No, tu hardware no es tan ecológico como quieren hacerte creer

No, tu hardware no es tan ecológico como quieren hacerte creer

Josep Roca

En medio de toda la obsesión con lo ecológico y el intentar consumir lo menos posible, las diferentes marcas aprovechan para hablar de lo verde que es su hardware e incluso de su eficiencia. Pues bien, para afirmar esto se usan una serie de falacias y te vamos a contar en que se basan y cuál es la realidad.

Uno de los trucos de marketing más usados en la era de la obsesión por el cambio climático es el de eficiencia energética del hardware. Todos hablan de que sus tarjetas gráficas, procesadores e incluso memorias están pensados para una nueva era en la que el ahorro energético con tal de reducir el calentamiento global es lo más importante. No obstante, toda la palabrería tiene una letra pequeña y no son más que maniobras de mercadeo para aprovechar las tendencias de moda.

Tu hardware no es tan ecológico como te piensas

El rendimiento por vatio es una tasa, la cual cuenta con una doble trampa y, por tanto, es doblemente falso. La primera de ellas se encuentra en el denominador de la ecuación. Dado que los vatios son el resultado de dos variables: velocidad de reloj del componente y voltaje del mismo. Desde el momento en que este fluctúa y no de forma lineal, sino que lo hace exponencialmente, nos encontramos que el resultado no es una constante. Ergo no se puede argumentar que tal producto es una cantidad de veces o un porcentaje más eficiente que otro el 100% del tiempo.

consumo energético procesador

El otro punto tiene que ver como se mide el rendimiento, normalmente se toma una tasa como por ejemplos los TFLOPS de una gráfica y se divide por los W de la misma. ¿Cuál es el problema? Pues hemos de partir de los siguientes elementos:

  • Hemos de partir del hecho de que cada programa es diferente y, por tanto, no tiene la misma lista de instrucciones.
  • Cada instrucción del programa al traducirse en microinstrucciones dentro del procesador resultan en latencias distintas. Por lo que la cantidad de operaciones para cada una difiere por completo.
  • Por lo que el valor de rendimiento que se saca no sale de ninguna aplicación real.

En el caso de las tarjetas gráficas, por ejemplo, sería más justo medir la eficiencia por la cantidad de frames por segundo que saca. ¿El problema? Pues estamos en las mismas, ya que podemos manipular las settings gráficos del juego. Por lo que los parámetros normalmente usados para decir que un hardware es más ecológico no se sostienen en verdades.

La trampa de las potencias bajas

Se ha de tener en cuenta que a medida que vamos aumentando el presupuesto energético de un sistema energético, su rendimiento por vatio baja. Esto hace que los fabricantes de dispositivos de bajo consumo saquen pecho y hablan de lo ecológicos y eficientes que son sus productos. Lo cual es una verdad a medias, ya que no pueden alcanzar por sus limitaciones el rendimiento de los que usan una mayor potencia eléctrica.

Falacia Apple Potencia Consumo Ecológico

Al mismo tiempo, es un concepto peligroso, por el hecho de que mete en la cabeza del consumidor final una falacia, la cual consiste en que sería fácil escalar la eficiencia de los chips de bajo consumo a potencias más altas. La realidad es que esa potencia necesaria para alcanzar ciertas cotas de rendimiento, ese consumo es necesario y sería ideal que se mantuviera la eficiencia. ¿Por qué? Menos tiempo y dinero para pensar la refrigeración del sistema.

La realidad es muy diferente a como la quieren pintar, a medida que va pasando el tiempo el volumen de información que manejan los procesadores y memoria de los ordenadores de todo el mundo va en aumento y con ello el consumo por la transferencia de datos. ¿El movimiento ecológico? El mover ciertas tareas que ya no requieren más potencia a unidades de muy bajo consumo.

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