Muchos de nosotros solemos guardar todavía por casa los cacharros con los que jugamos en nuestros tiempos mozos y seguro que a ti te tocó en suerte la epoca de NES y todos sus estrambóticos accesorios. Uno de ellos fue la pistola, que todas las máquinas de la época tenían, y que en el caso de la máquina de Nintendo contaba con el sugerente nombre de Zapper. Pues bien, si quieres devolverle el uso en 2025, mira lo que han hecho algunos fans de lo retro.
La pistola de NES ahora mismo es un trasto muerto con el que no puedes hacer nada, salvo que junto a la consola guardes una tele de tubo, de aquellas CRT que eran con las que funcionaba la tecnología óptica de estos accesorios: a través de una señal que se emitía desde la tele durante una fracción de segundo, la óptica de la pistola era capaz de detectarla para saber si estábamos o no acertándole al objetivo en pantalla. En Duck Hunt, por ejemplo, eran inocentes patos los que cruzaban el bonito cielo azul.
Cambia el uso de tu Zapper de NES en 2026
Aquella pistola de NES se conectaba a la consola a través de un cable que iba directo a uno de los puertos de los gamepad. Pues bien, no sabemos si porque en la actualidad el protagonista de esta historia no tiene una tele CRT, o porque simplemente la Zapper que guardaba ya no funcionaba, que buscó darle otros usos viendo el factor de forma de su diseño. Y así, sin saber mucho qué es lo que ha hecho con este periférico de NES, ¿cuál creéis que es el nuevo uso que le ha dado?
Efectivamente, como habréis adivinado, Nick Bild (que así se hace llamar) ha convertido su viejo Zapper en un teléfono inalámbrico que se comunica con la base a la que está asociado gracias a una señal láser. Sí, lo que ha hecho este buen hombre es transformar el cañón por el que se recibían esas señales ópticas en el juego por otro capaz de modular la voz a través de una señal que se recibe en un sensor especialmente diseñado para captar la luz.
Lo que hace ese sensor, que es capaz de leer las fluctuaciones del láser no es otra cosa que traducir esa señal en sonido que puede escuchar en una especie de altavoz que ha puesto justo en la parte superior del cañón del Zapper. Además, el botón para aceptar la llamada no es otro que el gatillo de la propia pistola y el micrófono para hablar se ha situado en la empuñadura. Como podéis ver, la ergonomía es prácticamente perfecta y se amolda a nuestra fisionomía de una manera casi total.
Eso sí, la señal del micrófono no es tan sofisticada y se emite a la base del teléfono a través de RF. Pero da igual, el resultado es que este Zapperphone es plenamente funcional y, si lo usáis a diario, será un buen momento para recordar vuestros viejos tiempos con la nostálgica NES.
Al hablar de este tipo de proyectos, queda demostrado que la comunidad retro parece no tener límites si se trata de mantener viva la nostalgia. De hecho, más allá de ser una mera curiosidad, el Zapperphone es una clara muestra para que reflexionemos sobre la obsolescencia programada. Y de cómo el hardware que dábamos por muerto puede volver a tener una segunda vida. No es un teléfono funcional, sino un homenaje a una pieza icónica. Por lo que, si tienes algún periférico viejo acumulando polvo, tal vez sea el momento de preguntarse si podría cumplir una nueva función de día de hoy.
Usos de la Zapper que tienen sentido
El uso con más sentido que le podemos dar a día de hoy para una Zapper de NES es, como no puede ser de otro modo, como parte de coleccionismo o decoración retro. Este periférico dependía enteramente de televisores CRT y una pantalla actual no funciona como lo hacía por entonces. Por ello, si la conservas en buen estado junto a la consola, probablemente ya le estás dando el uso más agradecido.
A partir de ahí, ya entramos en el terreno de las curiosidades. Tal y como puedes ver en el artículo, se ha transformado en una especie de teléfono inalámbrico experimental a modo casero. Un ejemplo genial de creatividad y cómo darle una segunda vida a un aparato que en teoría está obsoleto. Pero no debemos olvidar que es un montaje muy específico, complejo y que para la mayoría es poco práctico. Por lo que, siendo realistas, lo mejor es conservarla, exponerla o reutilizarla en proyectos DIY si nos gusta trastear. Todo lo demás pasa por ingenio y nostalgia más que por una opción realmente aprovechable.
