Los «modders» han vuelto a poner el ojo sobre la legendaria ciudad de Liberty City, gracias a los últimos avances de la tecnología de NVIDIA. Tras varios años de espera por parte de los aficionados, el proyecto GTA 4 RTX Remix ha dado el salto definitivo. Todo ello, gracias a las nuevas texturas PBR (Physically Based Rendering).
Esta técnica hace posible que los «materiales» del juego, como el asfalto mojado de las calles o el metal de los vehículos, reaccionen de manera realista a la luz. Aprovechando la potencia del trazado de rayos en tiempo real. Por lo que un proyecto que empezó como un experimento se está convirtiendo en la remasterización más brutal de la obra de Rockstar. Y logra que un título de 2008 luzca con una fidelidad que rivaliza con los lanzamientos actuales.
La combinación de la iluminación global y la reconstrucción de materiales mediante IA está permitiendo que los fans vuelvan a la odisea de Niko Bellic bajo una atmósfera más cruda y detallada que nunca. La demostración de que el GTA más «dark» de todos sigue más vivo que nunca gracias al esfuerzo de la comunidad y a la tecnología. Algo que ya vimos con esta mejora de GTA San Andreas.
GTA IV, ahora con texturas PBR y Ray Tracing
La clave de esta nueva actualización para el mod de GTA IV la encontramos en la sustitución de las texturas originales dle juego por materiales PBR. La principal diferencia es que las originales solo simulaban el color y el brillo, mientras que las PBR contienen información sobre cómo la superficie interactúa con la luz: si es rugosa, metálica o transparente. Al combinar todo esto con el sistema NVIDIA RTX Remix, el motor de iluminación del juego pasa a ser un sistema de «Path Tracing» al completo. Por lo que cada luz de neón de Star Junction, cada faro de coche y cada reflejo en los charcos se calcula de manera precisa, eliminando sombras pre-renderizadas de tecnologías anteriores.
El resultado es simplemente alucinante, especialmente durante las transiciones horarias del juego. El amanecer de Liberty City ahora baña los edificios con una luz que rebota entre las distintas superficies. Creando una profundidad que antes era imposible de simular. Los desarrolladores tras este mod han puesto especial atención en mantener la palera de colores sombría que caracteriza a la cuarta entrega, pero la dota de una nitidez y un realismo que no podría ser posible sin la IA de NVIDIA. No es solo añadir reflejos, sino reconstruir visualmente el juego para que se sienta fresco, sin perder la esencia de antaño. Una Nueva York paralela que cobra vida de una forma más real que nunca, pero solo para jugadores de PC.
Hay que mencionar que este mod de GTA IV basado en RTX Remix se está actualizando constantemente por parte de la comunidad. La última versión (1.1.6) introduce arreglos importantes, como mejoras en efectos de lluvia, correcciones en texturas metálicas y superficies reflectantes, ajustes de efectos de luz en las sirenas y correcciones de particle systems, lo que hace que la experiencia cada vez sea más estable y pulida con cada nueva versión.
La influencia de RTX Remix
El proyecto de GTA 4 RTX Remix es una prueba del poder de las herramientas de código abierto y de la tecnología de escalado. Gracias al uso de DLSS 3.5 y Ray Reconstruction, el rendimiento se mantiene estable pese a la enorme carga computacional que requiere. La comunidad de modders está utilizando las herramientas para corregir no solo los gráficos, sino los errores que presentaba el juego en cuanto a renderizado desde el año 2008.
De hecho, la incorporación de estas texturas PBR es solo el comienzo. Las capacidades de RTX Remix permiten que otros artistas puedan añadir sus propios modelos 3D de alta calidad progresivamente. Es decir, que en un futuro cercano, podemos ver una sustitución total de los modelos de Liberty City por versiones en alta definición. Para los fans que esperan la sexta entrega de la saga, estos mods son el puente perfecto para calmar las ansias. Una nueva experiencia que mejora los gráficos originales, pero que no te librará de la espiral nociva de Niko Bellic.
