No es extraño que todavía encontremos por casa ordenadores con una o dos décadas de antigüedad -o incluso más-. Pero más allá de la nostalgia que te pueda provocar, debes saber que también es posible darle un nuevo uso con un sistema operativo adecuado.
No podemos ignorar que el ecosistema digital ha cambiado de manera drástica durante el presente siglo XXI. De hecho, los sistemas de seguridad actuales, los protocolos de cifrado web y las exigencias de las nuevas Apps son un muro que difícilmente podría superar un hardware de hace 20 años. Pero no todo está perdido.
La clave no está en exigirle que sea un equipo potente y vanguardista, sino en que realice su tarea y especializar dicho PC. Puede ser una estación de escritura, un servidor local de archivos o incluso una consola de juegos retro. En esta guía vamos a decirte qué sistemas operativos están pensados precisamente para ello, pero siempre priorizando la integridad de los datos y la estabilidad del sistema
Antes de utilizar cualquier sistema operativo
Debes tener en cuenta que utilizar cualquier sistema operativo de cierta antigüedad requiere que cambies la mentalidad: la seguridad ya no depende de las actualizaciones del fabricante, sino de tus hábitos y de la arquitectura de tu red. El mayor riesgo es estar expuestos a vulnerabilidades que se conocen, pero contra las que no puedes hacer nada. Por eso, precisamente, la regla de oro es que estos sistemas sean viables de manera aislada. Cuanto menos acceso tengamos a internet, mejor. O, en cualquier caso, desconectarlos de la red o restringir la navegación es una decisión sensata.
Obviamente, evita realizar cualquier transacción bancaria ni introduzcas contraseñas maestras. Ten en cuenta que este PC debería ser una herramienta muy específica, protegida tras el cortafuegos de tu router y dedicada exclusivamente a tareas locales.
Windows 7
Un sistema lanzado en 2009 y de los mejores de la historia de Windows (para muchos, el mejor). A día de hoy, es plenamente viable debido a que es mucho más ligero que los sistemas actuales. Es capaz de arrancar en cuestión de segundos sin un disco SSD y manejar aplicaciones de ofimática prácticamente sin latencia. Aun así, debes tener en cuenta que Microsoft finalizó su soporte hace varios años.
Y a pesar de ello, su arquitectura de drivers es tan sólida que permite reconocer hardware más antiguo. Es una opción perfecta para equipos con procesadores Core 2 Duo o los primeros i3/i5 con al menos 2 GB de RAM.
Puppy Linux
Si tu equipo data del año 2010, o incluso de antes, Puppy Linux es la solución técnica más optimizada. Puppy está diseñado para cargarse y ejecutarse directamente desde la memoria RAM. Lo que significa que, incluso si el duro duro original es lento, el sistema va a responder de manera instantánea si la RAM funciona bien.
Hay versiones clásicas basadas en Slackware o en Ubuntu, que siguen siendo compatibles con adaptadores wifi y tarjetas de sonido. El sistema perfecto para netbooks o torres con menos de 1 GB de memoria RAM. Su interfaz es bastante sencilla, y nos permite realizar tareas de navegación ligera sin que el procesador se sature por procesos de fondo. Algo que lo convierte en el superviviente perfecto para el hardware «obsoleto».
Debian 7 «Wheezy»
Para quienes buscan un absoluto equilibrio dentro de Linux para PCs de hace más de 10 años, Debian 7 representa el cenit de la estabilidad. Es cierto que existen versiones de Debian bastante más recientes, pero recurrir a una base de esta época con un escritorio como LXDE o XFCE permite que el hardware más castigado por el tiempo pueda rendir de manera más que correcta.
Es una opción excelente para transformar un ordenador en un pequeño servidor doméstico. Un gestor de descargas o un sistema dedicado al aprendizaje y la programación.
