CPU-Z es uno de esos programas que todos hemos probado alguna vez, y que nos sirven para saber qué componentes tiene nuestro ordenador, qué tal funcionan, etc. Sin embargo, una vez que la probamos, no suele ser algo que abramos habitualmente.
Eso podría cambiar a día de hoy, y es que, desde 2001, CPU-Z no había tenido una actualización tan grande, por lo que puede que encuentres muchas más funciones y herramientas de las que recordabas. Si hace tiempo que no ejecutas esta herramienta de análisis, puede que sea el momento de volver a usarla.
Actualización enorme de CPU-Z
Esta nueva versión trae bastantes cambios que hacen que CPU-Z sea mucho más interesante de lo que era hasta ahora (ya era un gran programa). En su última actualización habría incluido más de 100 comprobaciones de salud, por lo que ya no solo podemos utilizarla para ver qué componentes tenemos instalados, sino también para comprobar si todo funciona como debería en el caso de que tengamos alguna duda o simplemente queramos conocerlo.
Otra de las novedades más importantes es que se pueden hacer pruebas de estrés directamente desde el programa. Esto nos permite poner a trabajar el procesador y comprobar cómo responde, algo que puede venir muy bien si acabamos de montar un PC, hemos cambiado algún componente o simplemente queremos asegurarnos de que el equipo es estable.
También se ha añadido el seguimiento del “Effective Clock”, que permite conocer con más precisión la frecuencia real a la que está trabajando el procesador. Esto será de especial interés para aquellos que hacen overclock o quieren controlar con detalle el rendimiento de su CPU, por si están pensando en hacerlo. La actualización también incluye mejoras pensadas para esos usuarios a los que les gusta tocar más el equipo y realizan overclocking extremo, por ejemplo.
Esto quiere decir que CPU-Z ya no es ese típico programa que nos bajábamos en una ocasión para comprobar un dato de nuestro hardware que desconocíamos, sino que también nos ayudará a verificar si los componentes están en correcto estado, y si siguen siendo suficientes para ejecutar juegos y programas de alto rendimiento, o comienzan a quedarse cortos.
Para un usuario normal, puede que no usemos todas sus nuevas funciones, pero las comprobaciones de salud y las pruebas de estrés ya son motivos de sobra para echarle un vistazo. Y si hace años que no abrimos CPU-Z, probablemente nos sorprenda bastante todo lo que puede hacer hoy en día.
Tras tantos años prácticamente sin grandes cambios, esta versión 3.00 demuestra que no se han olvidado del programa, y que todavía tiene mucho que decir. Así que, puede que sea un buen momento para darle una oportunidad de nuevo si la tienes olvidada en algún rincón del ordenador.
Lo mejor de todo es que el programa es gratuito, por lo que no habrá que pagar para probar estas funciones, algo muy común en este tipo de actualizaciones, pero que en este caso no es así, por lo que no hay excusa para no descargarlo.
