Durante años, elegir un juego dependía más de nuestros gustos, que de publicidad o vídeos que nos condicionaran a ello, y es que, cuando no existía YouTube o TikTok, ir a una tienda a elegir un nuevo título para tus tardes de entretenimiento, era decisión tuya.
Actualmente, debido a los «influencers«, escoger qué juego comprar depende más de lo que paguen las compañías para que se hable de su juego, que de lo realmente bueno que sea. Y es que, si solo vemos los mismos día a día, será entre los que acabemos escogiendo, pues no conocemos más, o al menos es más complicado llegar a descubrirlos, aunque sean mejores.
Los influencers deciden a lo que jugamos
Es cierto que tampoco es tan extremo como decir que los influencers deciden a qué jugamos. No es que haya alguien controlando lo que compras, simplemente ha cambiado la forma en la que descubrimos los juegos.
Antes era bastante más directo. Ibas a una tienda, mirabas las cajas, te fijabas en la portada o le preguntabas a algún amigo. Muchas veces elegías casi sin saber mucho del juego, pero era tu decisión en el momento.
Ahora casi todo pasa por internet. Ves a alguien jugando en un directo, un clip corto en TikTok o un vídeo en YouTube, y en segundos ya tienes una idea de si ese juego te interesa o no. Es rápido, cómodo, pero también hace que dependas mucho de lo que se está viendo en ese momento.
El problema es que eso concentra la atención en los mismos juegos de siempre. Los que son más llamativos, los que generan momentos divertidos o los que funcionan bien para hacer contenido, sin hablar, lógicamente, de las empresas que, a golpe de talonario, pagan a los youtubers para que muestren su juego, ya que, si solo se habla de él durante unos días, las ventas van a subir, pese a que no sea el mejor que ha salido esa semana. Y claro, al final parece que solo existen esos, cuando en realidad hay muchísimos más.
También hay otra cosa: lo que no se enseña, casi no existe. Si un juego no aparece en vídeos o streams, cuesta mucho más que alguien lo descubra por su cuenta, aunque sea bueno. Antes eso estaba más repartido, ahora todo depende más de la visibilidad en redes, ya que si no conocías ninguno, puede que te parases un momento a analizarlos. Actualmente, si no te suena ni el nombre, ya das por hecho que muy bueno no puede ser.
Aun así, no todo es negativo. Gracias a esta forma de descubrir juegos, muchos títulos pequeños han llegado a gente que nunca los habría encontrado. Un streamer probando algo nuevo puede cambiar por completo el destino de un juego indie, sobre todo si es poco conocido, y no le han pagado, siendo uno que ha descubierto y quiere enseñar, debido a que es realmente interesante, y no porque le «obliguen» a ello.
Al final, los influencers no deciden por ti, pero sí influyen en lo que ves primero. Y lo que ves primero, quieras o no, acaba afectando bastante a lo que terminas jugando o teniendo en mente, por lo que la forma de adquirir juegos ha cambiado, y estamos más condicionados que nunca.
