Tecnologías como DirectStorage siempre han estado asociadas a grandes empresas y producciones AAA con presupuestos gigantescos, por lo que, si hablamos de juegos indie o con un nivel de desarrollo más bajo de lo normal, asociarlo a esto, no era viable.
Sin embargo, los motores pequeños están aprovechando por fin la velocidad de los SSD NVMe para eliminar pantallas de carga en proyectos que no son triple A, consiguiendo así ampliar el catálogo de títulos que consiguen ofrecer experiencias más fluidas, casi sin cortes, y permitiendo que incluso los juegos indie se sientan mucho mejores.
Cómo los SSD NVMe están cambiando el desarrollo de juegos indie
Durante años, uno de los grandes límites de los estudios pequeños ha sido el tiempo de carga. Y no solo por el hecho de esperar unos segundos más o menos, sino por lo que eso obligaba a hacer dentro del propio diseño del juego. Mundos más troceados, cambios de zona que cortaban el ritmo o pequeños “trucos” para disimular esas esperas se volvieron algo bastante habitual.
Con la llegada de los SSD NVMe, ese problema empieza a ser menos grave. La velocidad a la que se pueden mover los datos hace que texturas, escenarios o elementos del mundo se carguen casi al vuelo, sin que el jugador lo note, pese a tener un ordenador poco potente. Y para los estudios indie esto abre una puerta bastante interesante: por fin pueden plantear mundos más conectados y naturales sin tener que estar pendientes de dónde meter una pantalla de carga.
Lo más curioso es que no hace falta un gran presupuesto para empezar a aprovecharlo. Muchos motores actuales ya están adaptándose para gestionar mejor el streaming de datos, lo que permite que incluso equipos pequeños puedan conseguir sensaciones de continuidad que antes eran casi exclusivas de los grandes estudios.
Al final, no es solo que todo cargue más rápido. Es que eso cambia bastante la forma en la que se diseña un juego. Cuando dejas de preocuparte por las pausas, empiezas a pensar en experiencias más seguidas, en mundos que no se cortan cada dos por tres y en juegos que simplemente fluyen mejor. Y ahí es donde los SSD NVMe están empezando a marcar la diferencia de verdad, sobre todo en el mundo indie.
Y es que, no solo mejora, y mucho, este aspecto, sino que reduce el trabajo de los desarrolladores, pudiendo plantearse usar ese tiempo para ampliar el juego en otros puntos, consiguiendo que sea más completo. Y al final, lo que más se nota no es tanto la tecnología en sí, sino cómo cambia la experiencia al jugar. Todo se siente más seguido, más fluido, sin esos cortes que antes eran casi inevitables. Para los juegos indie, esto abre una puerta bastante importante.
No se trata de copiar a los grandes, sino de poder contar sus ideas sin tantas interrupciones por el camino. Si esto sigue avanzando así, es bastante fácil imaginar un futuro donde las pantallas de carga prácticamente desaparezcan del día a día, tanto en unos juegos, con mucho presupuesto, como en otros, donde este es mucho más limitado.
