incluso a la hora de montar un PC desde cero, te pienses muy bien el tipo de uso que pretendes darle ya que el procesador es uno de los componentes más caros y quizá no necesites ir a por el último y más potente modelo porque con uno intermedio tendrías más que de sobra, dándote más margen de presupuesto para invertir en otros componentes más importantes, como por ejemplo una mejor GPU si el equipo es gaming, o una caja o fuente de mejor calidad (que siempre es algo que agradecerás a la larga).