Si habitualmente sigues la actualidad del hardware de PC, sabes de sobra que la industria de la RAM y del almacenamiento está sufriendo una de sus peores épocas, debido a la continua expansión de centros de datos para IA y la limitada capacidad de producción de los fabricantes, sin contar con los que han eliminado líneas de producción para centrarse en satisfacer las necesidades de la Inteligencia Artificial.
Debido a la incertidumbre del mercado, los grandes fabricantes de unidades de almacenamiento como SanDisk, Seagate y WD estén estableciendo contratos de suministro de larga duración, llegando incluso hasta 5 años, una duración inédita hasta ahora.
Tradicionalmente, este sector ha trabajado con precios volátiles y ciclos de sobreproducción que aprovechaban para comprar por debajo del precio de venta recomendado. Sin embargo, la situación actual ha obligado a los grandes clientes a cambiar completamente su forma de comprar para asegurarnos tener un suministro estable, aunque suponga pagar más, mucho más.
Los centros de datos no quieren quedarse sin espacio de almacenamiento
La demanda de los centros de datos es tan grande y la oferta disponible tan limitada que están estableciendo acuerdos a largo plazo para asegurarnos un suministro de unidades de almacenamiento constante.
Según afirman desde Tom’s Hardware, SanDisk está firmando acuerdos de hasta 5 años con sus principales clientes, acuerdos que incluyen compromisos de suministro mensuales y una mezcla de precios fijos y variables, lo que le permite a la compañía prever ingresos y ajustar su producción, algo impensable antes de la crisis donde, generalmente el suministro iba sobre pedido, no a través de contratos.
Seagate, por su parte, ya tiene vendida toda la producción de unidades de almacenamiento hasta 2027 a precios cerrados mientras que WD (Western Digital) afirma que nadie cuente con sus productos hasta finales de 2028 o principios de 2029. Como podéis apreciar, ninguno de los tres principales fabricantes de productos de memoria del mundo ha reservado una parte de su producción para el mercado de consumo. Ninguno. Ni un poquito.
Este tipo de contratos a largo plazo para los fabricantes de unidades de almacenamiento es oro puro, ya que les permite tener una fuente continua y asegurada de ingresos para invertir en nuevas líneas de producción o incluso en nuevas fábricas y/o investigar en nuevas tecnologías que permite ofrecer un mayor espacio de almacenamiento en el mismo espacio.
Si los principales fabricantes de unidades de almacenamiento invierten en ampliar sus líneas de producción o en crear nuevas fábricas, el suministro de unidades de almacenamiento para el mercado de consumo se verá beneficiado, provocando una baja de precio al haber más stock disponible.
Sin embargo, es muy poco probable que esto suceda ya que crear nuevas instalaciones o ampliar las líneas de producción no es un proceso que se haga de la noche a la mañana. Y, como es lógico, los fabricantes no quieren invertir en nuevas instalaciones sin saber que van a sacarles rendimiento.
Esto se debe a la posibilidad de que, más tarde o más temprano, la burbuja que rodea a la Inteligencia Artificial acabe estallando y la demanda tanto de RAM como de unidades de almacenamiento se esfume de la noche a la mañana. Depender solo del mercado doméstico para cubrir estas inversiones, no tiene la pinta de ser rentable.
