Los fabricantes de componentes huyen de China a Taiwán por los aranceles de Trump

La nueva subida de aranceles que ha impuesto el gobierno estadounidense a los productos tecnológicos fabricados en China, está teniendo, como daño colateral, el hecho de que muchos fabricantes que producían sus componentes en el gigante asiático, estén trasladando su producción a otros países cercanos como, por ejemplo, Taiwán. De esta manera, estos fabricantes podrían saltarse el incremento en los nuevos aranceles del 25% del coste del producto que Estados Unidos de América ha impuesto sobre 200.000 millones de dólares en productos chinos.

Ya la semana pasada hablábamos sobre cómo podría afectar negativamente la nueva subida de aranceles al negocio de algunas compañías muy fuertes dentro del negocio de la informática, como son AMD, Intel y NVIDIA. Sin embargo, el resto de marcas que también fabrican sus productos en el territorio chino, tampoco se están quedando quietas a verlas venir. El hecho es que varias de ellas están cambiando sus líneas de producción de China a las que ya tenían previamente en otros países del entorno, como puede ser Taiwán.

En realidad, lo que estos fabricantes tendrían intención de hacer es dividir sus líneas de fabricación en dos grupos:

  • En el primer grupo se juntarían todos los productos que estos fabricantes exportan a EE.UU, que serían los que se producirían en Taiwán para evitar los famosos aranceles de Donald Trump a los productos fabricados en China.
  • En el segundo grupo estarían los productos que se venden de manera local en el mercado chino (que, ya de por sí, es un mercado enorme), y que se seguirían fabricando en las líneas de producción de las actuales fábricas en el propio país.

El precio de los componentes se podría ver incrementado por estos traslados

En el mercado de memoria RAM, están ahora mismo en medio del traslado de las líneas de producción fuera de China a Taiwán. Sin embargo, es caos lo que reina entre estos fabricantes dado que, a pesar de estar efectuando el traslado de estas líneas, nadie podría haber pensado en ampliar la capacidad de trabajo de sus actuales líneas de producción, situadas en Taiwán. Esta descoordinación, con toda probabilidad llevaría aparejada una severa caída en la capacidad de producción de los fabricantes, lo que podría traer aparejada un incremento del precio de los chips de memoria RAM.

Pero, por otro lado, si tenemos en cuenta que el mercado de estos chips de memoria está ahora mismo saturado de ellos, es posible que la no ampliación de las líneas de producción sea una estrategia por parte de los fabricantes para limpiar un poco su mercado del exceso de chips de RAM, de manera que el excedente se reduzca y los precios de ésta se estabilicen un poco, al menos.

Incluso podría haber otro motivo detrás de este traslado. Este motivo sería el paulatino incremento de los costes de producción que se está produciendo en China. Y es que, a medida que la economía china ha ido subiendo, también han subido los precios asociados a la fabricación de componentes electrónicos (como el salario de los obreros especializados). De esta manera, no sería de extrañar que los fabricantes pudieran aprovechar la excusa de los incrementos tarifarios entre EE.UU y China para mover su producción a países que les sean más económicamente rentables.